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La industria de Pájaro bobo

política

Francesc de Carreras: el listo que hace de tonto útil

A los ciudadanos del Partido de los Ciudadanos

Pájaro bobo está convencido de que Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constitucional y, al mismo tiempo, miembro de pleno derecho y beneficiario del rovell de l'ou de la Generalitat, sabe de qué va la película de la burguesía catalana e incluso participa de ella y en ella, pero hace ver que no lo sabe; por no saber, el muy ilustrado y muy cándido angelito no sabe siquiera que aquí, en Cataluña, hay una sociedad con dos comunidades sociolingüísticas: una comunidad de lengua española, equivalente al cincuenta y dos por ciento de la población, y una comunidad de lengua catalana, equivalente al restante cuarenta y ocho por ciento. Tampoco sabe que la comunidad de lengua catalana acapara todos los cargos públicos de esta Autonomía y que, por ese y otros muchos motivos que él conoce y nunca dice ni dirá, es una comunidad opresora, mientras que la otra, la de lengua española, ha sido marginada y excluida —deliberadamente a perpetuidad— de la la vida política en cuanto colectivo con entidad propia y diferenciada, lo que hace de ella una comunidad oprimida; sus miembros tienen derecho de voto, pero, como han sido despojados de los medios democráticos para contar con una representación propia justa y proporcional, se ven obligados a entregar ese voto y todos los derechos inherentes a los miembros de la comunidad catalana. Así, los miembros de la comunidad catalana tienen la representación propia y la que en justicia corresponde a la comunidad de lengua española. Vieja y pérfida argucia e histórico fraude de ley en el que los hijos de Israel siempre han demostrado ser maestros consumados.
Como el catedrático de Derecho Constitucional Francesc de Carreras conoce la situación y sabe que lo expuesto aquí es cierto, Pájaro bobo afirma que es cómplice de esa situación ilegítima, inmoral, delictiva y a duras penas formalmente legal. No sólo lo sabe sino que se ha atrevido a desembarcar en un movimiento cívico de inspiración vidal-quadrista, sí, de inspiración vidal-quadrista, que ahora intenta denunciar ese estado de cosas y luchar contra él. Basándose en lo que ha hecho y dicho hasta ahora en el seno de la joven formación y fuera de ella el distinguido catedrático, Pájaro bobo se atreve a afirmar que el subsodicho tiene por misión conducir/reconducir a los jóvenes y rebeldes demócratas al redil maragalleano-pujoleano, nacionalista, pseudonacionalista, frentenacionalista y pancatalanista promovido por la Generalitat y desde la Generalidat. Esa es su misión. ¿Su táctica?La mansedumbre. Estamos hablando del muy manso «Manso del Raval».
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuánto tiempo tardarán los ciudadanos del Partido de los Ciudadanos en enterarse de que el manso los lleva al matadero?

Pujol ben Gurión pontifica

Pájaro bobo está convencido de que el gran sueño de Jordi Pujol es pasar a la historia, incluso antes de que empiece la historia, como padre de una Cataluña independiente. De ahí el sobrenombre de Pujol ben Gurión que le ha asignado y que, a buen seguro, le encantará tanto a él como a los Pujolets y a doña Marta, la Ferrusola. Hoy, La Vanguardia barcelonesa publica un escrito en el que lamentablemente el pequeño gran hombre de Estado sin nación ni Estado no está a la altura de las circunstancias, al menos a los ojos de Pájaro bobo en cuanto lector crítico e implicado. El escrito «Juicio severo», firmado por Jordi Pujol en la Vanguardia barcelonesa de hoy, miércoles, nos permite descubrir una persona con escasa formación humanística, con un grosero concepto ético y una poco menos que inexistente conciencia democrática. Puede decirse que Pujol no sabe lo que es el espíritu democrático, ni lo sabe ni le interesa. Eso se opone frontalmente, diabólicamente a su mesiánica tarea. No hay que hacer grandes esfuerzos para imaginar que sus preocupaciones actuales giran en torno a razonamientos como:«Eso va contra Cataluña, eso es algo que han inventado los enemigos de Cataluña. Yo soy Cataluña, y quien me ataca a mí ataca a Cataluña». En su escrito-elegía, Pujol se lamenta del trato que Cataluña recibe de España y habla de juego tramposo. Pujol escribe mal pero se le entiende. Un fenicio, padre de la perfidia y personificación de la traición y la falsedad en su expresión más auténtica y sincera, habla de juego tramposo. Miserable, miserable.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿sabe o sabrá algún día el nada honorable Jordi Pujol que en Cataluña hay dos comunidades sociolingüísticas y que la sociedad catalana en nombre de la que dice hablar está formada por una comunidad opresora y una comunidad oprimida?
Jordi Pujol i Solei, yo, Ramón Ibero, español de la meseta, te digo: «Eres un estafador y un delincuente, averguënzate de haber nacido».

¿Dónde está el Tribunal Supremo?

En una situación como la actual, en la que los separatistas catalanes presionan ilícitamente al Tribunal Constitucional para forzar una decisión de éste sobre el Estatuto Catalán, Pájaro bobo se pregunta y pregunta a España y a los españoles: ¿no es hora de exigir que el Tribunal Supremo tome cartas en asunto y ponga coto a tanto abuso?
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Qué será del Poder Judicial español si les sale bien la jugada a los separatistas catalanes?
¿Qué harán los separatistas catalanes si consiguen lo que pretenden, cuando lo que pretenden es decididamente ilícito en sí y en sus medios?

La Vanguardia: objetivo alcanzado

Puede decirse que el diario La Vanguardia es efectivamente la vanguardia del catalanismo separatista y excluyente en el ámbito de la prensa escrita. Quien hojee sus páginas y les eche una ojeada podrá comprobar que entre sus colaboradores y colaboradoras sólo hay nombres de catalanes, catalanistas, separatistas e independentistas. Si acaso algún cardo meseteño a modo de espantapájaros o florecita para cuando el Rey de España pase por la sede de este órgano oficial/oficioso del catalanismo militante. Allí, en algún rincón hay una bandera de España, como la de Pujol ben Gurión. Por si acaso o para cuando haga falta. Mientras tanto, el idioma español también sirve para destruir España; sólo hace falta que esté en manos de separatistas y se sigan sus consignas.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuánto tiempo tardarán los agentes de Pujol ben Gurión en catalanizar totalmente, sí, totalmente, la separata Cataluña —en adelante Catalunya— del diario ABC, otrora diario de todos los españoles?

Blacky como guía o psicopompo


Blacky —la criaturita, the little Thing, das süße Vieh— está enfermo. Como ya tiene catorce años, pensamos que es cosa de la edad. Vete, que es veterinaria y se llama Ester, lo cuida. También Margarita. También Ana. Todo mujeres. Sólo mujeres. Mujer madre y mujeres hijas. Mujeres. Pájaro bobo se limita a observar al paciente y a anotar sus síntomas. En esos síntomas están las etapas o, mejor aún, las estampas de la vejez y la decrepitud. Blacky, cada vez más mimoso y más cariñoso, le muestra qué hay que hacer y no hacer para vivir la muerte como tránsito. Blacky es su psicopompo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿ha habido algún cínico que pidiera que le enterraran junto a su perro?

Espíritu dialogante versus lealtad


A los políticos: de Vidal-Quadras a Pujol ben Gurión pasando por Rodríguez Zapatero

Entre los políticos y no políticos de la Gran Fenicia de Poniente con sede en la Barceloneta, vora al mar de la Sargantana, es norma exigir, a toda costa y por todos los medios, un espíritu dialogante como condición única e inexcusable para iniciar lo que ellos llaman diálogo y en realidad es siempre una transacción. Que nadie intente siquiera convencerlos de que el punto de partida de toda actividad política en un marco democrático, ya definido, es la lealtad, una lealtad que, por su misma naturaleza, lleva implícita una declaración de principios. No va a conseguirlo. Eso no es tener espíritu dialogante, eso es querer imponer las ideas de uno, eso es fascismo. Y, efectivamente, quienes así hablan y así actúan tienen razón. La lealtad asentada en una declaración de principios es una imposición que, en rigor, nadie está obligado a aceptar. Por lo demás, planteadas así las cosas, los fenicios tienen ventaja, están en una situación de superioridad, pues la mayoría pierde su fuerza y la minoría se impone inexorablemente  por ser más activa, menos escrupulosa, infinitamente más inteligente siempre que se identifique la inteligencia con la perfidia.
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Hay que tener espíritu dialogante con los que piden espíritu dialogante como punto de partida y condición única y omnivalente de la actividad política?
¿Qué queda del marco democrático si se acepta esa condición o, más exactamente, esa mposición?
¿Qué es o debe ser primero: el diálogo o la lealtad?
Be water, my friend...

Maragall, Piqué, Carreras: tres hombres para una misma idea

En opinión de Pájaro bobo, la idea capital consiste en cerrar el frente monocatalanista e independentista de Cataluña, de modo que aquí, a casa nostra, todos los partidos estén debidamente homologados y catalanizados, y, a partir de ahí, la política la hagan ellos, sólo ellos, para ellos. Maragall, uno de los padres del invento, creó un partido que, formado en su inmensa mayoría por obreros españoles, no era ni obrero ni español ni socialista. Y, además, traficaba con sus votos —en realidad se los vendía— y engañaba al PSOE como aliado autonómico. Piqué recibió el encargo de hacer lo mismo, salvedades aparte, con el Partido Popular de Cataluña, o sea, con los funcionarios y pequeñoburgueses de su pequeña y débil formación. «Pan comido: abrimos la compuerta para que salgan los charnegos y entren las Nebreras y los Vendrells. Pujol ha dicho personalmente que está de acuerdo. El Sanedrín, también. Y ya es sabido que los de Madrid ni se enteran». Lo de Carreras no era muy distinto, pero tal vez sí un poco más complicado. El presunto Partido de los Ciudadanos, formado en su inmensa pequeña mayoría por disidentes, desencantats, de los Maragalls y los Piqués, tenía conciencia de lo que estaba en juego. Su primer éxito fue, a todas luces, su sentencia de muerte. El Sanedrín catalán decidió que había que reventarlo antes de que se desmadrara, cobrara fuerza y viniera un segundo Vidal-Quadras. Quien vino fue un catedrático de Derecho Constitucional, el Manso del Raval, con el encargo de reconducir las ideas y las aguas. Y en eso está. Miserable, miserable.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿conseguirá el Sanedrín catalán aniquilar todo movimiento de inspiración democrática que surja en estas tierras y además hacerlo en nombre de la democracia y del pueblo de Cataluña?

Infundios

¿Alguien ha observado que los agentes dobles, raposos, topos y hurones que han sembrado el caos en el seno del Partido de los Ciudadanos y del Partido Popular, ambos en Cataluña, cumplían, cumplen y seguirán cumpliendo consignas emanadas de las mismas instancias?
Evidentemente todo eso son infundios e infundados ataques a Cataluña.

Josep Piqué: ¿verdugo y enterrador?


En cierto modo, Josep Piqué debería sentirse satisfecho de su labor, pues en buena medida ha conseguido desmantelar el Partido Popular de Cataluña y dejarlo listo para el arrastre con las mulillas de Pedrucho. La verdad es que, de acuerdo con el encargo recibido, su tarea y en definitiva su objetivo consistían en desnaturalizarlo despojándolo de sus señas de identidad y eliminando de él todo mal bicho español, de manera que, una vez limpio de charnegos y debidamente catalanizado, pasara a manos de las Nebreras y los Vendrells y, acto seguido, éstas y éstos pudieran exigir su traspaso (en catalán, traspàs significa, además de traspaso, tránsito y defunción) a Convergencia por vía púnica, no traumática y, claro está, democrática. Esa era realmente la misión que había recibido este expeditivo y poco escrupuloso ejecutivo metido a político, al que, si a Pájaro bobo no le engaña su atávico instinto, esperaban —¿y siguen esperando?— altas misiones aquende y allende los Pirineos.
Perspectivas y promesas de altos vuelos aparte, la argumentación elaborada y aducida por sus circunstanciales superiores en poder, autoridad y gobierno rezaba y, según este observador anónimo, sigue rezando: si Maragall, a pesar de sus crónicas melopeas/modorras africanas, lo ha conseguido en el flanco izquierdo con una charnegada cazurra y dura de mollera, ¿acaso no vas a conseguirlo tú en el flanco derecho con funcionarios y señoritos pequeñoburgueses innegablemente mucho más civilizados y, por lo tanto, también mucho más asequibles a la llamada y los encantos del bendito parné? Tenemos que terminar la construcción de nuestra nación y tú eres una pieza clave en nuestro proyecto nacional.
El ejecutivo, político y diplomático no sólo aceptó el reto, el reto y el encargo, sino que incluso se puso inmediatamente manos a la obra y, a decir verdad, no sucumbió en el empeño, pues, además de seguir vivo, es muy posible que a estas alturas el Partido Popular de Cataluña sea algo parecido a un montón de escombros y/o de chatarra. Si es así, está claro que el mérito/demérito de tamaña proeza/vileza corresponde en exclusiva a Josep Piqué, que, en este caso, ha sido su verdugo y su enterrador. Todo ello en menos de tres años o, si se prefiere, en dos años i la torna.
En un plano más inmediato, la intervención de Piqué se inscribía y se inscribe aún hoy en la creación de un frente nacional unificado de partidos políticos catalanes declaradamente catalanistas e independentistas, a fin de que, en un futuro muy próximo, aquí la política la hagan sólo los catalanes para los catalanes.
Por desgracia o por suerte, en tales circunstancias siempre cabe la posibilidad de que alguien con mando en plaza y residencia en los Madriles se salte el protocolo y diga: «Id a buscar inmeditamente a Vidal-Quadras». Y, entonces, ya tenemos la guerra.
Mientras tanto y en espera de noticias del futuro, he aquí dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Qué misiones se le tienen reservadas a Josep Piqué en Barcelona, en Madrid, en Bruselas y en Ginebra?
¿Es cierto, como ha soñado o cree haber soñado Pájaro bobo, que Josep Piqué es el hombre designado/ungido por ciertas élites para presidir, en el debido momento, la Generalidad y/o representar a Cataluña en la Comunidad Europea y Naciones Unidas?

Pregunta ni ingenua ni intempestiva

¿Cómo el señor Rodriguez Zapatero puede proponer una alianza de civilizaciones cuando ni siquiera es capaz de llegar a una alianza con el Partido Popular para salvar la democracia y la unidad de España?

De Maragall a Piqué pasando por la Puerta de Alcalá, capital de España

A un catedrático que pernocta en el limbo

Pájaro bobo está convencido de que la idea germinal o seminal nació en el seno del autodenominado Partido de los Socialistas de Cataluña en los años, ya lejanos, en los que las masas obreras de lengua española y acento extremeño/andaluz presidían, con su abrumadora, bulliciosa y cándida presencia, los actos del 11 de septiembre. Y, asi, después de los sindicatos verticales vinieron los sindicatos y sindicalistas aconductats, o sea, intervenidos, vigilados y dirigidos desde oscuras instancias próximas a la Generalidad catalana. En esencia se trataba de alumbrar y tener un Partido Socialista que, sin ser ni socialista ni obrero ni español, recogiera el voto de las capas económica y culturalmente medias y bajas de la dolça Catalunya, muy concretamente de la comunidad de lengua y sentimiento españoles, y lo pusiera al servicio del frente unificado catalanista-independentista, antiobrero y antiespañol. Y ¡eureca!, voilà!, ahí está. La historia de nuestra precaria y frágil democracia demuestra que, durante todos esos años, el llamado Partido de los Socialistas de Cataluña ha ejercido, de una parte, una cruel e implacable presión/opresión sobre la gran masa de sus votantes españoles (por encima del 85% de su censo) y, de otra, no sólo se ha integrado en el frente nacional catalanista contra lo que ellos llaman el gobierno de Madrid sino que, en muchas ocasiones, incluso se ha impuesto al Partido Socialista Obrero Español. La parte supera al todo, lo traiciona, lo manipula y lo pone a su servicio, pecado mortal y pecado contra natura que, de acuerdo con la manera de ver y entender de Pájaro bobo, obliga a ver y entender que ahí la deslealtad responde a los dictados programáticos de una conjura que, en última instancia, se ha propuesto acabar con el ser y el existir de España. Pero he aquí que Zapatero, informado por sus mentores y asesores, decide o, más exactamente, es obligado a tomar cartas en el asunto y, ante los ojos y los oídos pasmados de catalanes y no catalanes, va y le suelta, como quien dice, a bocajarro al mago/funámbulo/sonámbulo Maragall: «Tú, a la calle». Sorprendentemente, el díscolo y desleal subalterno, apenas repuesto de su última y penúltima cogorza, contesta temeroso y timorato: «¿Me da permiso mi jefe y señor para que retire mis pertenencias e impertinencias?» Dicho y hecho. Luego, en la intimidad y ya sin reservas, se consolará con unos cuantos sorbos de lacrima Bacchus o lacrima Christi. Está claro que para entonces el tal Zapatero ya tiene a punto su homúnculo de barro o, mejor dicho, de cera. El golem se llama Montillla, criatura sumisa, servil, también servicial y apolítica, sí, apolítica, a la que aquí podríamos designar asimismo con la palabra inglesa Thing, que, además de cosa, significa criatura y/o monstruo y, por consiguiente, en este caso nos serviría como sobrenombre con el que connotar tanto al titular como al reserva.
Seguimos en Cataluña, en la margen siniestra del río de los iberos, vora al mar, otrora fenicio, de la Sargantana y, a juicio de los ecologistas españoles, hoy ciénaga y sentina. La historia continúa y, como continúa, se repite. Rajoy rebobina y, sin que nadie se lo explique, repite el guión de Zapatero. Con ayuda de su mano diestra o de sus varias manos diestras se deshace de su subalterno Piqué por aquello de que cabra y cabrito siempre tiran al monte. Maragall y Piqué pasan por burgueses ilustrados y, cada uno a su manera, con conciencia de clase, clase superior. Además, como en este caso el futuro interfecto estaba ya sobre aviso, ha cogido la puerta tan pronto como se ha olido o ensumat que los de Madrid iban a por él. De todos modos, defenestración sin paliativos. Mérito y demérito de nuestro último interfecto político es no haber opuesto ni resistencia ni defensa. De hecho, el hombre ha vivido en estado de permanente precariedad, en las parcelas que instancias superiores le asignaron, siempre en el bando enemigo, queremos decir en el bando español. Pájaro bobo no está seguro de que ahora esas instancias superiores le paguen los servicios prestados y no prestados, pues se malicia que, por su naturaleza púnica y su espíritu mercantilista, tales instancias pagan siempre y sólo por objetivos alcanzados; por resultados, no por esfuerzo o dedicación.
En resumidas cuentas, los dos partidos de alcance y responsabilidad nacionales han hecho saltar por los aires dos resortes, tan esenciales como funestos, de una misma tenaza, tenaza que tramaba y sigue tramando la destrucción de España por estrangulamiento. Así, pues, la guerra de guerrillas/escaramuzas/intrigas continúa...
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Por dónde sacarán ahora sus inquietas y rebeldes cabecitas Maragall y Piqué, convertidos por azares de la vida y la política en compañeros de destierro?
¿Hay acaso, más allá de broncas, trifulcas y otras zarandajas, algo parecido a un pacto de Estado entre los dos grandes partidos nacionales?
¿Realmente Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constitucional y espectador privilegiado del pantano/ciénaga catalán, no sabe de qué va el juego o pertenece también a la subespecie de los Maragalls y los Piqués?
Nota
Pájaro bobo opina que, si hay un pacto, es un pacto impuesto a las partes por una instancia superior e imparcial. Razones de Estado, política de Estado. En cuanto al catedrático, habrá que esperar a que se le termine el pernocta, que se le terminará. El limbo ya no existe.

Partit Impopular de Catalunya: Piqué, Cirera i Associats

Al anónimo columnista de ABC, amigo y promotor de Josep Piqué

Pertenciente a la subespecie homo fallax del homo sapiens, como los Zapateros, los Pujols y los Pujolets, los Maragalles, los Rocas y los Montillas o charnegos amontillados, Piqué recibió y aceptó de buen grado el encargo de minar, primero, y desmontar, después, el Partido Popular de Cataluña y transformarlo en una delegación o subdelegación pseudoespañola, criptocoseparatista y aburguesada de Convergencia y Desunión. Y justamente en eso estaba cuando le llegó, ¿sorprendió?, la orden de desalojo. Desde hace tiempo, este subalterno con cara de cemento armado tenía la mosca detrás de la oreja, sabedor de que los de Madrid no le perdían de vista. Pero, como ya tenía escrito el «me voy porque quiero», no hubo derramamiento de lágrimas ni simulacro. Su propuesta de modernizar y actualizar la dirección nacional del Partido Popular como treta, argucia y conjura para volar su núcleo más duro y español no sólo fue rechazada, máxime por venir de quien venía, sino que además le dejó completamente al descubierto. Es sabido que, cuando alguien dispara, siempre delata/denuncia su propia posición. Piqué debía saberlo pero, a juzgar por el juego que ha venido tramando y maquinando antes y después, no quería ni saberlo ni creerlo. Tal vez pensaba que los de Madrid, siempre ignorantes en las intrigas y los business de la Fenicia de Poniente, necesitaban de su knowhow y sus contactos. No obstante, he ahí el cazador cazado; el traidor traicionado en su casa, que nunca fue suya, y por los suyos, que nunca fueron los suyos. El hombre se ha quedado con el cerezo y las cerezas (cireres), pero de momento no parece que tenga interés en sacudir el árbol, pues tendría que comerse las cerezas él solito. A lo sumo, en compañía de sus leales más desleales. Ya veremos qué trama más adelante. O qué se le ofrece. O qué le ofrecen y proponen sus criptoaliados de toda la vida, los que, con toda la mala fe del mundo, le confiaron esa misión imposible, imposible y envenenada. Puede decirse que a Piqué le han perdido las malas artes y las malas compañías. Eso es precisamente lo que con toda probabilidad algunos valorarán ahora en él. Su sitio más idóneo parece estar en la ciénaga de los divergentes y desunidos. Escuela, arte y tarannà así lo dicen. Puede consultar a Valentí Puig, politólogo especializado en catalanología, maquiavelismo e intrigas púnicas. Aun así, Pájaro bobo no descarta la posibilidad de que el carallot Carod le fiche para su proyecto independentista y le nombre "Menistro" de Afers Estrangers de Catalunya, aunque sólo sea para beneficiar la mina de sus conocimientos y beneficiarse de su experiencia y su habilidad en ese campo. Una cosa es tan cierta como que Dios existe: si le ofrece el cargo, Piqué, político en paro, firma. Firma y acepta.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿para quién seguirá maquinando, intrigando y traicionando este destacado ejemplar de homo fallax aún en plenas facultades y con muchas ganas de seguir en activo?

Diario ABC: ¿columnista o quintacolumnista?


De subalterno a subdirector

En la cuarta del diario ABC de hoy, jueves, hay una columna en forma de salchicha, butifarrra o butifarrón que a los ojos de Pájaro bobo parece más embutida por un quintacolumnista que escrita por un columnista con carné de la casa. El título —«Ciudadanos», operación fallida— es tan explícito e informativo que ahorra su prolija lectura y convierte a su autor en un enterrador. El subodicho viene a explicar que, como el ciudadano que se presentó en estado de naturaleza pública e impúdicamente está muerto y enterrado, hay que volver al redil del Partido Popular de Cataluña, pues eso/ése es todo lo que hay. A Pájaro bobo, con cincuenta años i la torna en la Fenicia de Poniente y cada día más ibéricamente irreductible, le vienen ganas de preguntarle: ¿Ha salido de tu caletre lo que dices y escribes o te lo ha insuflado un agente de Josep Piqué? En cualquier caso procura oír, escuchar, entender y aprender que Josep Piqué, el de la picada en la espalda, está donde está no para servir a su partido sino a los enemigos de su partido. Su triunfo, si se produce, consistirá en conseguir la desaparición del Partido Popular en la Fenicia de Poniente por desnaturalización y sometimiento a Convergencia. Será una forma de fagocitación con fórmula púnica.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿sabe el columnista quintacolumnista de ABC que en Cataluña hay dos comunidades sociolingüísticas, una opresora y otra oprimida, una con representación individual y colectiva y otra sin represenación ni individual ni colectiva? Eso sí, con voto.
Miserable, miserable.

Josep Montilla y su Consejo de Estado

Según La Vanguardia de ayer, martes, Josep Montilla ya tiene su propio e impropio Consejo de Estado. Eso cuando aún está pendiente la plena y definitiva entrada en vigor del Estatuto de Cataluña. Pájaro bobo intuye que a estas alturas Zapatero se huele el fregao en el que se ha metido y ha metido a todos los españoles. ¿Puede dar marcha atras? Podría y debería, pero, si lo hace, es porque le obligan. Y le obligarán. Son demasiados los indicios, las señales y las pruebas o, como ahora se dice, las evidencias de lo que pretenden los beneficiarios de las transferencias. De momento ya tienen embajadas, selecciones deportivas nacionales y un presidente, el nunca honorable Josep Montilla, con su Consejo de Estado. España se asoma al abismo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué pasaría o pasará si Cataluña llegara o llega al para algunos ansiado punto de no retorno?
Nota
Curiosamente, Pájaro bobo soñó hace unos días que el rey ha encargado que le planchen y le tengan a punto el uniforme de Capitán General de los Ejércitos, pues quiere recorrer las provincias periféricas en su calidad de jefe supremo de las Fuerzas Armadas y del Estado.

Raposos en la granja de los Ciudadanos

A profesores y catedráticos que no han aprendido que es ilícito servir a causas ilícitas con medios ilícitos

Después de mucho organizar y mucho programar, el Partido de los Ciudadanos ya tiene raposos rapaces, voraces, bien instruidos y bien adiestrados en las dos alas de su gallinero: en la de la derecha y en la de la izquierda. Y, lo que es más grave, también en la nave central, que es el cuerpo. Entraron en su predio por una brecha abierta en el costado izquierdo, ése que da al bajo Llobregat y, a través de él, al mar de la Sargantana. Ahora, cualquiera que sea el color de su pelaje, todos los raposos intrusos cumplen órdenes de la Administración central de la Gran Fenicia de Poniente, que, como siempre, se cuida asimismo de la cobertura mediática y el fuego con piezas de artillería pesada. Pájaro bobo, que conoce las tácticas y las estrategias de los púnicos, cree que los Ciudadanos leales van a pasarlo mal: disensiones, enfrentamientos, traiciones y caos. Eso para empezar. El objetivo es la destrucción por la división y la división por el enfrentamiento. Todo ello en el gallinero, de puertas adentro. En eso y en escapar después como raposo por un tejado, Pujol ben Gurion y los suyos son especialistas consumidos. Basta con recordar, de una parte, la patriótica epopeya de Banca Catalana y, de otra, la foucheana operación-chantaje-ultimátum a Aznar por la cabeza política de un Vidal-Quadras suprapolítico. Como los raposos intrusos/disidentes poseen títulos universitarios y cierto prestigio/desprestigio social y académico, tienen discípulos, fámulos, ayudantes, acólitos y subalternos. Uno de esos raposos se llama Luis Bouza-Brey y se declara profesor de Ciencia Política, disciplina que acaso debería convalidar por la de Intriga Política con título expedido por la Pompeu. Otro, de nombre Francesc de Carreras, ejerce como catedrático de Derecho Constitucional, lo que nos da pie y derecho a pensar que entiende de traiciones, intrigas y conjuras; verbigracia, el penúltimo Estatuto de Cataluña. ¿De escribir? De eso, ni mucho ni bien. Pájaro bobo le/lo ha inscrito/encriptado con el nombre de «el Manso del Raval» en su registro de ideólogos orgánicos al servicio de dictaduras con attrezzatura democrática. De todos modos, ahí está el hombre, en el gallinero de la derecha de nuestros Ciudadanos, pues, aunque él se confiesa intelectual de izquierdas, cumple órdenes de sus jefes, que pertenecen a la derecha más púnica de la Gran Fenicia de Poniente, al igual que otros raposos cuyos nombres y sobrenombres irán apareciendo, lamentablemente, en esta página como prueba de conocimiento y reconocimiento de sus proezas.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué, siguiendo con su programa de acciones doctrinales, Francesc de Carreras no invita a su correligionario Valentí Puig, politólogo y cronista de ABC, a pronunciar una conferencia o una tanda de conferencias sobre las últimas tendencias de la teoría del caos político en la sede del Partido de los Ciudadanos?
Nota
El mencionado politólogo sabe tanto de caos que, cuando diserta, no se le entiende nada, de modo que es igual que pronuncie la conferencia en español, en catalán o en mallorquín.

La paradoja socialista

Es sabido que el Partido de los Separatistas Catalanes (PSC) tiene una cabeza catalanista y un cuerpo obrero-español. Es una historia que viene de lejos, como viene de lejos el fraude de su formación y sus pactos con los convergentes y demás partidos de la Fenicia de Poniente para que aquí la política la hagan exclusivamente los catalanes y exclusivamente para los catalanes. La gran consigna del pacto del Tinell, de todos los pactos del Tinell que han sido, son y serán es que los partidos catalanes deben ser catalanistas, de modo que actúen siempre como un frente nacional. Y ahí seguimos, a pesar de que el fraude ha sido descubierto y denunciado manta vegada. El Partido de los Ciudadanos ha sido un segundo intento de romper esa dictadura. El primero fue el movimiento capitaneado por Vidal-Quadras. El vidal-quadrismo pertenece ya a la historia y el Partido de los Ciudadanos se debate, en estos momentos, entre la vida y la muerte sometido al fuego cruzado, interno y externo, del frente separatista unificado que nuevamente se empeña en arrancar de cuajo todo brote de libertad y democracia en Cataluña. Aun así, como tantas veces en la historia, el poso queda y, por lo que Pájaro bobo sabe y ha leído, los hijos de la perfidia y padres de esta dictadura encubierta tienen los días contados.
Ahora, un epígono de Don Pasquale, el de las melopeas, quiere que el Partido de los Separatistas Catalanes, o sea el PSC, asuma la bandera del independentismo. El epígono se llama Antoni Castells.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿acaso no sabe el separatista y traidor Antoni Castells que más del ochenta y cinco por ciento de los votantes del PSC son obreros españoles?
Miserable, ¡avergüénzate de haber nacido!

La Ferrusola, presidente de Cataluña

Primero promocionó a su marido, el «home petit», y ahora promociona a Oriol Pujol, hijo del «home petit» y de ella. Cataluña es su jardín feudal y la Generalidad su fortaleza y su propiedad privada. La Ferrusola, Doña Gardenia del Pedregal para sus desleales más leales, va de flor en flor, siempre por lo alto. La perfidia no está reñida con la ignorancia. Y la ignorancia no está reñida con la ambición. De hecho, todos los aliados, no amigos, de su marido son enemigos personales de ella. ¿Qué se han creído esos «barruts»? Un colaborador de un periódico nacional con separata catalana/catalanista pero con poco ingenio dice que aquí, en la Fenicia de Poniente, vora al mar de la Sargantana, ha empezado la lucha por la sucesión. En opinión de Pájaro bobo, la lucha por la sucesión y sobre todo por la secesión hace tiempo que empezó y hace tiempo que está escrita. Lo que viene ahora es el «playback» para los medios de comunicación menos enterados.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿conseguirá instaurar la Ferrusola una dinastía de Pujols y Pujolets en Cataluña?

El Tribunal Constitucional bajo fuego

El ABC de hoy, 13, habla en una de sus páginas capitales de la presión a la que se ve sometido el Tribunal Constitucional en estos momentos. Dice que con ello el Tripartito catalán, secundado por el Gobierno central, pretende intimidar a TC. En opinión de Pájaro bobo, ahí lo que hay no es presión sino un chantaje en toda regla y con él se persigue no intimidar sino sojuzgar al TC y arrebatarle su capacidad de decisión. Todo un delito que, de prosperar, traerá consigo la desletigimación no sólo de esa instancia sino de todo nuestro precario Estado de derecho. Eso es justamente lo que buscan los separatistas catalanes para dar el paso siguiente y definitivo: la destrucción de España y la independencia de Cataluña.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué esperan los organismos competentes para intervenir y truncar de una vez por todas la deriva de España en dirección al abismo?

Al asalto del Estado

Cada vez de manera más descarada, los separatistas catalanes van ganando posiciones en su tarea de destruir la nación y el Estado. Ellos dirigen y los españoles pagamos y desmantelamos nuestra patria milenaria. Miserables, miserables; nosotros más que ellos.
Esos mismos separatistas han convertido a la presidenta del Tribunal Constitucional en destinataria de sus mensajes y en cómplice de sus intrigas. Estamos ante una conjura que, si el Rey no lo remedia, llevará en poco tiempo a la destrucción de España.
A Pájaro bobo le sobrecoge la perfidia de los separatistas catalanes, aún más la indolencia y la falta de patriotismo de los españoles pero por encima de todo su propia pasividad: Ramón Ibero, cobarde y traidor.
Cuatro preguntas ingenuas e intempestivas
¿De qué sirve el Tribunal Constitucional si está en manos de los separatistas?
¿Es tarea del Tribunal Constitucional facilitar, legitimar y legalizar la destrucción de España como nación y Estado?
¿Cuándo tendrá lugar el asalto final de los separatistas a los restos de nuestra patria?
¿Qué puede y debe hacer en estas circunstancias un patriota español que no sea llorar y lamentarse de su destino?

Bono, reemplazado, desplazado y emplazado

A estas alturas es fácil ver que al comediante José Bono le salió mal el númerito de la dimisión. Su jefe y superior no fue a buscarle con lágrimas en los ojos; sus partidarios no pidieron/exigieron su vuelta inmediata con todos los honores. Desde entonces, el mancheguito ha estado merodeando/husmeando en torno a las instancias de poder político a la espera, búsqueda y/o captura de una propuesta enjundiosa o de un cargo de lo que sea y como sea pero con mando, sueldo y representación. Pájaro bobo se inclina a pensar que Zapatero le tenía reservado el de presidente del Congreso, que le está como a san Francisco de Asís un par de trabucos en las manos y con las manos en alto a la manera de Pancho Villa. Eran tan grandes los deseos del subalterno y tan vivas sus ansias de servir a España y los españoles que ha mordido cebo y anzuelo antes de que uno y otro se sumergieran en el agua. A Pájaro bobo le cuesta trabajo imaginar a José Bono en un cargo institucional que exige, entre otras cosas, rigor, seriedad y compostura y no le da margen para escenificar sus arengas pseudopatrióticas y demagógicas. Sinceramente, no le parece que ése sea, ni mucho menos, un destino correjto para él..
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿lo ha hecho deliberadamente Zapatero para provocar el descredito de su compañero, correligionario, rival y enemigo personal y deshacerse de él por una temporada cuando no para siempre?