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La industria de Pájaro bobo

El totalitarismo separatista no quiere ciudadanos libres


Esperando a Rosa Díez y a Vidal-Quadras

Después de leer la noticia sobre el Partido de los Ciudadanos publicacada hoy en La Vanguardia, órgano del separatismo catalán institucionalizado, Pájaro bobo ha llegado por su cuenta y riesgo a la conclusión de que el Partido Popular de Cataluña o, más exactamente, lo que queda de él, después de la operación Piqué-Nebrera, ha recibido el encargo de atraerse a esta joven formación para luego arrastrarla en su caída y dejar a los convergentes-divergentes como amos únicos y absolutos del flanco derecho de la sociedad catalana. Cabe pensar que un día en Cataluña habrá un partido español de izquierdas y un partido español de derechas, de modo que los ciudadanos de lengua y sentimientos españoles de esta Comunidad Autónoma puedan elegir libremente a sus representantes, no por persona interpuesta, y éstos defiendan lealmente sus intereses, pero para ello será necesario antes que la corriente de los Bouza y los Robles se abra camino y se imponga en el flanco izquierdo y Albert Rivera y sus seguidores resistan las embestidas y las intrigas de los convergentes, sus agentes y sus aliados en el flanco derecho. Mientras tanto, los españoles en general y los de Cataluña en particular deben entender que defender la unidad de España es defender la democracia y que defender la democracia es defender la unidad de España.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿pueden mantener los separatistas catalanes su opresión sobre la comunidad de lengua española, siendo como es mayoritaria y cuando ya ha denunciado esa opresión y la ha dado a conocer a todos los españoles?

Montilla y Chacón, dos charnegos como amortiguadores

EL PSC, Partido de los Separatistas Catalanes, debe ser el Partido de los Socialistas Españoles de Cataluña

Pájaro bobo esta convencido de que, así que nuestro vil zapatero se deshizo del peligrosísimo e ingobernable Maragall, tras comprobar cuál era la auténtica naturaleza política del PSC (Partido de los Separatistas Catalanes), cayó en la cuenta que le convenía mantenerlo como partido separatista al servicio de su proyecto federal, en vez de proceder a su españolización como habría sido lógico esperar de un socialista español en la línea de Bono o Rodríguez Ibarra, sin hablar ya de Rosa Díez. Esto le llevó a echar mano, primero, de un Josep/José Montilla, híbrido, subalterno y agente doble, y, a continuación, de una Carmen/Carme Chacón, híbrida, subalterna y agente doble. Hoy podemos ver que, en realidad, la medida obedece a dos ideas aparentemente contradictorias, sólo aparentemente, pero en el fondo complementarias, al menos de acuerdo con los planes de nuestro vil zapatero. De una parte, éste quiere tener a su disposición un partido separatista que le permita impulsar el proyecto federal, y, de otra parte, está convencido de que la purga del PSC y su españolización sería el punto de partida de la regeneración del socialismo español, en el que él no tendría nada que hacer y nada que decir. Esa es, en opinión de Pájaro bobo, la jugada de nuestro vil zapatero. Miserable, miserable.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿conseguirá este vil zapatero impedir la españolización del Partido Socialista y su consiguiente pacto de Estado con el PP para cerrar definitivamente la brecha separatista?

¿Tiene solución el separatismo?

Para Vidal-Quadras

En líneas generales está por ver qué quedará cuando, de una u otra manera, se detengan o aboquen a su fin las diversas corrientes centrífugas que hoy fluyen desde dentro de España hacia fuera de ella. Desenlace imprevisible para independentistas y antiindependentistas, máxime si, como teme Pájaro bobo, el destino de España se va a dilucidar, resolver y planificar, una vez más, lejos de su entorno físico y con escasa participación directa de los españoles. Aun así, cualquiera que sea el curso que sigan los acontecimientos y cualquiera que sea su desenlace, he aquí una norma de santo y obligado cumplimiento para quienes tienen responsabilidades de Estado y con ellas la obligación de defender su integridad: no dar facilidades para que territorios, regiones y/o comunidades con aspiraciones separatistas organicen una administración propia y monten una economía suficientemente poderosa como para financiar un proyecto independentista. En este aspecto, el caso de España, con regiones como Cataluña y Vascongadas, es infinitamente más grave y más peligroso que el de Francia, con Bretaña, Córcega, la llamada Cataluña norte y demás focos provinciales y provincianos. Eso sin contar con que el Estado francés es considerablemente más sólido que el Estado español, aunque sólo sea por voluntad de sus ciudadanos respectivos. Cataluña constituye un ejemplo tan singular como aleccionador. Ahora, los separatistas catalanes quieren estar a un mismo dentro y fuera de España mediante lo que ellos llaman soberanía compartida. Dentro de España, para que ellos, los catalanes, tengan acceso a todos los recursos españoles en calidad de ciudadanos de pleno derecho; fuera de España, de modo que los españoles tengan limitado el acceso al espacio geográfico catalán y sobre todo a sus instituciones, con la prohibición expresa de ocupar cargos de importancia estrategica y/o responsabilidad política. (El caso de Montilla, por lo que tiene de excepcional y por producirse en estos momentos, avala lo que decimos.) En definitiva, Pájaro bobo cree que si España quiere acabar con el separatismo vasco y el separatismo catalán debe empezar por entender que se trata en esencia de movimientos burgueses y, por lo tanto, con un fuerte apego a las cuestiones económicas. Cabe pensar que esos separatismos desaparecerán o dejarán de ser un problema político cuando España acierte a invertir la relación de fuerzas, de modo que Vascongadas y Cataluña pasen a depender económicamente de España, del mercado español, del capital español. Esa es, asimismo, la clave de la soberanía compartida o, si se prefiere, de esa variante de la Realpolitik bautilizada por Pájaro bobo con el nombre de política de la puta i la Ramoneta.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿acertarán a comprender algún día los españoles que, siendo el separatismo en esencia una cuestión económica, tiene una solución económica?
Nota. Aunque los autodenominados nacionalistas no lo acepten, su nacionalismo es de raíz burguesa y esa raíz burguesa es la que les permite verse no sólo como diferentes sino también y sobre todo como superiores. Esto es válido referido, por ejemplo, a Arzallus y a Pujol.

 

¿Reforma de la Constitución o nueva Constitución?


Hasta ahora los españoles se han dedicado promulgar leyes y los separatistas se han dedicado a burlarlas dolosamente


En opinión de Pájaro bobo, es necesario, en primer lugar, definir el Estado y sus competencias propias e intransferecibles, y, en segundo lugar, delimitar el ámbito de actuación de las Comunidades Autónomas, haciendo constar en términos explícitos y tajantes que cualquier transgresión de ese ámbito de actuación comportará la pérdida automática de todos los servicios que les hayan sido cedidos hasta ese momento. La actividad de las Comunidades Autónomas debe responder a un modelo cerrado, sin posibilidad de transgredirlo ni rebasarlo impunemente por ningún procedimiento. Esto requiere la elaboración de un Reglamento Autonómico completo e integral, antes de que las Comunidades Autónomas inicien sus actividadades, a fin de impedir que se actúe por vía de los hechos consumados y se aprovechen eventuales lagunas legales. El Estado español debe tener competencias totales y exclusivas en campos como Relaciones internacionales, Defensa, Economía, Enseñanza, Sanidad y cualquier otro que, en un momento dado, el Parlamento español considere conveniente o imprescindible para garantizar derechos igualitarios para todos los españoles. El idioma español, así llamado y así reconocido constitucionalmente, debe ser el único oficial, el único obligatorio en todo el territorio español y el único exigible a todos y cada uno de los ciudadanos españoles. Las actividades desarrolladas por las Comunidades Autónomas deben responder al concepto básico de descentralización administrativa, no al concepto de cesión de competencias de carácter político propias de un Estado soberano. El Estado debe controlar todas las actividadades de las Comunidades Autónomas y todas las partidas de sus presupuestos. En opinión de Pájaro bobo, que todo esto se haga mediante una reforma de la Constitución vigente o mediante la promulgación de una Constitución ad hoc es secundario; lo importante es que se haga y se haga bien, de la manera más eficiente, más rápida y económica posible. Una vez definida España y provista de las competencias que le son propias como Estado soberano, la gestión de sus asuntos debe ponerse en manos de españoles competentes, responsables y leales, y cada Comunidad Autónoma debe tener el peso, no influencia, que le corresponde democráticamente, esto es, en razón de su número de habitantes.

Pacto de Estado


España será una gran nación cuando su destino esté en manos de españoles competentes, responsables y leales

Para algunos españoles la transición democrática fue, inicialmente, sólo inicialmente, algo así como una promesa de libertad; en cambio, para otros fue una especie de salto en el vacío. El peligro no estaba en la masa, sino en los bordes, en la periferia. Y ahí sigue estando. Para los periféricos, la pretendida democracia debía ser la rampa que los llevara a la independencia de acuerdo con la variante, sustancialmente mejorada, de la soberanía compartida. En ella, la parte, Cataluña, terminaba imponiéndose al todo, España, que perdía su identidad y pasaba a ser un campo de colonización/expansión de los burgueses y los prohombres catalanes. Toda una lección de programación política. Treinta años han sido necesarios para que los españoles de la Meseta y los garbanzados vean el peligro que se cernía y se cierne sobre sus cabezas y las cabezas de sus hijos. España vendida a plazos y por parcelas. Pero aún estamos a tiempo de impedir que se consume la tragedia. Hay indicios de que se está gestando un pacto de Estado entre los dos grandes partidos. Los separatistas lo han detectado y han empezado a ponerse nerviosos. En La Vanguardia, órgano del catalanismo pujoleano, Duran i Lleida expresaba hoy, sábado, sus temores de que Cataluña deje de tener la llave de la política española. En este contexto, las insistentes maniobras de Zapatero por llegar a un acercamiento e incluso a un entendimiento con el PP pueden entenderse como una prueba de que está al corriente del proyecto y de su intención de impedir por todos los medios a su alcance que coloquen entre él y el partido de la oposición a un enemigo personal suyo como Bono, lo que equivaladría a eliminarle del tablero político. En opinión de Pájaro bobo, José Bono no es persona adecuada para llevar a cabo una operación de esa envergadura. Sus plantes y desplantes, junto con su fatua retórica, hacen pensar en tejerazos y numeritos por el estilo. El pacto debe ser algo tan serio como lo que está en juego: el ser o no ser de España.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿quiénes son los dos hombres que han de protagonizar el pacto?

Gracián en ABC


De la lógica de la lengua a la lengua del Derecho

Desde hace algún tiempo en ABC, el diario de todos los españoles según Pájaro bobo, vienen apareciendo textos firmados por Gracián, definido como «colectivo que reúne a 60 intelectuales y profesores de reconocido prestigio». No sabemos quiénes son esos intelectuales y esos profesores, pero se nos hace saber que unos y otros tienen nombre y renombre. Raro, muy raro, rayano en el sinsentido, pues parece ser que unos son una cosa y otros otra. Por lo visto no hay quien sea a la vez intelectual y profesor. No menos raro y difícil de comprender para Pájaro bobo es que, como afirma el tal Gracián en la edición de hoy, jueves, del matutino madrileño, «con la llegada de la democracia, en 1978, España se transformó en un estado autonómico». ¿Alguien puede explicarnos qué es un estado autonómico? Con un poco de buena/mala voluntad, Pájaro bobo puede aceptar que Extremadura o Cataluña es una Comunidad autónoma o autonómica de España, pero, sinceraramente, no entiende que España sea un Estado autonómico y espera seguir sin entenderlo durante mucho tiempo. En su opinión, el sintagma nominal «estado autonómico» carece de sentido. Y, además, es imposible en términos semánticos y ónticos, al menos para él. Resumiendo: ¿es correcto afirmar que un Estado constituido por diecisiete Comunidades Autónomas es un Estado autonómico? En los últimos párrafos de su disertación, el subsodicho Gracián nos informa de que las medidas contempladas y en gran parte puestas en práctica por los líderes de los partidos autodenominados nacionalistas en pos de la independencia, haciendo valer pretendidos derechos históricos, son inadmisibles. Claro, claro, pero, en opinión de Pájaro bobo, aquí y ahora no se trata de describir el mal sino de erradicarlo. A ser posible, pronto y de cuajo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿a qué espera Gracián para proceder por vía legal contra las personas cuyo comportamiento denuncia y describe como «inadmisible» en este y otros textos publicados en el diario ABC?

Una sociedad de ciudadanos proactivos


Proactividad, una palabra nueva para un concepto antiguo

Entendida como la actitud por la que el ser humano asume la responsabilidad sobre su vida adoptando las decisiones necesarias para que ésta responda a sus expectativas, puede decirse que la proactividad es tan antigua como la autoconciencia. La autoconciencia supone un distanciamiento deliberado respecto del entorno, distanciamiento que, visto subjetivamente, equivale a individuación frente a cosificación. Gracias a movimientos intelectuales como la Reforma y la Ilustración, hoy sabemos que el hombre, en cuanto ser racional y adulto, tiene la posibilidad de adoptar por sí mismo decisiones que conformen su vida personal y colectiva o social. De ahí nacen tanto la libertad individual como la democracia: primero, representativa (pasiva) y, después, participativa (activa). En línea con una y otra, la democracia proactiva reclama ahora no sólo representación y participación en la actividad pública sino también y sobre todo intervención directa en la adopción de aquellas medidas que afectan decisivamente a la vida del ser humano, sus derechos y sus obligaciones. Una democracia auténtica pasa necesariamente por una sociedad de ciudadanos proactivos.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué en Cataluña seguimos presos en una democracia dolosamente representativa?

Valentí Puig, un quintacolumnista en las páginas de ABC


A los ojos y las entendederas de Pájaro bobo, Valentí Puig es un separatista de tomo y lomo. Quintacolumnista apostado día y noche en las páginas de ABC, el periódico de todos los españoles y algunos no españoles, el angelito tiene carné de politólogo especializado en amontonar palabras sin decir nada comprensible y digerible. Toda una eminencia de la perfidia y la retranca. Con oficio, mucho oficio. De él, nunca se sabrá lo que piensa ni se entenderá lo que dice. Pero ahí está para tormento de sus lectores. Hoy, en su quinta columna madrileña habla de manifestaciones callejeras con truco, como si él hubiera escrito, dicho o manifestado alguna vez algo sin truco. Miserable, miserable.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué no someten al subsodicho quintacolumnista a la prueba del algodón?
Ejemplo: escribir cinco oraciones en orden directo y en las cuales cada palabra corresponda a una idea y cada idea corresponda a una palabra. Nítida, ordenadamente, en español para españoles.

Cataluña: una sociedad, dos comunidades sociolingüísticas

Más allá de las opresiones y los frentes unificados

A pesar de todas las maniobras de los separatistas para hacerse con la representación total, única y exclusiva de la sociedad catalana, es fácil ver y apreciar que aquí sigue habiendo dos comunidades sociolingüísticas perfectamente diferenciadas. Que la legislación vigente en esta Comunidad autónoma no reconozca y respete esa realidad es un delito, no una prueba de que no existen, delito que, precisamente por su carácter de hecho consumado, el Estado debe enmendar cuanto antes a través de sus instituciones, empezando por el Tribunal Constitucional.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿puede la comunidad de lengua catalana imponer y mantener indefinidamente su opresión sobre la comunidad de lengua española ante la pasividad y la impotencia fáctica del Estado español y sus instituciones?

Charnegos al servicio del Sanedrín catalán


Más allá de las maniobras de Zapatero para controlar el Partido de los Separatistas Catalanes (PSC)


A juicio de Pájaro bobo, los separatistas catalanes, ahora ya constituidos abiertamente en un frente unificado, persisten y persistirán hasta el último momento en su política de la puta i la Ramoneta por muchas razones; en primer lugar, porque responde plenamente a su temperamento o tarannà; en segundo lugar, porque les reporta beneficios; en tercer lugar, porque no comporta riesgos y siempre les permitirá recurrir al victimismo y, en caso necesario, incluso cantar el "Cara al sol". No obstante, la cosa se les está poniendo cada vez más difícil, pues unos y otros están descubriendo el juego y unos y otros están mejorando sus estrategias. Por de pronto, Zapatero ha conseguido expulsar de su entorno al compañero Maragall y ha puesto al frente de la Generalidad a un charneguete de su cordada como es el tal Montilla. Y para que el pobre charneguete no esté solo Zapatero le ha enviado una compañera en la persona de Carmen/Carme Chacón. Está claro que las huestes de Pujol ben Gurion y Carod Pérez de la Franja no están por la labor y van a poner en juego toda su perfidia para que los subsodichos se hagan dignos de la confianza que el pueblo catalán ha depositado en ellos. Luego les darán la patada. Aun así, Pájaro bobo sigue pensando que antes o después en el seno del PSC debe imponerse la corriente mayoritaria, la obrera y española, capitaneada por los Bouza y los Robles, a pesar de todas las intrigas del Sanedrín catalán. La consolidación de esa corriente al frente del socialismo de Cataluña debe ser, en opinión de Pájaro bobo, el punto de partida para el triunfo del partido de Rosa Díez en el ámbito nacional.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿acertarán a comprender los españoles de Cataluña, obreros e intelectuales, que de ellos depende en gran medida que España sea una democracia real?

La hora

Cuando los separatistas se unen para separarnos

Cuando un separatista como Pujol ben Gurion diga que ha sonado la hora, hace mucho tiempo que ha sonado la hora.
Cuando un agente separatista como Enric Juliana diga que esto se acaba, hay que pensar que esto hace tiempo que se ha acabado.
Cuando un agente doble como el redomado Valentí Puig insinúe maliciosamente que «hay que contemplar una posible y futurible implantación de un emirato en el Andalús», hace ya tiempo que el emirato existe, al menos en su imaginación.
Cuando separatistas de dentro de España declaren abiertamente que cuentan con el apoyo de potencias extranjeras, es que hace mucho tiempo que lo tienen y mucho más tiempo aún que llevan trajinando la traición.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué haremos los españoles cuando nos enteremos de que España ha sido vendida, repartida y adjudicada en parcelas y a plazos?

El enigma catalán

Los padres de la intriga permanente tienen la palabra

Pájaro bobo ha llegado al triste convencimiento de que los españoles de la Meseta, esa que empieza en la margen derecha del río de los iberos y termina, arriba, en Finisterre y. abajo, en Isla Cristina, nunca han entendido a los catalanes ni han sabido lo que es Cataluña. Los períódicos madrileños vienen repitiendo los mismos tópicos y los mismos idiotismos sobre los habitantes de nuestro país más próximo desde hace casi dos siglos. Unos no saben y otros, los agentes destacados en Madrid, desde Joan Clos hasta hasta el infumable Enric Sopena, pasando por Valentí Puig y Enric Juliana, no están donde están precisamente para informar al enemigo-opresor y mostrarle las cartas de su baraja. Todo a su tiempo, por estampas. Por eso, cada jugada, cada traición y cada plante-desplante del separatismo catalán deja pasmaos y boquiabiertos a los pobres meseteños. Sorpresa, sorpresa. Pero ni aprenden ni reaccionan. De hecho, los españoles no aprendemos; o, si aprendemos, es poco, mal y nunca. Y, lo que es más triste y más indigno e indignante de todo, nos tomamos a guasa la destrucción de nuestra patria. Una vez más, el destino de España está en manos de quienes no se sienten y no se consideran españoles.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué hace falta para que este pueblo reaccione con dignidad y con orgullo?

La hora de la gran conjura

¿Ahora o nunca?

Una de las cosas que me enseñaron los separatistas catalanes hace ya mucho tiempo es que, cuando se proclamó la segunda República, «tardaron demasiado» (vam trigar massa) y se les escapó el tren de la independencia. Me enseñaron eso, entre quejas y lamentos, y me hicieron ver y comprender que la próxima vez no sería así. Después de setenta años de intrigas ahí están ahora, en la hora de la aurora. Pujol ben Gurion, ya sin careta y liberado del estigma y la servidumbre que supuso para él ser proclamado español del año, dirige una campaña abiertamente independentista que encabeza su heredero (hereu), Oriol ben Amí, primer presidente in pectore de la Cataluña soberana. Mientras tanto, el carallot (botarate) Carod Pérez realiza viajes y monta embajadas catalanas en medio mundo, naturalmente con el dinero de los españoles. Parece ser que ahora la cosa va en serio, muy en serio. Tot està lligat i ben lligat o, lo que es igual, todo está atado y bien atado. Tienen poder, influencia y medios económicos. Y, acaso como nunca, hay moros en la costa. El desastre de los ferrocarriles es un infundio de los madrileños para desacreditar a Cataluña, lo mismo que el fracaso escolar. Todos los fracasos y todas las culpas son fracasos y culpas del Estado español. Ahora, la independencia está al alcance de la mano.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas: ¿quién ha dado a personas tan huidizas y asustadizas la seguridad de que no habrá ni reacción ni represalias por parte del Estado español?
¿Cómo es que aquí y ahora, acaso por primera vez en la historia, el miedo no guarda la viña?

Paradojas de la vida autonómica, lecciones de la historia de Cataluña


¿Qué queda, a estas alturas, del separatismo moderado de Pujol ben Gurión? Pues sencillamente lo que hubo siempre en él: su falsedad, que fue siempre lo más auténtico.

Hacia una teoría racional/nacional de la chapuza

Mantenimiento, rentabilidad y legalidad

Por suerte o por desgracia, Pájaro bobo tiene una casa grande y vieja; por suerte o por desgracia, con inquilinos. Para bien o para mal, Pájaro bobo lleva unos treinta años arreglándola. Casi siempre en verano, casi siempre en acciones puntuales y por sorpresa: sin parásitos, sin mirones, sólo con operarios, a los que él llama subalternos. Esa experiencia, con sus incontables lecciones, ha hecho de él poco menos que un maestro de la chapuza, además de ingeniero/arquitecto de obras menores y medianas. Nada más iniciar su andadura entre andamios, tuberías y cloacas, a las que aquende el Ebro llaman clavegueres y de las que Miguel, informático y teleco, dice que son parte del hardware del sistema, Pájaro bobo elaboró un plan de actuación inspirado en el mos geometricus del admirado y admirable marrano Baruch (Benito) Spinoza y basado en un esquema tridimensional, a saber: mantenimiento, rentabilidad y legalidad. Impulsando simultáneamente acciones correspondientes a esos tres planos y evitando siempre que podía la injerencia de los inquilinos, a la vez beneficarios y detractores, Pájaro bobo ha conseguido adecentar la fábrica, léase construcción o edificio, adecuar mínimamente su rentabilidad al gasto habido y por haber y poner las relaciones arrendador-arrendatario bajo el imperio de la más rigurosa legalidad. Curiosamente, el invento ha funcionado y ahora da fruto. Gracias en buena medida a él, Miguel estudia en Berlín y Ana, a punto de terminar su segunda carrera, piensa pasarse un año en Inglaterra o en Estados Unidos y otro en la Alemania de los filósofos o en la Austria de los músicos y musicantes.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿de dónde y/o de quién le viene a Pájaro bobo esa puerilmente gozosa afición a la chapuza y el trapicheo unida a su germánica y muy hegeliana devoción al orden de las ideas y a las ideas de orden?

La democratización de Cataluña

Por el reconocimiento de las dos comunidades sociolingüísticas con los mismos derechos para sus miembros

A mi leal saber y entender, la democratización de Cataluña pasa necesariamente por el reconocimiento a todos los efectos de las dos comunidades sociolingüísticas existentes hoy en su espacio geográfico: una comunidad de lengua española, equivalente al 52 por ciento de la población, y una comunidad de lengua catalana, equivalente al 48 por ciento restante. De acuerdo con principios democráticos de carácter universal, los miembros de esas comunidades deben disfrutar de los mismos derechos y por lo tanto las dos comunidades como tales deben estar representadas, en condiciones de proporcionalidad y/o paridad, en todas las instituciones administrativas y legislativas de Cataluña, de manera especial en su Parlamento. Y como en la práctica eso no es así, toda vez que desde un principio los representantes de la comunidad de lengua catalana han venido ocupando en exclusiva o casi en exclusiva y por lo tanto indebidamente todas las instancias de poder y representación, negando la existencia de una comunidad de lengua española en Cataluña y, en consecuencia, privando a sus miembros de los derechos que les corresponden como ciudadanos españoles, de modo que hoy en esta región española hay una comunidad opresora y una comunidad oprimida, declaro asimismo que, a mi leal saber y entender, tanto dichas instituciones como sus actividades son ilegítimas, inmorales, delictivas y anticonstitucionales y pido su derogación, empezando por la derogación del Estatuto de Cataluña.
¿Será capaz el Estado español de desmontar el régimen dictatorial implantado en Cataluña por fuerzas contrarias a la democracia y a la libertad de sus ciudadanos?

José Bono y Rosa Díez: servilismo y lealtad; lealtad y servilismo


De acuerdo con la manera de pensar de Pájaro bobo, la pretendida lealtad de José Bono al PSOE es oportunismo teñido de servilismo, con grandes diócesis de un cinismo acaramelado, mientras que la deslealtad a ese mismo partido imputada a Rosa Díez es lealtad a las convicciones propias y a España. Puede decirse que José Bono ha enajenado el crédito de que gozaba entre los españoles preocupados por el futuro de España, en tanto que Rosa Díez se consolida como la gran esperanza de la izquierda española, más allá de las demagógicas e inmorales maniobras de los Zapateros y los Bonos.
¿Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué los líderes de los partidos separatistas, unos y otros burgueses, prefieren a Zapatero como jefe del Gobierno de España y como interlocutor?
Sencillamente porque le consideraran una pesona deleal y carente de principios, virtudes que facilitan su juego.

El fracaso de una democracia formal: el valor de los votos

No a cualquier memoria histórica sin conciencia patriótica

A pesar de la democracia y a pesar de las leyes, en España persiste la pugna entre tener y saber, entre cantidad y calidad. Los separatistas en general y los catalanistas en particular nos han enseñado que en una democracia formal o aparente como la nuestra los votos no sólo se cuentan sino que también y sobre todo se pesan. Entre nosotros, el voto de un separatista vale lo mismo o más que los votos de diez españoles juntos. Artur Mas proclama tanto su alianza con Ibarreche en la conjura por la independencia de Cataluña y Vascongadas como su pancatalanismo cuando observa y comprueba que el PP y el PSOE están enfrentados obcecadamente y no hay peligro de pacto o entendimiento entre ellos. Ese es el retrato en negativo de nuestro torpe cerrilismo y la razón inicua de por qué —dicho sea a modo de ejemplo— en varias regiones de España están prohibidos de facto, y casi por ley, el aprendizaje y la enseñanza del español. Moraleja: democracia sin unión es destrucción.
Pregunta ingenua e intempestiva a los españoles: ¿aprenderemos alguna vez la lección y nos uniremos o dejaremos que la democracia acabe con España y con nosotros?

España, víctima de los españoles


El ser humano en cuanto animal social se realiza en la actividad social

En muchos de nuestros políticos y pensadores de ayer y de hoy más preocupados por el destino de España alienta un pesimismo que, en opinión de Pájaro bobo, denuncia y muestra las causas de nuestro fracaso como pueblo o colectivo social y como nación-Estado o entidad política. Según él, para nuestros pesimistas lo peor no es tanto la conciencia de la derrota o derrotismo como tal cuanto la abulia  y su elemento alienante-alienador. No se hace nada o no se hace lo que podría y debería hacerse, porque a lo largo de su vida y de su historia los españoles han conseguido convencerse a sí mismos de que los males vienen siempre de fuera y las soluciones tienen que venir siempre de lo alto. He ahí el ser humano como sujeto paciente de su destino; he ahí la vida no como voluntad y acción consciente y deliberada de ser sino como existencia pasiva y resignada, gracias en parte a una concepción religiosa pseudorreligiosa a la vez hija y madre de esa manera de estar en el mundo. El ser humano como fruto de una experiencia vital colectiva y una experiencia vital colectiva como fruto del ser humano. Con una Redención transcendente del ser y sin una Redención transcendente del ser ni fe en ella, con Hegel o con Marx, a partir del huevo (Hegel) o a partir de la gallina (Marx) . El español no piensa, la abulia le puede. Y, como no pensar es alienación, quien no piensa se engaña a sí mismo convenciéndose de que no hace falta pensar; que piensen otros. España, España.

Jiménez de Parga: el lamento del jurista


Lo peor de una ley no es que no se cumpla sino que su incumplimiento persistente, sistemático y doloso no esté penalizado

En la Tercera de hoy viernes, 23 de noviembre, del diario ABC Jiménez de Parga se lamenta de la impotencia de la Administración central y concretamente del gobierno de la nación frente a los separatismos periféricos. Él los llama, en opinión de Pájaro bobo indebidamente, nacionalismos periféricos, y dice que ejercen una influencia no sólo nociva sino incluso ilegítima por desmesurada en nuestra vida política. A los ojos de Pájaro bobo, esa declaración, sometida a una interpretación legal taxativa, conlleva el reconocimiento de que en España no hay democracia. O que los separatismos periféricos han devorado la esencia de la democracia, de modo que esta sólo conserva su apariencia formal y, para mayor ignomia, en beneficio de los separatistas. Según el jurista, la solución de tan grave situación política pasa por la promulgación de «una ley electoral que sirva para traducir fielmente la voluntad de los españoles». Es posible que efectivamente esa sea la solución o una de las soluciones posibles y aceptables, pero, tal como Pájaro bobo ve y entiende el problema, para elaborar y promulgar una ley de esas características es necesario que en ese momento la sociedad civil española posea ya una conciencia patriótica debidamente madura y nuestro jefe de Gobierno una visión de Estado acorde, de una parte, con la responsabilidad que impone la salvaguarda de los derechos y la obligaciones de los españoles como colectivo unitario y, de otra, con la gravedad de la situación. ¿Se da lo uno y lo otro?
A Pájaro bobo le hiere profundamente que los españoles, disponiendo, por fin, de todos los elementos necesarios para disfrutar de un sistema democrático, hayan enajenado su libertad y, parcialmente, su democracia en perjuicio propio y en beneficio de los separatistas, que, para colmo de la ignominia y la irracionalidad, son claramente una minoría destructiva, desintegradora. Él está convencido de que, si se invirtieran los papeles y la proporciones numéricas, los separatistas catalanes no tendrían ese problema. La propuesta de Jiménez de Parga puede ser una solución de emergencia, pero a los ojos de Pájaro bobo será un parche o una chapuza si no se atiende a las causas primeras y no se ataja el mal en su origen. Estamos una vez más o como siempre ante la España invertebrada-desvertebrada. Esa es la causa de nuestro fracaso como proyecto nacional y como nación con un régimen democrático.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Y si esta fuera la última oportunidad de proceder a la vertebración de España?
¿Por qué no aprendemos de los separatistas, concretamente de su habilidad para aprovechar los recursos propios y de su táctica de unirse para separar y destruir?