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La industria de Pájaro bobo

política

La penúltima finta de Zapatero y la guerra que nos espera

El Sanedrín avisa

Gracias a su grácil juego de piernas, Roríguez Zapatero recuerda, unas veces, un púgil en continuo movimiento y, otras veces, un funámbulo empeñado en mantener su precario equilibrio danzando sin parar a lo largo de una cuerda suspendida sobre las cabezas de cuarenta y cinco millones de españoles. Pájaro bobo se huele la tragedia y cada dos por tres exhala un ay de angustia, pero lo cierto es que el púgil y malabarista consigue salir indemne de cada uno de sus combates e incluso de cada una de sus danzas a vida o muerte. De momento, ni la Eta ni los separatistas de arriba y de abajo ni las negociaciones más o menos ilegales con unos y otros, siempre ilegítimas, ni su propia e impropia falta de conciencia nacional y sentido de Estado como gobernante han podido con él. Zapatero sigue en pie, danzando y sonriendo. Ahora, enterrado el proceso negociador con Eta (que sepamos, esta vez no ha habido ni siquiera promesas), el hombre ha corrido a cubrir el flanco más español de su formación para cerrar el paso a Rosa Díez y cortar la consiguiente fuga de capital social en forma de votos y votantes. No sabemos si lo conseguirá, pero ya ahora podemos afirmar que, con promesas o sin promesas, este artista del ring y la cuerda floja va a añadir una muestra más de sus habilidades al relato de una vida política hecha de golpes de suerte y carambolas a izquierda y derecha, arriba y abajo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué hará este futuro interfecto cuando se entere de que, llegado el momento, el Sanedrín catalán piensa ampliar el frente separatista mediante un pacto de Estado con sus aliados del norte como preludio de una guerra gneralizada de rompe y rasga?

El new deal de Pujol ben Gurión


Las cábalas del Sanedrín catalán

Parece ser que Pujol y los suyos tienen la mosca detrás de la oreja. El tren de la independencia catalana no se mueve ni mucho ni poco. Está aparcado en una vía muerta, la vía muerta de las promesas olvidadas de Zapatero. Naturalmente, para un separatista como Pujol ben Gurion, que ha vivido y vive de la intriga y la conjura permanentes, eso es una mala jugada o, si se prefiere, una malifeta inadmisble. Y,naturalmente, un ataque a Cataluña. Por eso, y porque toca, el ex honorable ha convocado al Sanedrín y le ha expuesto su nuevo pacto o new deal. El objetivo, el reconocimiento de Cataluña como nación soberana — ha venido a decir a los congregados—, está al alcance de la mano. Todo lo que hace falta es un nuevo impulso. Los chulos de Madrid no pueden ahogar a Cataluña negándole un dinero que es de Cataluña y de los catalanes. La idea del líder mesiánico es utilizar a la sociedad catalana, concretamente la parte de la sociedad catalana a la que que él llama sociedad catalana, y lanzarla contra el gobierno de Zapatero, gobierno del Estado opresor. El new deal es, en este caso, una conjura, la última conjura del Sanedrín catalán, para reforzar la presión y seguir avanzando por la senda de la soberanía mediante un renovado y más exigente frente nacionalista.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué añagaza tendrá preparada el nada honorable Pujol ben Gurion para el caso, en modo alguno improbable, de que fracase su próxima campaña independentista?

Juego a tres bandas o a cinco bandas

¿Camino de la atomización o de la integración?

Desde antes de la Transición=transacción, el Partido Socialista Obrero Español tuvo siempre, en su costado levantino, un aliado desleal, ventajista y oportunista llamado inicuamente Partido de los Socialistas de Cataluña. Como Pájaro bobo ha explicado muchas veces, este partido, engrosado con gentes llegadas de la España más honda y más profunda, formaba y forma parte del frente catalanoseparatista, y ahí sigue para vergüenza de estafadores y estafados. Más tarde, ese modelo ventajista-oportunista fue copiado y adoptado por los integrantes del llamado Partido Socialista de Euskadi. Pero allí no tardó en surgir una corriente netamente española contraria a todo tipo de concesiones a los etarras y sus aliados nacidas de la cobardía. La actitud de Redondo Terreros y Rosa Díez es un ejemplo de firmeza y lealtad en situaciones en las que está en juego la vida.
Con el tiempo, también en el seno del Partido de los falsos socialistas catalanes surgieron voces contrarias a su deriva por lo que tenía de fraude ideológico, traición a la inmensa mayoría de sus afiliados y sumisión a un proyecto desintegrador y burgués como fue siempre el propugnado con el nombre de nacionalismo. Sin embargo, esas voces tardaron en agruparse y sacar la cabeza para hacerse oír. Si lo hicieron fue porque, afortunadamente, en el Partido Popular de Cataluña se produjo un movimiento de rebeldía tan pronto como Josep Piqué se hizo cargo de la dirección. Su misión de nihilizar la identidad y la presencia de los populares en Cataluña e incorporar los restos del partido a Convergencia no pasó inadvertida a muchos de sus pocos miembros.(1) Esos muchos/pocos fueron los que en rigor crearon el Partido de los Ciudadanos. Así, las traiciones, las intrigas y las conjuras de los políticos de izquierda y derecha en las Vascongadas y en Cataluña dieron lugar a tres formaciones separadas en su origen pero convergentes y, en definitiva, unidas por una misma llamada y un mismo fin: la defensa de la Constitución y de la nación española.
A juicio de Pájaro bobo, lo lógico es que, de ahora en adelante, esas tres corrientes, purificadas de saboteadores, quintacolumnistas, oportunistas y agentes dobles, busquen un punto de encuentro y fusión para incrementar su presencia y su potencia. En definitiva, su tarea más noble debería consistir en liberar a los dos partidos nacionales de toda servidumbre a los grupúsculos separatistas de la periferia y consolidar tanto las mayorías naturales como una no menos natural y necesaria política de Estado.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cómo es posible que España, teniendo como tiene un régimen democrático, esté sometida a las exigencias de los separatistas, cuando todos ellos, juntos o separados, no llegan al diez por ciento de su población?
(1)
En síntesis, el proyecto de Josep Piqué respondía a este esquema: primero aniquilo el Partido Popular de Cataluña y después propongo la integración de sus restos en Convergencia como única manera digna y viable de asegurar la presencia española en Cataluña. Miserable, miserable.

Montilla, homúnculo y prosélito al servicio del Sanedrín catalán


Casi una historia bíblica de caínes y caimanes

Con alma y coraza de funcionario bolchevique, Montilla —ora José, ora Joseph— es ejemplo vivo de un servilismo tan indigno como indignante. Traidor a su partido, el PSOE, traidor a sus compatriotas, los andaluces que viven en Cataluña, y traidor a los separatistas catalanes, a los que sirve, este homúnculo está decidido a burlar y engañar tanto a los que confiaron en él como a los que desconfiaron de él. Zapatero lo pescó al vuelo para deshacerse de Pasqual Maragall, uno de los gerifaltes del Sanedrín catalán, y el Sanedrín catalán lo aceptó como prosélito, nunca sabra, con el único propósito de que le ayudara a conseguir la aprobación del Estatuto de Cataluña. Esa es su misión.
Pregunta ingenua e intempestiva: dado por cierto que el destino de Montilla está vinculado al destino del Estatuto de Cataluña, ¿qué será de uno y otro si al final resulta que no resulta?

La gran traición de Rodríguez Zapatero

Del sentimiento y la intuición a la certeza

Hace algún tiempo, Pájaro bobo, guiado como tantas veces por el sentimiento patriótico y la intuición alumbrada por él, llegó al convencimiento de que Rodríguez Zapatero estaba tramando una gran traición —la desnaturalización de España con la ayuda de los separatistas periféricos— y así lo hizo constar en esta misma página. Hoy, Rosa Díez nos confirma en el diario ABC que Pájaro bobo estaba en lo cierto. Entonces, basándose en lo que veía y sabía, Pájaro bobo pidió la destitución y el procesamiento de Rodríguez Zapatero por infracción manifiesta, continuada y deliberada de la Constitución vigente. Ahora vuelve a pedir su destitución y su procesamiento pero con el apremio que nace de saber que el delito de infracción manifiesta, continuada y deliberada de la Constitución vigente responde a la intención más que probable de acabar no sólo con nuestro ordenamiento constitucional sino incluso con la nación española sirviéndose de los llamados nacionalismos periféricos. Eso significa que las llamadas negociaciones con la banda criminal ETA no responden al deseo de hallar la paz sino a un proyecto tan inconfesable como es servirse de la ley para destruir el Estado que sustenta. El hecho de que, como denuncia Rosa Díez, el mencionado proyecto sea llevado adelante de espaldas no sólo al Partido Socialista sino, lo que es infinitamente más grave, de espaldas también al pueblo español constituye a la vez una prueba rotunda, irrefutable, y un agravante de la deslealtad de Rodríguez Zapatero.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué más hace falta para que el Fiscal General del Estado proceda contra el señor Rodríguez Zapatero?

Rosa Díez como ejemplo


Dignidad y coherencia frente a indignidad e incoherencia

Como ha dicho en varias ocasiones Pájaro bobo, el Partido de los falsos socialistas de Cataluña es uno de los grandes modelos de las traiciones colectivas que se han llevado a cabo en el ámbito de la política española desde antes de la Transición. Y han sido muchas. Lamentablemente, también han sido muchas las que han tenido éxito en su propósito. Eso explica, entre otras cosas, que se haya puesto constantemente en entredicho el ser de España: su esencia y existencia. Estamos ante un partido en el que más del ochenta y cinco por ciento de los miembros son y se sienten españoles y, no obstante, arrastrado por una dirección desleal, forma parte del frente catalanoseparatista y utiliza el voto de sus miembros españoles para hacer política contra ellos como ciudadanos de la Comunidad Autónoma de Cataluña, contra el Partido Socialista en su conjunto y en definitiva contra España misma. Todo un alarde de perfidia difícilmente superable y difícilmente concebible. Pero ahí está. Ahora Rosa Díez tiene que abandonar el Partido Socialista Español porque éste no es ni socialista ni español, sólo partido. Vergüenza para todos, menos para ella. Una española tiene que fundar su propio partido para defender lo que todos los españoles deberíamos defender con dignidad y orgullo. La realidad, racional o irracional, es cruel.
Antes que ella, aquí, en Cataluña, Vidal-Quadras inició una operación para españolizar el Partido Popular. Su llamada cristalizó pronto en un movimiento ciudadano que, traspasando falsas fronteras ideológicas, puso en peligro la dictadura catalanista y la autoridad de su Sanedrín, dirigido entonces y ahora por Pujol ben Gurión. Eliminado Vidal-Quadras, el Partido Popular de Cataluña sufrió la acción destructiva y desleal de Joseph Piqué, que lo dejó al borde de la extinción y la desnaturalización. En el fondo, el Partido de los Ciudadanos es continuador de la obra de Vidal-Quadras. Por eso y por razones de coherencia y lealtad, a juicio de Pájaro bobo la joven formación tendrá que desprenderse, antes o después, de quienes están ahí por encargo del Sanedrín catalán precisamente para que el partido no levante el vuelo y, sobre todo, no tome un rumbo que ponga al descubierto las maldades de la dictadura de los partidos catalanistas. Esa es precisamente la tarea de Francesc de Carreras: una tarea de encubrimiento y defensa del status quo, por un lado, y de freno y desvío, por otro. Al final, todos convergentes. Eso es, al menos, lo que se pretende. Afortunadamente, el Partido de los Ciudadanos es un partido joven formado por gente joven. En cualquier caso hay que tener presente que en estos momentos la defensa de la españolidad de la sociedad catalana adquiere la forma de la defensa de la democracia y de una sociedad abierta.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿conseguirán los separatistas catalanes mantener indefinidamente su dictadura minando y destruyendo desde dentro y por dentro todo movimiento ciudadadano y todo partido político que intente denunciar sus delictivas acciones?

El Sanedrín catalán


Lección de historia e historia de una lección

Sabemos concretamente que en tiempos de Jesucristo el Sanedrín era una instancia de carácter político y religioso formada por miembros/representantes de las familias más poderosas y las sectas más influyentes de Israel en los diferentes planos de la vida pública. Situado entre el Imperio romano, potencia ocupante, y el pueblo elegido, el Sanedrín rendía tributo de pleitesía al opresor, al que en el fondo odiaba, y protegía al pueblo hebreo, del que formaba parte y al que a su vez mantenía sojuzgado.
Puede decirse que, como en el Israel bíblico, en la Cataluña actual hay un Sanedrín dominado por miembros de las familias más poderosas y las sectas más influyentes, no una democracia auténtica de corte occidental con partidos políticos que recogen las aspiraciones sociopolíticas de los diferentes sectores de la sociedad. En opinión de Pájaro bobo, acaso la principal diferencia radica en que, mientras el pueblo hebreo constituía una comunidad única, en el caso de Cataluña la sociedad está formada por una comunidad de lengua catalana y una comunidad de lengua española. Y, así, el Sanedrín catalán, que en el fondo sólo representa a todos los efectos a la comunidad de lengua catalana, tiene que defenderla no sólo contra la potencia ocupante y opresora sino también contra la comunidad de lengua y sentimientos españoles, que no comparte sus sentimientos independentistas y, para colmo de las desgracias, es mayoritaria. En lógica democrática, en Cataluña nunca deberían mandar, y mucho menos en exclusiva, los partidos catalanes catalanistas y separatistas.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es imposible terminar con la dictadura y el apartheid a la catalana e instaurar un régimen aceptablemente representativo de la realidad social de esta Comunidad Autónoma y por lo tanto exigiblemente democrático?

Cataluña: independencia a la carta

Habla el carallot Carod

En La Vanguardia barcelonesa, órgano oficial/oficioso del Sanedrín catalán, además de cartelera y tablón de anuncios del separatismo en todas sus formas, el carallot o botarate Carod, en funciones de vocero, ha dado a conocer hoy, domingo, el timing de la carrera del país de la Sargantana en pos de la independencia; se trata de una independencia a la carta, pues, según el mencionado vocero, los catalanes podrán elegir entre un país confederado con España o una nación-Estado totalmente independiente. Evidentemente, la elección vendrá determinada siempre por la economía: los independentistas programados y servidos a la carta eligirán la variante más barata, habida cuenta que siempre podrán empalmar una con otra. Eso es, al menos, lo que piensan ellos. El truco está en que, de todos modos, España financie tanto el tren de cercanías —la confederación— como el tren de alta velocidad y larga distancia —la independencia total—, con el consiguiente si te vi no me acuerdo. Fórmula púnico-fenicia: tú pagas y yo mando.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es el carallot Carod miembro del Sanedrín catalán o sólo su liebre y su vocero?

Maragall, siempre fiel a la traición


Días pasados, en esta pagina, Pájaro bobo, español irreductible e irredento en tierra de fenicios, se preguntaba en voz alta cuál sería la próxima traición de Maragall. Ahí está. Los pseudosocialistas de Cataluña, cumpliendo órdenes superiores, han decidido plantar cara y jeta a Zapatero. Éste, que no se queda corto en asuntos de traiciones, seguro que les va a endilgar una de padre y muy señor nuestro. En este caso tiene a su favor, además de los Ibarras y los Bonos, a buena parte de los españoles. Mientras tanto...
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Y si la charnegada del Baix Llobregat se solivianta y el sonámbulo y funámbulo Maragall, políticamente interfecto, se queda finalmente solo, con sus muchas miserias al descubierto?
¿Cuál será la decisión del Sanedrín catalán si tiene que decidir sobre el destino último de este siempre imprevisible y siempre incómodo hijo de la burguesía barcelonesa?

Autonomías y futuro de España


En un artículo publicado hoy, sábado, en ABC.es con el título «¿De qué sirven las autonomías?», su autor enumera algunas de las aportaciones más decisivas del sistema autonómico implantado en España contra España y contra los españoles. En realidad, las autonomías han servido, sirven y servirán para muchas cosas. Entre ellas y sobre todo, destruir España, fomentar el enfrentamiento entre españoles, dilapidar una parte considerable de sus recursos económicos y abocar a España, ahora llamada este país, a un futuro que sobrecoge por desolador. En opinión de Pájaro bobo, esos y otros muchos dones del sistema autonómico pueden resumirse en varias fórmulas. Él propone la siguiente: el sistema autonómico es un programa para destruir España y entregar el control de sus territorios y sus habitantes a quienes no se consideran españoles. Triste, tristísimo.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas:
¿Estamos condenados a asistir impotentes a la destrucción de España todos cuantos hemos decidido seguir siendo españoles más allá de regímenes, ideologías y ocultas conjuras oligárquicas?
Habida cuenta que la inmensa mayoría de los habitantes de España se sienten españoles, ¿es legítimo, lícito y democrático consentir y/o apoyar a un gobierno que consiente, apoya y fomenta la destrucción de España?

Croniquilla histórica de Cataluña: el primer hombre, el segundo hombre, el tercer hombre


De acuerdo con la croniquilla histórica de Cataluña escrita por Pájaro bobo, el primer hombre fue Pasqual Maragall, que consiguió desgajar del árbol del PSOE la rama catalana y quedarse con los votos de los trabajadores españoles de esta Comunidad, más que autónoma, con dos comunidades sociopolíticas. Ahora el partido de los pseudosocialistas catalanes actúa por su cuenta y, cuando le conviene o viene en gana, mete en apuros e incluso chantajea a su padre político-biológico con el apoyo de la charnegada. Toda una proeza de perfidia y todo un modelo a imitar. Y así ha sido. El segundo hombre, de no menos nefasta e infausta memoria, responde al nombre de Josep Piqué. Siguiendo conceptualmente la línea táctico-estratégica maragalleana, el tal Piqué maquinó la disolución del Partido Popular de Cataluña, arrebatándole sus componentes y sus referentes hispánicos, para que, tan pronto como él abandonara la escena del crimen, un homúnculo de su confianza lo llevara, ya desnaturalizado y exangüe, al predio de la familia Convergente. Y en esas están asesinos, cómplices y albaceas. Según la mencionada croniquilla, el tercer hombre se llama Francesc de Carreras. Su misión consiste no sólo en acabar cuanto antes con los elementos más resistentes y cándidos del humilde y muy democrático Partido de los Ciudadanos sino también y sobre todo en extirpar de cuajo y para siempre todo atisbo —sea germen o cepa— de cuño vidal-quadrista en tierras catalanas. Así, gracias a la acción de estos tres prohombres —uno a la izquierda, otro a la derecha y otro en el centro— se cerrará de una vez el cerco de la dictadura monocalanista para un futuro inmediato y previsible. Al menos, eso es lo que pretende el Sanedrín catalán. Y así consta en sus actas.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿y qué es el Sanedrín catalán?

Asesinato político en dos tiempos

Sit tibi terra levis

A medida que va recogiendo datos y recomponiendo el crimen con una perspectiva más amplia en el tiempo y el espacio, Pájaro bobo aprecia con creciente nitidez que el tal Josep Piqué abandonó la escena política cuando consideró que había realizado su faena —dejar al Partido Popular de Cataluña en estado de coma irreversible—, de modo que no fuera él sino un subalterno suyo, confabulado y anónimo, quien certificara la defunción —por causas naturales— y, acto seguido, procediera al entierro. De acuerdo con las previsiones de asesinos, cómplices y albaceas, los restos mortales del extinto deberán descansar por siempre y para siempre en un nicho de la familia Convergent, miembro destacado del Sanedrín catalán.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿debemos pensar que con la operación Piqué y la ocupación del último reducto español en Cataluña van a imponerse fatalmente el frente nacionalista y la dictadura monocatalanista o que, para bien de opresores y oprimidos, habrá llegado la hora del Partido de los Ciudadanos?

Primero la titularidad; la gestión que espere


A Valentí Puig, politólogo y corresponsal de Catalunya en los Madriles

El primer objetivo de las eminencias integrantes del Sanedrín catalán es apoderarse de la titularidad de las competencias transferidas y por transferir, no hacerse cargo de su gestión. La consigna es: hay que tener cuanto antes la titularidad total y exclusiva de todas las instancias, instituciones y actividades que corresponden a una nación-Estado y, a partir de ahí, ir asumiendo su gestión de acuerdo con un programa que permita dejar en manos del Estado partero/nodriza, mientras convenga y sea posible, la gestión de las competencias más gravosas y menos representativas en términos de soberanía. Todo eso lo aprendieron dichas eminencias en Israel, mucho antes de que el sonámbulo Pasqual Maragall, presidente de Catalunya, y el carallot Carod, ministro de Asuntos Exteriores, estuvieran allí en viaje de turismo pasionario. Pájaro bobo se malicia que, además, el mencionado Valentí Puig les habrá impartido alguna lección teórico-solipsista sobre abstracciones, transacciones y traiciones.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es cierto que los integrantes del Sanedrín catalán saben cómo se llaman y para qué sirven las competencias que reclaman, pero no cómo funcionan los servicios respectivos?

El camino de la independencia: caos y malversación de fondos


Desde los tiempos históricos de las grandes revoluciones sabemos que promover el caos es uno de los metodos preferidos por quienes aspiran a subvertir el orden político-social existente. La fórmula es: cuanto peor, mejor. El objetivo inmediato es sumir a la sociedad en el caos y culpar tanto de ese caos como de todos los demás males a los opresores. El mensaje es: «Cuando nosotros lleguemos al poder, esto será un paraíso». De paso, con ello se justificaban todas las malversaciones de fondos públicos y no públicos que cometían los presuntos salvadores de la sociedad. Justamente ahí estamos. Ahora, en Cataluña está en marcha un proyecto secesionista que utiliza con habilidad y perfidia esos y otros muchos métodos igualmente ilícitos. El Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional, el gobierno de España y el conjunto de los españoles deben saber que la independencia de Cataluña se está financiando con el dinero de la nación y en contra de la nación.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿no es eso, entre otras muchas cosas no menos graves, una flagrante malversación de fondos?

El diario ABC y el Estatuto de Cataluña

 
Después de leer y releer, ayer viernes, el artículo «Otro año perdido con el Estatuto» en la página 2 del diario ABC, Pájaro bobo se entristece meditando en ideas como «el Estatuto [catalán] no era necesario» y en formas gramaticales como «Zapatero no tiene ningún interés por hacer guiños hacia los nacionalistas», máxime habida cuenta que, por estar donde está y no llevar el nombre de su autor, le parece lícito pensar que se trata de un editorial. Pero si Pájaro bobo se entristece con la lectura de esa y otras ideas similares, de esas y otras formas gramaticales del mismo cuño, es sobre todo porque cree adivinar de qué cabeza ha salido tan eximia creación, creación que viene a inscribirse en la línea de toda una serie de escritos con el mismo marchamo. A él le parece impropio e incluso indigno de ABC decir en un texto capital que el mencionado Estatuto no era necesario, tanto más cuanto que a continuación se hace constar que el documento estatutario sometido a examen «apunta hacia una soberanía más o menos compartida». Sospechoso, muy sospechoso; triste, tristísimo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿quién es el autor y responsable de los artículos que definen la línea editorial de ABC, diario de todos los españoles?
Con la venia
Pájaro bobo considera que la acumulación de negaciones es más propia del catalán (y sus variantes) que del español. Al decir esto, no apunta hacia los nacionalistas sino a alguien con vocación de polígrafo; como siempre, ahora tiene interés en hacer guiños al tendido que exhibe la bandera española.

Por qué no debe desaparecer el Partido de los Ciudadanos

Solución en la próxima entrada. Ahora me voy a dormir.

El Sanedrín catalán: dos momentos en la vida del ciudadano Albert Rivera

En un primer momento de su actividad política, el ciudadano Albert Rivera conoció el éxito. Acompañado de dos de sus conmilitones, entró como triunfador en el Parlamento de Cataluña, parqué hasta entonces reservado rigurosamente a los brokers (léase tahúres) de la llamada clase política. En ese mismo momento, la más alta instancia político-religiosa del país, conocida con el nombre de Sanedrín catalán y alojada en una estancia no muy distante de ese mismo Parlamento, firmó su sentencia de muerte. Inmeditamente, la casa del joven ciudadano fue invadida por ratas de todos los tamaños, todos los colores y todas las procedencias. Consigna: «Acabar con él a toda costa y cuanto antes. Argumento: «No podemos consentir que se repita la historia de Vidal-Quadras». Razón de Estado: «Es necesario que muera un hombre para que viva un pueblo».
Dos preguntas ingenuas e intempestivas: ¿conseguirá el Sanedrín catalán, con la preciada ayuda de las ratas de su clavegaram (alcantarillado) político, destrozar al joven ciudadano Albert Rivera y de ese modo aniquilar todo intento de libertad democrática en el suelo y el subsuelo de Cataluña, y, en caso afirmativo, hasta cuándo?

La dictadura catalana y la España plural


Al Tribunal Supremo, al Tribunal Constitucional

Vidal-Quadras, con un criterio claro al servicio de una idea clara de España, estuvo a punto de romper la dictadura monocatalanista. Aún no conocemos el importe total del precio que Aznar tuvo que pagar a Pujol ben Gurion, traidor e intrigante de por vida, por su apoyo al gobierno, un apoyo que, a decir verdad, de poco le sirvió, pero sabemos que la partida más importante de la transacción fue sin duda  la cabeza política de Vidal-Quadras. Sabemos asimismo que, defenestrado Vidal-Quadras, se reinstauró en Cataluña la dictadura monocatalanista. Eso supuso la opresión de más de la mitad de su población — algo así como cuatro millones doscientas mil personas de lengua y sentimiento españoles—, que fue despojada de todos sus derechos constitucionales menos uno: el derecho de voto. Es posible que ahí se torciera para siempre y de forma fatal el curso de la futura historia de España.
Desde entonces, todo el que vota en Cataluña vota separatista, sólo separatista, necesariamente separatista. ¿Qué hace y dice el Tribunal Constitucional? ¿Qué hace y dice el Tribunal Supremo? Eso, señores magistrados, es, a todas luces, un delito, una cadena de delitos que invalida toda la actividad de las instituciones públicas catalanas. ¿Cabe mayor ignominia?
Sí, cabe mayor ignomina. Ahora esos mismos que han implantado una dictadura en Cataluña, eliminando de sus instituciones todo lo español y sometiendo a la comunidad española a una opresión inadmisible, piden, reclaman y hasta exigen una España plural y el reconocimiento de Cataluña como nación. Miserables, miserables.
Preguntas ingenuas e intempestivas: ¿dime, Joan Saura, a qué extremos puede llegar tu indignidad? ¿No basta con decirte: avergüénzate de haber nacido?

La guerra de las banderas y el Sanedrín catalán

A Francesc de Carreras, «el Enterao»

Mientras en el Norte los descendientes de los gudaris se preparan para la guerra contra la bandera española, ya desalojada de los edificios públicos, dentro de una campaña que combina el terror ciudadano con la ocupación física, en corto y en directo, de las instituciones oficiales, parece ser que aquí se ha reunido el Sanedrín catalán para estudiar el asunto y la táctica o tácticas a adoptar. El plan estratégico sigue siendo el mismo de siempre, con la independencia como meta última e irrenunciable, una independencia o supraindependencia financiada con dinero español por el gobierno español y protegida por los vascones como avanzadilla. En esta última reunión extraordinaria y urgente del Sanedrín catalán, Jordi Pujol ben Gurion,en su condición de máxima autoridad político-religiosa y patriarca de las cien familias de la Barcelona más burguesa y catalana, pontificó: «Aquí, en Cataluña, de momento no habrá guerra de las banderas. Que disparen y maten ellos. Ese no es nuestro estilo. Nosotros seguiremos haciendo la puta i la Ramoneta».
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿saben los españoles de aquende y allende el Ebro que en Cataluña hay un Sanedrín con sus familias y sus sectas, no partidos políticos?

España como enigma: la paradoja del todo y sus partes

España ha entrado en una fase histórica o en una línea política en la que la vieja pregunta ¿qué es España? adquiere una expresión aún más triste, aún más aberrante, aún más sobrecogedora, que puede formularse con esta disyuntiva: ¿es España igual a la suma de todas sus partes o lo que queda después de restar de ella todas y cada una de sus partes?
Tan triste, aberrante y sobrecogedora situación lo es aún más si tenemos en cuenta el caso de Cataluña, que, después de restarse o sustraerse con respecto a España, pretende sumar por su cuenta y a su cuenta todo lo que, en su caso y en otros, se ha restado de España.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué quedará de España si sumamos todas sus partes y, acto seguido, las restamos?