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La industria de Pájaro bobo

política

Una Constitución, ¿para qué?

Yo pregunto:
¿Es constitucional o no es constitucional lo que hace y deja de hacer Rodríguez Zapatero como jefe de Gobierno?
Si lo que hace y deja de hacer Rodríguez Zapatero como jefe de Gobierno es constitucional, ¿para qué sirve la Constitución?
Si lo que hace y deja de hacer Rodríguez Zapatero como jefe de Gobierno no es constitucional, ¿por qué se le permite?
Si lo que hace y deja de hacer Rodríguez Zapatero como jefe de Gobierno no es constitucional, ¿por qué no se le destituye y se le procesa?

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿alguna vez un jefe de Gobierno utilizó por activa y por pasiva la Constitución de un Estado para destruirlo?

Separatistas, no nacionalistas

La coherencia semántica, base de la coherencia práctica

En opinión de Pájaro bobo, los separatistas tienen derecho a llamarse nacionalistas o cualquier otra cosa, pero como para nosotros, los españoles, son separatistas, no nacionalistas, no es lógico ni coherente que los llamemos nacionalistas. Para nosotros son y han sido siempre separatistas. Eso es algo que, a juicio de Pájaro bobo, deberían tener en cuenta quienes hablan y/o escriben sobre ellos, pues establecería en el plano verbal una línea divisoria coherente con la que ya existe en el plano de los hechos y los comportamientos. Como el separatismo es una realidad, a su modo de ver no es lógico que los españoles calquemos el vocabulario y, por lo tanto, el esquema conceptual y semántico de los que quieren destruir España y separar a los españoles, tanto menos cuanto que el término nacionalismo lleva implícita cierta legitimación; por esa razón los separatistas lo eligieron como seña de identidad. Ahora, la radicalización de las posturas permite —¡exige!—llamar a las cosas por su nombre.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuántos españoles saben que la destrucción de España por parte de los separatistas empezó con la destrucción de su núcleo ontológico y semántico?

España, España, España

Si la creación de España, como patria y nación, fue el fruto de una cadena de actos de lealtad, heroísmo y valentía, ¿puede ahora una cadena de actos de deslealtad, traición y cobardía significar su destrucción? Yo, Ramón Ibero, español nacido en Hervás, Cáceres, en 1934, no estoy dispuesto ni a aceptarlo ni a permitirlo ni a vivirlo.

Zapatero, rehén de los separatistas


Confederación — destrucción — independencia

Hace tiempo, después de mucho pensar, Pájaro bobo llegó al convencimiento de que ese ser vil y miserable que es José Luis Rodríguez Zapatero se proponía servirse de los separatistas vascos y catalanes para llegar al Estado federal, primero, y, después, al Estado confederal. Pero como en el tocomocho y prácticamente en todos los timos, en éste el listo ha resultado ser el tonto y los tontos han resultado ser los listos. Ahora ese ser vil y miserable que es José Luis Rodríguez Zapatero se ha convertido en rehén de los separatistas vascos y catalanes, y son ellos los que le dictan lo que debe hacer si quiere conservar la cabeza política, que afortunadamente no conservará. La contumaz deslealtad de ese ser vil y miserable que es Zapatero constituye un regalo para personajes de la calaña de Ibarreche, Pujol y Maragall. Ellos le enseñarán cómo se tima a un aprendiz de timador, aunque es muy probable que, aun así, el tal Zapatero va seguir sin enterarse y, claro está, sonriendo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es lícito que el destino de España y la vida de los españoles estén en manos de un delincuente, rehén de delincuentes?

De la Realpolitik a la política de la puta i la Ramoneta

Aportación catalana a la historia de las ideas políticas

El término Realpolitik fue acuñado por Ludwig von Rochau en su libro Grundsätze der Realpolitik [Fundamentos de la Realpolitik], donde lo define como la política de los hechos posibles. Años después, Otto von Bismark lo erigió en el principio táctico-estretégico de su actividad como canciller de Prusia, lo que le llevó a renunciar a cualesquiera compensaciones territoriales por parte de Austria, vencida en el campo de batalla, para concentrarse en la unión y consolidación de Alemania como una sola nación. A partir de entonces, el núcleo conceptual de la Realpolitik ha sido objeto de muy diversas interpretaciones teóricas y prácticas. Aun así, en ellas se suele insistir en aspectos que tienen que ver con la realidad inmediata, incluso material, frente a las ideologías, en lo nacional frente a lo extranjero, en lo práctico frente a lo ético. Es comprensible que siguiendo esa línea se haya llegado a relacionar, incluso a identificar, la Realpolitik con actitudes maquiavélicas y faltas de ética. En cualquier caso no deja de resultar llamativo que el equivalente anglosajón sea Power politics, «política de fuerza», forma de pragmatismo que tuvo su exponente más destacado en los Estados Unidos de Nixon y Kissinger.
Fer la puta i la Ramoneta es una expresión del catalán coloquial que sirve para definir, de una manera casi amable, comportamientos basados en el juego doble. Pájaro bobo la adoptó a finales de los años ochenta del siglo pasado para definir la posición de los separatistas catalanes frente a la de los vascos, lo que le llevó a acuñar el término política de la puta i la Ramoneta como variante sui generis de la Realpolitik en cuanto manera de actuar basada en la utilización combinada de gestos de amistad, lealtad e incluso sumisión con otros de deslealtad en los que no faltaban las traiciones y las puñaladas por la espalda. Y ahí estamos. Las agresiones verbales y gestuales al Rey, como símbolo de España, son la última manifestación de una larga serie de actos de traición que se han ido sucediendo y, al no haber recibido el tratamiento adecuado por parte del Gobierno, han desembocado en una afrenta de innegable gravedad. Mientras tanto, los Pujols, los Maragalls y demás miembros del Sanedrín catalán callan y se frotan las manos. Ahora ya se ven con fuerzas no sólo para conseguir la independencia de Cataluña con financiación a cargo del Estado opresor sino incluso para destruir España y convertirla en una colonia catalana con la colaboración de los españoles. Pájaro bobo considera que ha llegado el momento de demostrar a todos que el Rey es el Jefe del Estado y el mando supremo de sus Fuerzas Armadas.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es posible que la política de la puta i la Ramoneta dé para tanto?

Impugnar el Estatuto de Cataluña: derecho y obligación


Cataluña, ese pequeño país cuyo Parlamento, fruto de una conjura, es utilizado como instrumento para legalizar la opresión

En opinión de Pájaro bobo, la entidades ciudadanas vinculadas a la comunidad de lengua española de Cataluña deben impugnar conjuntamente el llamado Estatuto de Cataluña ante el Tribunal Constitucional por dos razones básicas:
Primera. Porque, a pesar de que la comunidad de lengua española es mayoritaria en Cataluña toda vez que equivale al cincuenta y dos por ciento de su población total, en la elaboración y redacción del Estatuto no intervino ningún representante de dicha comunidad.
Segunda. Porque, a pesar de que la comunidad de lengua española es mayoritaria en Cataluña, en el mencionado Estatuto no se reconoce su existencia como realidad social y, por consiguiente, tampoco se respetan los derechos de sus miembros como ciudadanos españoles.
En este contexto no es en modo alguno lícito hablar de una sociedad catalana sin mencionar las dos comunidades sociolingüísticas que la forman.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿puede el Tribunal Constitucional refrendar, validar o aprobar un texto normativo que vulnera abiertamente los derechos de los españoles residentes en la Comunidad Autónoma de Cataluña como colectivo y como individuos?

Cataluña: dos comunidades: una comunidad opresora y una comunidad oprimida

Punto de partida obligado de estudios y denuncias a cargo de juristas y profanos

Como en Cataluña hay dos comunidades sociolingüísticas grosso modo numéricamente paritarias, se comprende que toda normativa legal de carácter social que quiera ser representativa y, por lo tanto, genuinamente democrática debe tener en cuenta esa realidad y, consecuentemente, respetar los derechos y las obligaciones de ambas comunidades. El llamado Estatuto de Cataluña no sólo vulnera globalmente todos los derechos de la comunidad de lengua española de Cataluña sino que incluso niega y oculta deliberadamente su existencia. Estamos, pues, ante una sociedad con dos comunidades: una opresora y otra oprimida. La opresión adquiere aquí su expresión más radical y más perversa en cuanto que se niega y se oculta dolosamente la existencia de la comunidad oprimida. El mencionado Estatuto de Cataluña fue redactato exclusivamente por representantes de la comunidad opresora. En opinión de Pájaro bobo, ese es el punto de partida obligado de todo estudio de dicho documento y causa suficiente de su invalidación.
Pregunta ingenua y intempestiva: ¿estamos ante un caso flagrante de fraude de ley, de abuso de derecho o de ambos a la vez y de otras muchas cosas más?
Nota
Pájaro bobo no es jurista, sólo un ciudadano español residente en Cataluña y, como tal, sometido a condiciones de muerte civil.

Táctica del independentismo catalán: del eje horizontal al eje vertical

A Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constiutional, para que lea, aprenda y se avergüence

Si en un primer momento, ya en los albores de la democracia, los separatistas catalanes se cuidaron de que sus hombres, distribuidos entre los diversos partidos, coparan todo el espectro político-social de Cataluña —plano horizontal—, de manera que aquí sólo hubiera partidos catalanistas, separatistas e independentistas y todo aquel que quisiera votar tuviera que votar necesariamente catalanista, separatista e independentista, después ese mismo plano, basculando sobre cualquiera de sus dos extremos, se convertía en un frente nacional —plano vertical—, formado por la totalidad de los votantes de Cataluña, más de seis millones de personas, cuando la realidad era que más de la mitad de ellas (exactamente cuatro millones doscientas mil) habían sido despojadas de uno de sus derechos constitucionales, concretamente del derecho a elegir libremente a sus representantes, y, por lo tanto, se hallaban, al menos parcialmente, en situación de muerte civil, toda vez que tenían que elegir como representantes políticos a los designados por sus opresores.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿alguien tiene tanto poder y tanta perfidia como para impedir que un día se sepa lo que ha ocurrido y está ocurriendo en Cataluña durante los últimos treinta años?

Un ciudadano pregunta

El escrito de Francesc de Carreras ¿Convergència se acaba?, publicado hoy, jueves, en La Vanguardia es, por su cinismo, una auténtica provocación.
Catedráticos y no catedráticos saben muy bien que, al margen de la pantomima democrática, en Cataluña hay un solo partido, un partido burgués y como tal presidido por una supraideología burguesa, que copa todo el espectro político y no deja espacio libre a ningún otro partido. Como esto lo sabe incluso Francesc de Carreras, le pregunto: ¿qué importa que mande Pujol o Maragall si los dos son hijos políticos de la misma madre? ¿Y tú a qué juegas? O, si lo prefieres, ¿a dónde disparas? Miserable, miserable.

Nota
Para entender y aceptar lo que digo deberías entender y aceptar que el llamado nacionalismo catalán es en realidad un movimiento burgués y que todos los políticos catalanes, y también sus voceros, pertenecen a él. Son habas contadas; en total, cien familias.

La Vanguardia: de Barcelona a Bruselas pasando por Madrid

Si Bruselas es mucho Bruselas, Madrid es mucho más que Madrid.

El diario La Vanguardia, feudo de la burguesía barcelonesa durante los dos últimos siglos, ha ido asumiendo progresivamente la función de cartelera y avanzadilla mediática del independentismo institucionalizado por su condición, ni confesada ni desmentida, de órgano del Sanedrín catalán. Ahora, en sus páginas abundan las proclamas y los mensajes del separatismo en todas sus modalidades, pero con una creciente prioridad de las más radicales, desde el pujolismo de los Pujolets hasta el republicanismo del carallot (botarate) Carod, pasando por el pseudosocialismo de Maragall. En sus páginas, lo español —España y los españoles— queda reducido a los flecos marginales, si no es utilizado como punching ball del independentismo más beligerante. La inmensa mayoría de sus colaboradores pertenecen al selecto y privilegiado colectivo autóctono conocido como el rovell de l'ou y su misión consiste esencialmente en cantar las excelencias de Cataluña y sus señores amos. Con dos comunidades sociolingüísticas en una proporción del cincuenta y dos por ciento frente al cuarenta y ocho por ciento, Cataluña es hoy un ejemplo vivo y lacerante de dictadura encubierta: una comunidad minoritaria oprime a una comunidad mayoritaria y asume en solitario la representación de todos sus habitantes ante el Estado y las instituciones políticas, económicas y jurídicas del Estado.
Cinco preguntas ingenuas e intempestivas
¿Alguien puede negar que en Cataluña hay todavía dos comunidades sociolingüísticas en las proporciones mencionadas?
¿Alguien puede afirmar que las instituciones de Cataluña son representativas de su realidad social?
¿Dónde está representada la comunidad de lengua española, siendo como es mayoritaria?
¿Puede la Administración del Estado pactar bilateralmente con los representantes de la comunidad de lengua catalana soluciones en asuntos que afectan a toda la población de Cataluña y, al hacerlo de ese modo, dañan gravísimamente los derechos de su comunidad de lengua española?
¿Puede el Tribunal Constitucional refrendar con su veredicto ese estado de cosas asentado sobre un cúmulo de actos ilegítimos e ilegales?

Responsabilidad de las irresponsabilidades de nuestro jefe de Gobierno


¿Cuáles serán las consecuencias, para España y los españoles, de la irresponsabilidad que supone tener al frente del Gobierno a un irresponsable como Rodríguez Zapatero?
¿Hay mayor irresponsabilidad que la irresponsabilidad de dejar que Rodríguez Zapatero hunda a España hasta que ya no haya remedio?
El sentido de la responsabilidad exige a todos los españoles acabar cuanto antes con las irresponsabilidades de Rodríguez Zapatero.
Nuestra responsabilidad es respensable de su irresponsabilidad.

Acciones en favor del futuro Estat Català

Pájaro bobo lee y copia de un periódico de nuestra capital:

Artillería pesada
El referéndum de Carod.
El líder de ERC ha puesto fecha a la indepedencia de Cataluña: 2014.
Ataques a la Monarquía. Grupos de radicales han quemado retratos de los Reyes en Gerona.
Deriva soberanista de CDC. La radicalidad de los planteamientos de Artur Mas ha llevado a Duran i Lleida a aparcar su candidatura.
Partido de fútbol. La celebración del Cataluña-EE.UU. se ha convertido en un pulso al Estado.
Desafío de Puigcercós. El consejero pide que Cataluña abandone España.

Estamos ante un situación tanto más grave cuanto que, mientras los separatistas catalanes se crecen y exhiben abiertamente su proyecto, España y los españoles parecen no enterarse de que ahora va en serio.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué pasará si cuando el gobierno que está por encima del Gobierno decida actuar es ya demasiado tarde?
Esa es precisamente la gran baza de los conjurados: no dar tiempo a una intervención.

Rosa Díez en los cortafuegos de Jon Juaristi

Parece ser que de la misma manera que hay judíos que no son judíos hay no judíos que son judíos. Jon Juaristi podría ser un judío no judío, mientras que Pájaro bobo, en esta su última encarnación, podría ser un no judío judío.

Toda vez que Pajaro bobo tiene fe en la capacidad intelectual de Jon Juaristi y siente una irrefrenable simpatía por él, le gustaría ver cómo, además de deshacerse de la anécdota, se eleva por encima del accidente. En la práctica, cuando Jon Juaristi está a punto de alzar el vuelo y perderse en las alturas, Pájaro bobo se emociona y salta de júbilo, pero sólo por unos momentos, pues a poco el espíritu de Jon Juaristi es arrastrado y devuelto al ámbito de la prolija precariedad terrena. El arranque-despegue rara vez se transforma en vuelo persistente lejos del alcance de los ojos humanos. Uno considera que Jon Juaristi debería dejar de beneficiar las incidencias de lo contingente, no prestar atención a cortafuegos practicados en la corteza efímera o inocua de la realidad inmediata y lanzarse al espacio abisal para volar más y más alto. Y, a propósito, en opinión de Pájaro bobo, eso a lo que él llama quijotismo en su segundo Cortafuego (ABC, página 3, sábado, 15 de septiembre, 2007) no es quijotismo sino utopía, pues no estamos ante una ensoñación irreal e irracional sino ante una visión anticipada y, justamente por eso, racional de la sociedad humana. Pájaro bobo se atrevería a añadir por su cuenta y riesgo que, en esencia, el quijotismo es individualista, la utopía —¿necesariamente?— colectiva. Y en coherencia con esa línea quiere imaginar que un día todo lo real será racional (Hegel y Marx unidos en el futuro) ¿Fin de la utopía, fin de todas las utopías? Evidentemente, Pájaro bobo ni lo sabe ni se atreve a contestar a la pregunta, pues es más que probable que detrás de nuestras utopías actuales haya otras y otras, pero entiende que en cualquier caso la metafísica es el ámbito de la Idea y de toda su prole, las ideas humanas.
El socialismo de Rosa Díez es para Pájaro bobo un socialismo español y patriótico; como tal encarna una de las dos corrientes básicas de esta ideología en su más bien corta historia; la otra corriente, en la que se situaría Rodríguez Zapatero, encarna un socialismo pseudopopulista, a la vez demagógico y deliberadamente desleal por su obcecado empeño en ver el patriotismo como mero atributo litúrgico de la derecha y, a partir de ahí, identificar dolosamente el patriotismo con la derecha, la derecha con el ejército y la Iglesia, el ejército y la Iglesia (militarismo y clericalismo) con todas las fuerzas reaccionarias.
A juicio de Pájaro bobo, la misión última, más noble y más duradera del partido de Rosa Díez no es arrebatar a los grupúscuclos separatistas su función de bisagra de la política nacional sino imprimir un sello auténticamente socialista al PSOE. Él está convencido de que Rosa Díez, como tantos compatriotas suyos, correligionarios y no correligionarios, quiere un PSOE democrático y español, conceptos que en las actuales circunstancias deben verse como mutuamente complementarios y en una situación ideal como coincidentes: defender la democracia es defender a España y defender a España es defender la democracia.
Como hijo de un obrero español muerto en 1936 por fidelidad a sus ideales, Pájaro bobo pregunta: ¿es lícito que el gobierno de España esté hoy en manos de socialistas como Zapatero cuando hay socialistas como Rosa Díez?

La voz del vocero

El que escribe al dictado nunca se equivoca por la sencilla razón de que no piensa, sólo transcribe

José Antich, director de La Vanguardia y, como tal, miembro del colectivo El rovell de l'ou y vocero del Sanedrín catalán, nos regala la idea de que éste está presidido por dos ex honorables de la Generalidad de los catalanes, Jordi ben Gurión y Maragall ben Ariel. Pájaro bobo lo ha dicho hasta la suciedad. Y para suciedad, la de este subalterno que, por prescripción facultativa, cita respetuosamente no sólo a los dos sumos sacerdotes sino también al jesuita Arzallus para inmediamente cargar contra Aznar y Felipez González. Por lo que dice y sobre todo por lo que no dice el tal Antich, las declaraciones de los dos ex honorables durante estos días de septiembre no tienen nada que ver con las acciones de los separatistas en Gerona horas después. Miserable, miserable.
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Hubo alguna vez tantos honorables y ex honorables en la Fenicia de Poniente?
¿Puede llegar a formar parte del Sanedrín catalán el padre Arzallus?
¿Qué ha de hacer o decir un honorable para perder su honorabilidad?

Rosa de la esperanza, esperanza de la rosa


En estos momentos, Rosa Díez encarna la fe y la esperanza de muchos españoles en el futuro de España

Es posible y también deseable que, gracias a Rosa Díez, el panorama político español cambie sutancialmente en un futuro próximo. Para muchos españoles, entre los que me cuento, Rosa es garantía de lealtad a España, que es lo que hace falta en estos momentos. Imagino que separatistas y separados van a confabularse para hacer fracasar el proyecto y mantener, a ser posible perpetuar, el actual estado de cosas, aunque sea asumiendo indignos y arriesgados pactos contra natura. Creo también que Rosa debería aprovechar las fuerzas y la corrientes afines. Como en tantas ocasiones —ahí está el caso del Partido de los Ciudadanos—, el peligro radica en los saboteadores, los quintacolumnistas y los agentes dobles. Y, como en tantas ocasiones, es posible que en ésta revienten el partido desde dentro utilizando el mando a distancia y la megafonía. En eso nuestra democracia tiene auténticos especialistas.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿conseguirá Rosa Díez convencer a los españoles de que está en juego la supervivencia de España, de que o España termina con los separatismos o los separatismos terminarán con España?

Pujol ben Gurión y Maragall ben Ariel, sumos sacerdotes del Sanedrín catalán

Montilla el golem, Tarradellas el proscrito

Las últimas manifestaciones y declaraciones políticas registradas en el Principado han puesto de manifiesto que aquí quienes mandan de puertas adentro son Pujol ben Gurión y Maragall ben Ariel, sumos sacerdotes del Sanedrín catalán. Montilla, en funciones de golem, se cuida de comprar medallas para ponérselas en el pecho cuando y como ellos le ordenen. Actos y fastos deben constar en los libros de historia. En cambio, en esos libros no deberá figurar bajo ningún pretexto el nombre de Josep Tarradellas, traidor de traidores. Curioso, puesto que sin su traición ahora no habría Generalidad y, como mucho, el Sanedrín seguiría sumido en el vacío de las entelequias histórico-políticas. Pero el Sanedrín existe y parece ser que, según sus miembros más destacados, ha llegado el momento de que lidere al pueblo elegido para armar la gran bronca y dar el salto definitivo. Hay quien habla de soberanía nacional y Estado, pero nadie menciona la guerra de los Segadores. Guerra es aquí palabra prohibida.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿existe en España algo parecido al Sanedrín catalán pero con poder y capacidad de decisión reales?

Septiembre: lecciones del futuro pretérito

Convergencia, esa forma de franquismo actualizado

Años antes de que se consumara la Transición y tomaran cuerpo los nuevos modos de convivencia colectiva y selectiva, alguien, en un alarde de clarividencia, acertó a ver y decir que, en Cataluña, Convergencia, a la sazón reducida a una selecta parroquia montserratina, iba a ser la continuación «sociológica» del franquismo. Imagino que lo que el improvisado profeta quería decir es que, siendo el franquismo una forma de dominio burgués, iba a sobrevivir con sus mismos atributos esenciales en la nueva situación política, pues todo lo que sus representantes tenían que hacer, y siempre habían hecho, era adecuar el ropaje ideológico, esa forma de falsa conciencia, a la situación nacida al calor de la presunta democracia. Cambiar una bandera por otra, una lengua por otra y poco más. Entonces surge, resurge con fuerza el Som i serem (Somos y seremos). Estamos en septiembre, mes de quebrantos y sobresaltos, a orillas de la ciénaga, otrora mar, de la Sargantana.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿aprenderemos alguna vez los españoles a distinguir entre regímenes y ropajes, entre seres y máscaras?

La próxima campaña de los pseudosocialistas catalanes

Hasta ahora, nadie ha conseguido engañar a toda una sociedad durante todo el tiempo

Descubierto y denunciado el fraude de los Maragalles, los Montillas y el conjunto de los pseudosocialistas catalanes, uno se pregunta si en la próxima campaña electoral aparecerán por el cinturón industrial de Barcelona, desde Cornellá hasta Sabadell pasando por Santboi, figuras del toreo político como Zapatero, Felipe González y el Guerra.
Pájaro bobo se inclina a pensar que, si Rosa Díez y Savater se instalan en estas tierras, se habrá acabado no sólo el fraude sino también el momio.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué tiene previsto el Sanedrín catalán para esa eventualidad?

Españoles en busca de una patria

De los ciudadanos sin partido al Partido de los Ciudadanos

En alemán es norma distinguir, a la hora de analizar la génesis de un hecho cualquiera, entre Grund, que es su causa o su fundamento primero y más profundo, y Anlaβ, que es su motivo último y más claro o, si se prefiere, aquello que lo lanza a la superficie y lo hace visible y en definitiva fenoménico. Referido a España y concretamente al ámbito de los separatismos periféricos —el catalán y el vasco—, el modelo de análisis alemán nos llevaría a distinguir entre la causa o causas profundas de ese hecho como realidad presente en la historia de España durante los dos últimos siglos, y su manifestación social y política en el último tercio del siglo XX, coincidiendo con la implantación de un régimen democrático en nuestra patria y, no por casualidad, con la desmembración de la Unión Soviética.
Una aclaración fundamental. El separatismo catalán es burgués, profundamente burgués. En rigor se trata del plante o desplante económico-político de un colectivo profundamente clasista, como puede apreciarse y comprobarse tanto en su composición básica, pasada y presente, como en su persistencia histórica. El mal llamado nacionalismo catalán fue obra exclusiva y excluyente de la burguesía barcelonesa a caballo de los siglos XIX y XX (las conocidas cien familias) y eso sigue siendo básicamente hoy, ya iniciado el siglo XXI. De hecho, todas sus figuras han sido y son intercambiables, pues, como nos enseña la historia, sólo necesitan de un pequeño desplazamiento horizontal para pasar de una parcela a otra, que eso son para ellas las ideologías y los partidos políticos. A los ojos de Pájaro bobo, en el caso de Cataluña es incorrecto hablar de nacionalismo. En cambio, el separatismo vasco es esencialmente popular o más exactamente atávico y rural, y, por lo tanto, interclasista y de desarrollo vertical. El separatismo vasco es una forma genuina de nacionalismo. Posee núcleo y esencia, pero, como le falta dimensión demográfica, entraría en lo que en alemán se llamaron Nationalitäten. Ejemplos elocuentes de lo que queremos decir son tanto las minorías étnico-lingüísticas del Imperio austro-húngaro en el largo siglo XIX como muchas de las piezas del frágil y efímero puzzle creado por el mariscal Tito y desaparecido con la balcanización de Yugoslavia tan pronto como se enfrió definitivamente la guerra fría. Para constituirse, afirmarse y mantenerse, una nación necesita, además de un núcleo esencial, una dimensión mínima medida a escala social, política y económicamente humana.
El Partido de los Ciudadanos tiene el sello de lo catalán y lo catalán tiene siempre, indefectiblemente, el sello de lo ambiguo, de lo que es y no es, de esa forma de cordura que se llama seny y en política ha alumbrado una variante de la Realpolitik bautizada por Pájaro bobo (para que conste y se sepa) como política de la puta i la Ramoneta. El Partido de los Ciudadanos es hijo del catalanismo burgués, que le impone su ley y delimita el espacio en el que le va a ser permitido actuar, mientras que el colectivo Plaforma Pro exhibe las señas de identidad de lo vasco. Sus miembros son vascos españoles, abierta, rotundamente españoles, sin complejos, sin miedo a las amenazas de Eta, de los trabucaires etarras, sus confidentes, sus cómplices y sus valedores. El separatismo vasco te condena a muerte con un tiro en la nuca; el separatismo catalán te perdona la vida pero te condena a sobrevivir en condiciones de muerte civil. Dos formas de ignominia. Si Pájaro bobo prefiere el separatismo vasco es, evidentemente, porque también prefiere esa forma de morir.
Javier Piricay habla hoy, en la Tercera de ABC, del Partido de los Ciudadanos, de su situación y de sus aspiraciones. Entre éstas se encuentra la de unirse a la Plataforma de Rosa Díez y Savater para hacer frente a los llamados nacionalismos periféricos. En opinión de Pájaro bobo, sus palabras exhiben la indefinición que caracteriza todo lo catalán. Eso significa que aquí los separatistas imponen su ley y su sello incluso a los que están en contra de ellos. Es una forma de hacer y, sobre todo, una forma de ser. Una forma de ser que no se distingue precisamente por la rotundidad de sus afirmaciones y sus posiciones. Uno piensa concretamente que de cabezas como la de Francesc de Carreras nunca saldrá una definición clara, unívoca y rotunda. Nadie da lo que no tiene.
En su escrito, no excesivamente clarificador, Pericay aboga por la unión y termina diciendo que, en el fondo, todo es uno y lo mismo. Se refiere al conjunto de los que dentro de las fronteras de España luchan por su unidad y contra el separatismo, contra los diversos separatismos. Pájaro bobo suscribe sus palabras en lo que tienen de voluntad de unión, pero piensa que eso, de momento, es un desideratum y, en definitiva, una posiblidad entre otras.
Cabe pensar que, efectivamente, el nuevo partido con sus varios aportes va a defender la unidad de España y va a presionar a las dos grandes formaciones políticas obligándolas a adoptar una actitud más nacional, incluso más democrática toda vez que en España los españoles siguen siendo mayoría, pero eso requerirá una voluntad decidida de todos sus integrantes. De momento, Pájaro bobo, afiliado a Ciudadanos, ya tiene partido al que votar: el que se define abiertamente como español y no acepta chantajes en forma de amenazas con la pistola ni actos de sumisión en aras de la supervivencia y en nombre de esa forma de cobardía llamada seny.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿asistiremos en breve a un renacer de España de la mano de una izquierda realmente democrática y, por eso mismo, poseedora de una conciencia nacional íntegra e integradora?

De Cataluña a Catalunya sin salir de España: ¿tiene razón Vidal-Quadras?


Una desconexión programada y dirigida unilateralmente

En un artículo publicado hoy viernes, 7 de septiembre, en La Razón con el título de «Desconexión letal», Vidal-Quadras habla de la futura o futurible desconexión (léase independencia) de Cataluña. A los ojos de Pájaro bobo, su breve comentario, no análisis, es, además de ingenuo, simplista, No será así como se produzca la desconexión —de hecho, ésta empezó ya antes de la Transición— y, por lo tanto, tampoco serán esas las consecuencias. El tramo de la desconexión ya cubierto equivale a bastante más de la mitad del recorrido total y no ha producido en el bando español reacciones realmente válidas y sustantivas en forma de rechazo del proyecto separatista y rearme nacional. Y, lamentablemente, es de temer que no las va a producir. La desconexión ha sido programada total y exclusivamente por los separatistas catalanes y es y será dirigida y ejecutada por ellos y sólo por ellos. Así, de acuerdo con sus previsiones, Cataluña no saldrá de la Unión Europea por la sencilla y potísima razón de que seguirá perteneciendo a España nominalmente, sí, nominalmente, hasta que esté a punto el mecanismo que ha de convertir la desconexión en conexión directa, sin la mediación de España. Los españoles seremos los últimos en enterarnos. De eso y de todo lo que nos espera por nuestra indolencia y nuestra falta de patriotismo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿sabe Vidal-Quadras que para actuar contra un delincuente hay que empezar por pensar como él?
Think like the other, my friend and dear countryman.