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La industria de Pájaro bobo

La mano visible de la Providencia

Son muchos los intelectuales —teólogos, filósofos, historiadores y pensadores— que han querido ver una mano invisible en la historia de la humanidad, una mano que ha guiado y ha protegido al ser humano en su vagar a través del tiempo y el espacio. Hay personas para las que eso y otras cosas por el estilo son paparruchas. Están en su derecho. Y, probablemente, en cierto sentido tienen razón, pues podemos pensar que ellas no perciben la presencia de nada que no les entre por los sentidos. No obstante, yo creo en la Providencia —¿privilegio o desgracia?—, pues he sentido claramente su presencia en varios momentos de mi vida, momentos en los que he estado al borde del abismo, al borde de la muerte. ¿Fe o superstición? En mi opinión, sólo agradecimiento.

¿Democracia en el reino del terror?

Vascongadas y Cataluña, dos regiones españolas convertidas en nacioncillas por sus respectivas minorías separatistas, son ya reinos del terror para muchos de los españoles que viven en ellas. En Vascongadas, los candidatos y las candidatas del PP son perseguidos, acosados y ultrajados por los trabucaires de ETA . En Cataluña, los ciudadanos integrados en el Partido de la Ciudadanía son igualmente perseguidos, acosados y amenazados en la red y fuera de la red por los agentes del carallot Carod. ¿Qué hacen los representantes de la ley? En muchos casos, proteger a los agresores.
Pájaro bobo, residente en Cataluña y víctima de esa misma persecución y esos mismos métodos, optó por bunkerizarse. Y así sobrevive. Una situación difícil, muy difícil, en la que apenas si hace otra cosa que dedicarse a su familia y mantenerla unida, anticipándose a las temibles y temidas intromisiones de los separatistas . Y, a lo que parece, ha acertado. Como procura no respirar y, cuando respira, procura que no lo vean, Pájaro bobo vive sin mayores problemas, pero ha tenido que renunciar a llevar una vida normal en libertad. Su situación podría definirse como propia de una muerte civil por acoso, marginación, persecución y usurpación de los derechos democráticos. Pero sigue vivo. Quizas algún día pueda escribir la historia de su vida, la historia de una supervivencia, la historia de alguien que quiso vivir y morir como español, con dignidad, sólo con dignidad.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Qué dirá la historia de los que planificaron la destrucción de España y de los que decidieron llevarla a cabo?
¿Y, si después de tantas intrigas y tantas traiciones, resulta que no resulta?

El saber es perjudicial para los tontos

Pájaro bobo entiende que Zapatero, llevado de esa mezcla extraña e incongruente de perfidia e ignorancia que le es propia, recurre a ideas socialistas o pseudosocialistas para dividir a la sociedad y hacer que ésta retroceda. Dicen que lo hace para conservar el poder. Repito: perfidia e ignorancia. Y traición. La izquierda se legitima en términos éticos cuando busca y promueve la unión de los seres humanos y la superación de barreras de toda índole. Entonces está en su sitio. En estos momentos, enfrentarse sistemáticamente a la derecha, descalificarla y decirle lo que tiene que hacer no parece ni acertado ni inteligente. El socialismo para ser socialista tiene que ser católico, esto es, universal. Seguir su camino y mostrarlo. En política, nadie está facultado para decir a otro lo que debe hacer («usted métase en sus asuntos», «no le consentiré que se meta en mi vida privada» «usted está equivado»). Todo lo que hay que hacer es invocar la ley y remitirse a ella. Uno mismo. El otro que haga lo que quiera. La cita tiene lugar ante los tribunales, con la ley en medio y por delante.
En Bolivia, Evo Morales, que al parecer sigue los pasos de Zapatero, está creando problemas donde no los había. O, al menos, agravándolos. En opinión de Pájaro bobo, un proyecto socialista tiene que ser necesariamente utópico, apuntar al futuro, partiendo de la situación actual y aprovechando como plataforma los logros existentes. Por definición, dividir va contra la sociedad y contra el socialismo. El progreso histórico es patrimonio de la humanidad y sus sociedades. A los ojos de Pájaro bobo, ése es el camino; no el mejor pero probablemente el menos malo. Mientras tanto habrá que reconocer que el saber es perjudicial para los tontos.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿podría explicarnos algún día Zapatero su visión de España y de la sociedad española: cómo son y cómo quiere que sean?

España, ¿nación de naciones?

En opinión de Pájaro bobo no existe ni puede existir una nación de naciones. Él entiende que, en términos semánticos, la palabra que sirve para designar el todo --nación-- no puede servir también para designar cada una de sus partes --naciones--, pues, al hacerlo, se incurre en un contrasentido o sinsentido. Formulado en términos matemáticos, se vería aún más claramente, pues tendríamos, por ejemplo: 1 = 1 + 1 +1 +1 + 1. Cataluña no es una nación, Vascongadas no es una nación, Galicia no es una nación. España es una nación histórica, cultural y lingüísticamente unitaria, pues todos sus habitantes (españoles) hablan una misma lengua, aunque hay minorías (menos del diez por ciento del total de la población) que hablan además una lengua regional. Cataluña es una región con dos comunidades sociolingüísticas: la comunidad de lengua española es mayoritaria y vive en condiciones de opresión; la comunidad catalana es minoritaria y dominante y opresora. Pájaro bobo entiende que lo que hay en Cataluña es un movimiento burgués, no nacionalismo. El movimiento burgués es horizontal, clasista y endogámico; el nacionalismo es un fenómeno social de desarrollo vertical (de abajo arriba y de arriba abajo), abierto e interclasista. Todos los políticos catalanes, casi sin excepción, proceden de la burguesía, las llamadas cien familias catalanas. Las clases bajas urbanas no participan en ese movimiento: ni quieren ni las quieren. Tanto en Cataluña como en Vascongadas si se quiere hablar de nación habrá que empezar por decir que sólo la mitad de la población está dispuesta a asumir esa conciencia. Y eso en las actuales condiciones de terror, opresión y marginación que sufre la otra mitad, la que se siente española y quiere seguir siéndolo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué el Gobierno de España ha consentido que los separatistas vascos y catalanes impongan su ley, la ley del terror, en esas dos regiones de España y luego digan que son naciones?

Política de la puta i la Ramoneta y Realpolitik

Pájaro bobo desea aclarar que la expresión «política de la puta i la Ramoneta», como versión autóctona de la Realpolitik alemana, tomó forma hace ya bastante años en unas circunstancias que recuerda con cierta precisión y que, llegado el caso, podría concretar y presentar como prueba de paternidad y de autenticidad. En la década de los ochenta, cuando en varios municipios vascos se inició la llamada guerra de las banderas, a él se le ocurrieron estas declaraciones que puso en boca de un político catalán: «Aquí no habrá guerra de las banderas, seguiremos con nuestra política de la puta i la Ramoneta». Y, efectivamente, así fue. Todo lo que hizo Pájaro bobo fue tomar un dicho popular catalán y aplicarlo al ámbito de la vida pública, y ahí está, pues desde entonces lo ha venido utilizando por escrito, y escrito ha quedado.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿Resume «la política de la puta i la Ramoneta» el proyecto táctico-estratégico del separatismo catalán?

Israel, Israel

Todo o casi todo hace pensar que a Israel le esperan tiempos muy difíciles, de manera especial a medio y largo plazo. Crear un miniestado, a modo de oasis arrancado al desierto físico y a la desidia humana, es toda una proeza; mantenerlo indefinidamente en pie, una proeza acaso aún mayor. Y, a los ojos de Pájaro bobo, una proeza imposible. Si Israel no tiene fuerzas ni recursos para mantener una guerra permanente, menos aún las tiene para aguantar una paz indefinida. Agotada la aliya (el retorno de judíos a su patria), Isarael se quedará sin savia. Eso es lo más probable desde un punto de vista actual. Los judíos han enseñado a los árabes a organizarse, a luchar, a aprender del enemigo, a adaptar y adoptar otras formas de pensar y de vivir. Los árabes son, justamente en esa zona, más de mil millones. ¿Los judíos? Unos pocos millones, y cada vez menos.
En opinión de Pájaro bobo, Israel se encuentra en un círculo vicioso que, deliberada o no deliberadamente, alimenta, perpetúa y refuerza; un círculo vicioso del que, por eso mismo, no puede salir. Israel considera que, para subsistir, debe emplear la fuerza, pero esa fuerza refuerza el odio y ese odio fortalece a los árabes; los árabes son cada vez más fuertes; los judíos, cada vez más vulnerables. ¿Solución? En teoría, la solución podría consistir en romper la espiral de agresiones y desactivar el odio. Una vez desactivado el odio, podría pensarse en ampliar los programas de colaboración entre Israel y los países árabes. De hecho, ya existen algunos. ¿Utopía? Sí, pero, ¿hay alguna otra solución?
En cualquier caso,  Pájaro bobo recomienda  el texto  de Carlos Nadal en  La Vanguardia de hoy, domingo, 20 de mayo:  «Israel-Palestina, pozo amargo».
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿ha de oscilar eternamente la historia de Israel entre el mito del pueblo elegido y el mito del pueblo maldito?

Hacia la soberanía compartida a la catalana

Ya ahora puede verse tanto la táctica, el camino o los caminos, como la estrategia, el objetivo último, del separatismo catalán. La destrucción de España, dirigida por ellos y financiada con dinero español. Ya ahora puede ver quien tenga ojos para ver que un español lo tiene mal para vivir como tal en Cataluña y mucho peor aún, prácticamente imposible, para trabajar en esa Administración cuasi estatal que es la Generalidad, núcleo duro del proyecto independentista catalán. Otro tanto puede decirse de su sistema educativo, de su sistema sanitario, de sus medios de comunicación. Todo ello, blindado y reblindado. Basta con mirar los nombres. El que no tiene un nombre catalán, se lo catalaniza para pasar el filtro. Como en Israel, modelo ideal de cierto catalanismo con pretensiones de pueblo elegido. Sin embargo, en el resto de España no se sigue esa política y cada uno puede optar al puesto que quiera, donde quiera. Y los separatistas lo hacen. Y se aprovechan de ello. Así, lo suyo es para ellos, sólo para ellos, y lo de los otros es para todos, también para ellos. Ése es el camino que, si Dios no lo remedia, llevará a la destrucción de España. Es un plan táctico-estratégico que combina el abrazo del oso con el rancho aparte. Ahora ya sólo hay españoles en lo que va quedando de España, pero separatistas... Y los españoles sin enterarse. Y sin reaccionar.
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Quien dijo que la parte es menos que el todo?
¿Cuánto tiempo aguantará España esa sangría y ese saqueo?
¿Por qué los separatistas tienen mil proyectos para destruir España y los españoles no tenemos ni uno sólo para defenderla e impedirlo?

Ley y democracia

Pájaro bobo considera que en el fondo todo es más fácil y, por lo tanto, también debería serlo en la realidad. Alguien acusa veladamente a alguien, y los dos se enzarzan en un enfrentamiento personal. Error. El primer alguien debería formular su denuncia de manera lícita y fundamentada. La vía de la insinuación no lo es. El segundo alguien, en lugar de contestarle a título personal: «No le consiento que se meta usted en mi vida privada», debería exigirle que formulara una acusación concreta y correcta en su contenido y en su forma. A partir de ahí, todo lo que el segundo alguien tiene que hacer es presentar una denuncia contra el primer alguien. Este primer alguien está fuera de la ley ya de entrada. El segundo alguien lo tiene muy fácil. Difamación, independientemente de la veracidad o no veracidad del contenido de  la difamación.
Pájaro bobo entiende que los españoles deberíamos aprender a colocar la ley en el centro de nuestros litigios y remitirnos siempre a ella. Para eso, acaso deberíamos empezar por aprender a hablar a título personal, exponiendo opiniones, no haciendo afirmaciones categóricas. Los juicios categóricos deben estar reservados a la ley y sus representantes (cuando la representan). En la práctica, las afirmaciones categóricas generan antagonismos, mientras que las opiniones, no; además, las opiniones, por su misma naturaleza, no se pueden rebatir. Cuando se expresan opiniones se asiente o se disiente. Los españoles, faltos de una formación democrática, ni hablamos ni nos comportamos democráticamente. Pájaro bobo opina que una actitud democrática es una actitud intelectual que abarca todas las manifestaciones sociales del ser humano. No se puede ser políticamente demócrata si no se es intelectualmente demócrata. Parece ser que los españoles aún no lo hemos aprendido.  El traje nos viene grande.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿sabemos los españoles que el espíritu democrático es una actitud intelectual ante la vida en sociedad?

Günter Grass, ecce homo

Pájaro bobo considera que, cerca de sus ochenta años de vida, Günter Grass está cómodamente instalado social e intelectualmente. En cierto sentido, las acusaciones no le afectan, pues son más bien reproches que se han hecho y, cada vez menos, se hacen prácticamente a todos los alemanes de su edad. Y también ellos a sí mismos, siempre con la misma respuesta: «Si claro, yo participé, pero a la fuerza, ¿quién no? Por lo tanto, las confesiones, ¿confesiones?, del escritor no tienen, a los ojos de Pájaro bobo, un valor especial. Son las de alguien que, amparado en el número entonces y ahora, asume una realidad propia pero distante sin angustia, sin congoja, sin sentimiento de culpa (Schuldgefühl). Las palabras de Günter Grass me hacen pensar que él no se siente realmente culpable o que esa culpa ni le quita el sueño ni se lo ha quitado durante esos más de sesenta años. Tambor de hojalata.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿no será cierto que la pérdida de la memoria histórica y personal es fruto, para bien y para mal, del instinto de supervivencia?

La zorra fenicia en el gallinero español

Los ciudadanos del partido de los Ciudadanos se quejan de que los separatistas no les dejan vivir: los amenazan en la calle, les rompen los carteles electorales, los persiguen, acosan e insultan en la red. Y eso que son la clase dominante y representan la ideología dominante. Y eso que tienen el poder, todo el poder; y eso que, cuando les conviene, hablan de persecución. Miserables, miserables, miserables.
Mal tienen que verlo los separatistas para recurrir a prácticas mafiosas con coartadas tan endebles como «se trata de individuos incontrolados sin identidad conocida; nosotros no hacemos eso». Claro, esas cosas se hacen solas: sin nadie que las ejecute, sin nadie que las dirija, sin nadie que las pague, sin nadie que pretenda beneficiarse. Miserables, miserables, miserables.
Por otra parte, eso me dice que el partido de los Ciudadanos es un peligro real para la dictadura separatista de Cataluña, en la que hay que incluir todos los partidos del «establishment» autonómico, lamentablemente también a los impopulares populares y a los pseudosocialistas de estas comarcas.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué pasará si, como es de desear y de prever, los ciudadanos de Ciudadanos consiguen romper la dictadura separatista en Cataluña?

Proyecto separatista catalán

En el proyecto separatista catalán hay que distinguir, lógicamente, entre estrategia y táctica.
La estrategia abarca tres objetivos básicos, situados en el tiempo y en el espacio y desarrollados unas veces en paralelo, otras en cadena y siempre convergentes. 1) Independencia de Cataluña; 2) destrucción de España como nación y Estado; 3) colonización del territorio español.
La táctica abarca medidas de muy diversa naturaleza, tendentes en su totalidad a invertir la relación Cataluña-España, haciendo que España pase a depender de Cataluña y quede supeditada a ella en todas sus decisiones. Eso es, ni más ni menos, lo que se pretende con el último Estatuto. Un Estatuto blindado como una caja fuerte y una Constitución abierta como un coladero.
Continuará, continuará...
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Saben los españoles cuáles serán las consecuencias de la entrada en vigor del Estatuto catalán?
¿Saben los españoles que la entrada en vigor del Estatuto catalán hace prácticamente imposible una marcha atrás?
¿Saben los españoles que a partir de la entrada en vigor del Estatuto catalán España empezará a estar en una posición de inferioridad y de dependencia con respecto a Cataluña?

La guitarra berlinesa de Miguel

Nada más llegar a la capital de todas las Alemanias, Miguel se compró una bicicleta de segunda, de tercera, de cuarta mano. A su padre le hizo pensar inmeditamente en la bicicleta de Picasso, que no era una bici sino una escultura. Luego le dijo a su padre que quería una guitarra. Su padre, un servidor de ustedes y de él, le dijo que sí, pero, que dado los tiempos que atravesamos, la operación debería hacerse por el procedimiento del tuberculoso pobre. Ahorrando y poco a poco. Como, por herencia paterna, Miguel tiene bastante de trapero, resulta que le gustan las cosas viejas. Si puede, se lo compra todo viejo. En cambio, su padre, pueda o no pueda, compra sólo cosas que pesen y a ser posible brillantes y a ser posible del color del oro. Atavismos, atavismos. A Miguel le gustan la música y las matemáticas, que es una buena combinación. Para su padre, un servidor de ustedes y de él, Miguel es demasiado inteligente, y, curiosamente, eso le preocupa. Aun así, es equilibrado y sensato, pero, para su padre, distante, muy distante, acaso demasiado distante. Por eso se ha ido a Berlín a estudiar aplicaciones prácticas de redes de sensores. Para su padre, un servidor, Miguel es ahora el que siente y piensa al otro lado del hilo. Estamos en la red, formamos parte de la realidad virtual, que es una forma de espiritualización.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿puede llegar a existir una realidad virtual en sí misma, por sí misma y para sí misma?

Lógica fenicia

A Enric Juliana, el topo del parque del buen Retiro (el talp del parc del bon Recés)
Los separatistas catalanes, después de imponer una dictadura abiertamente antiespañola en Cataluña, piden, reclaman y exigen una España plural. Miserables, miserables.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cabe mayor demostración de perfidia y cinismo?

La invasión de Irak y la nueva era

Con la invasión de Irak, los estrategas israelíes se equivocaron en su valoración no sólo de la situación sino también y sobre todo de sus consecuencias. Israel se equivocó y con su error hizo que se equivocara Estados Unidos. Estados Unidos se equivocó y con su error hizo que se equivocaran sus aliados. «Habrá dinero para todos». La guerra como negocio, el negocio de la guerra. Pero no lo hubo ni dinero ni negocio. La invasión se convirtió en una encerrona. Zapatero, en su ignorancia o en su antimilitarismo, hizo a Aznar el gran favor de sacar a España de la ciénaga irakí. En opinión de Pájaro bobo, eso es algo que los españoles, empezando por Aznar, deberíamos reconocer y agradecer a Zapatero. Muy sencillo. Hay que admitir abiertamente que la intervención española en Irak fue un error y que sacar las tropas de allí y traerlas a España fue un acierto, un acierto de consecuencias visibles pero difícilmente cuantificables. El hecho es que a partir de ese momento se invirtió la relación de fuerzas entre Occidente, con Estados Unidos e Israel, y el mundo árabo-musulmán. Aceptar la realidad y tratar de comprenderla, sobre todo en aquello que nos desagrada o/y nos molesta, es el punto de partida obligado de todo análisis racional. Nadie lo tiene todo: no hay nadie que no tenga algo; la supervivencia es siempre compromiso, y, así, la convivencia es la clave de la supervivencia. Al menos, entre seres racionales.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué habría sido del Gobierno de España y de los españoles si hubiéramos permanecido en Irak?

El futuro está en la red

Pájaro bobo considera que hay unas ocasiones en las que el secreto del acierto y, por lo tanto, del éxito viene expresado por la fórmula inglesa «estar en el lugar justo en el momento justo», pero además de ésas hay otras ocasiones, y otras circunstancias, en las que el acierto y el éxito se basan en «tomar el camino justo en el momento justo». En el primer caso se trataría de una decisión instantanea; en el seguno, de una programación o un proyecto de futuro.
En las próximas elecciones, Pájaro bobo apuesta aquí, en Cataluña, a favor del partido de los Ciudadanos, pues están en la red, que es, a todas luces, el camino del futuro, un camino que lleva a la sociedad del conocimiento a través de una democracia más participativa y, por lo mismo, más representativa. Una vez más la juventud tiene la palabra.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿conseguirán los valedores del establishment político catalán cerrar el paso a la juventud en su camino hacia el futuro e impedir el triunfo democrático, sí, democrático, de los jóvenes Ciudadanos?
No parece probable, pero, aunque así fuera, Pájaro bobo seguiría pensando que el futuro está en la red.

De economía

En opinión de Pájaro bobo, cuando, como en Francia, gana la derecha gana el pragmatismo; y cuando, como en Francia, gana el pragmatismo gana la economía. En opinión de Pájaro bobo, cuando, como en España, gana la izquierda gana la ideología; y cuando, como en España, gana la ideología gana la demagogia. Economía o demagogia, ésa es, a su manera de ver y entender, la disyuntiva que nos acerca y nos separa. Y, por encima de todo ello, la conciencia nacional y el sentido de Estado. España será una nación cuando sus ciudadanos tengan conciencia nacional y cuando sus políticos tengan sentido de Estado.
Las unidades dinámicas se rigen por leyes económicas. En definitiva, pensar/actuar racionalmente es, a los ojos de Pájaro bobo, pensar/actuar en términos económicos. Discernir en cada momento cuál es el camino más corto, más directo, más económico: en eso consiste la inteligencia. Se lo enseñó, después de muchos años, su hijo Miguel, estudiante de Telecos en Berlín.
La falta de una visión realista de la realidad es lo que nos ha alejado durante siglos de la realidad. Y ahí seguimos.
A lo que parece, el Golafre de las Pitiusas no tiene esos problemas, pues sigue guarreando la quinta del diario ABC, en la que hoy, jueves, 10 de mayo, escribe: «Todo restaurante con buena bodega es una gloria nacional». Allá él con su andorga. Pero es evidente que el subsodicho está a las tajadas, a la copa y al puro. Para eso cobra. Y para eso escribe, si es que a lo suyo se le puede llamar escribir.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué puede decirse de alguien que como Valentí Puig describe toda situación, caótica o no caótica, de manera caótica?

Montilla, President de Catalunya, destituye a su embajador en Madrid

Sigue el juego con música de Avellaneda y Montilla, zorruno como su ex jefe y sus pares, ha hecho una jugada carambolesca: ha destituido a su embajador en Madrid y con ello ha rendido un homenaje póstumo a Pasqual Maragall. Si en geometría se nos enseñó que por un punto pueden pasar infinitas rectas, o más exactamente infinitas líneas, acaso deberíamos aprender que en política, y fuera de ella, un hecho en solitario puede ser objeto de infinitas interpretaciones. Y que, como en geometría, dos puntos definen una recta. Por lo tanto, para valorar la decisión del President habrá que esperar a tener más datos. Como habrá que esperar a ver por dónde sale ahora el presunto cadáver político. Que, a buen seguro, saldrá o, al menos, lo intentará una y otra vez.
El hecho es que, con Estatuto o sin Estatuto, el independentismo catalán se crece a diario y avanza hacia su objetivo a grandes zancadas. Ahora ya casi sin tapujos, casi sin coartadas, casi sin máscaras. La Vanguardia, siempre oportunista, ha incorporado a su vocabulario el título de «embajador de Cataluña en Madrid», que, como es sabido, es la capital del país vecino. Ojo al dato.
En la periferia se advierte una intensa actividad. Según el diario ABC de hoy, miércoles, los catalanes han conseguido atraer a vascos y gallegos para celebrar un aquelarre con valor de salto cualitativo y asalto definitivo a la debilitada fortaleza: los separatistas se unen para asestar el golpe mortal a España. Mientras tanto, Zapatero sigue en la inopia. En la inopia pero tramando intrigas. Realmente curioso. Pájaro bobo opina que de él puede decirse lo mismo que del pseudosocialista catalán: nunca se sabe ni dónde está ni qué va a hacer un minuto después de hablar contigo. Acaso sea esa la esencia del carácter de fenicios y filisteos.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿conseguirá nuestro jefe de Gobierno engañar a españoles y antiespañoles con la misma carambola?

El embajador de Cataluña en Madrid

En la página 18 de La Vanguardia de hoy, martes, 8 de mayo se dice: «El "embajador" del Govern en Madrid pone en duda la salud mental de Maragall y luego rectifica». A los ojos de Pájaro bobo, la noticia contiene dos bombas: una grande y otra pequeña, tan pequeña que bien podría pasar por petardo. La bomba grande, y muy grande, está contenida en el sintagma «El embajador del Govern en Madrid». Su gravedad y peligrosidad aumentan si tenemos en cuenta que la noticia figura en el órgano oficioso pero real del catalanismo burgués y conservador próximo a Pujol ben Gurión. El hecho de que La Vanguardia, ayer servilmente española y hoy servilmente antiespañola, escriba siempre al dictado de la clase dominante en cada momento nos permite aventurar que la palabrita "embajador" se la han insuflado a sus plumillas los señores de la Generalidad, dentro de un proyecto que todos conocemos, aunque algunos se empeñen en negarlo y otros en no verlo. Y eso cuando todavía está en suspenso la entrada en vigor del Estatuto. Como de costumbre, los fenicios han actuado por vía de los hechos consumados, aunque también es verdad que, como de costumbre, han dejado la puerta abierta: a la palabra embajador le han puesto comillas; por eso mismo, Pájaro bobo se las quita ahora.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué hará el Gobierno de Zapatero cuando tenga conocimiento de la noticia?
En cualquier caso, eso es, ni más ni menos, la política de la puta i la Ramoneta.

De Francia a España pasando por Cataluña

En Francia, Sarkozy, al que llaman «Sarko», se impuso a Ségolène, a la que llaman «Sego», o, lo que es igual, la derecha se impuso a la izquierda. Una derecha civilizada, capaz de fagocitar buena parte de los votos de la ultraderecha y al mismo tiempo defender valores tradicionales como la familia, el trabajo y la autoridad sin ser víctima del desprestigio pseudoprogresista. O con recursos suficientes para sacudírselo de encima. En opinión de Pájaro bobo, «Sarko» (en inglés, Shark significa tiburón en sentido literal y figurado) es un pragmático y ha actuado con habilidad. Madera de político con su correspondiente «diócesis» de inteligencia y astucia. Puede llegar a ser un político en el buen y en el mal sentido de la palabra. Útil a la sociedad, pero, ante y sobre todo, a sí mismo. A «Sego» la ve más limitada. Ella no quiso o no supo o no pudo atraerse al centrista Bayrou y, a la postre, ha tenido que conformarse con una derrota digna, casi honrosa, en la que no ha perdido ni la figura ni la compostura. El partido socialista se mantiene y parece ser que no va a cambiar, lo que, según algún comentarista, favorece a Sarkozy en cuanto que da estabilidad a la situación y aleja el fantasma de la revolución. A «Sego» le quedan ahora las banlieues y con ellas el recuerdo de mayo del 68, un recuerdo que puede dar lugar a manifestaciones callejeras y amargar la vida a ese tiburón de agua dulce joven pero curtido.
Utilizando el símil futbolístico podríamos decir que en Francia hay dos grandes equipos que se disputan el título cada temporada y dos equipos ascensor que luchan constantemente por su permanencia en la división de honor.
En líneas generales ese mismo esquema es válido para España en su conjunto y, en cierta medida, para Cataluña. Al menos hasta la aparición del partido de los Ciudadanos. Que un personaje como Jordi Hereu diga que «la Feria de Abril de Cataluña es el corazón del Partido de los Socialistas Catalanes» es algo que enternece. Como enternece que un representante de Esquerra Republicana afirme que los socialistas y los populares del Principado están españolizando su discurso a causa del efecto Ciudadanos. No es mala noticia.
Así, mientras que en Francia la situación se mantiene dentro de los límites previstos, en España y concretamente en Cataluña podemos asistir a un cambio no brusco pero profundo y decisivo del panorama político con la aparición de un partido que obligue a otros a españolizarse.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿conseguirán nuestros jóvenes Ciudadanos que los representantes de los grandes partidos nacionales terminen sus actos con el himno nacional?

Intrigas y complicidades: política de la puta i la Ramoneta

Despojado de su cargo con mando en plaza por Zapatero, Pasqual Maragall se ha ido a Europa a recabar apoyo para su proyecto. Se vestirá/disfrazará de lo que quiera y pueda, pero lo suyo es y será siempre la independencia de Cataluña. En ese punto coincide plenamente con su pequeño rival y gran aliado Pujol ben Gurión. Por eso, nada más reponerse del soponcio que le produjo la «traición» de su jefe en el socialismo, no fuera del socialismo, Don Pasquale ha dicho lo único que, de momento, podía decir: hay que volver a la línea pujoliana. O sea, en lenguaje de Pájaro bobo, a la política de la puta i la Ramoneta, línea política hecha de dos componentes básicos: intriga permanente y victimismo cíclico o permanentemente reciclado.
Ahora, Pujol ben Gurión deberá tender una mano a su rival y aliado para que se recupere, para que recobre su lugar y su dignidad, para que, entre los dos, puedan recomponer el gobierno de los hijos y nietos de las cien familias al servicio de los catalanes de vena y mena. Hay que atajar la jugada del Zapatero traidor de una Generalidad charnega con personajillos como el Montilla y la Manuela de Madre, pues detrás de ellos vendrían subalternos como Bustos y Corbacho. Inconcebible, inadmisible, imperdonable. Pero es necesario cambiar de táctica. Lo que no deja se deja.
En opinión de Pájaro bobo, mientras tanto tal vez no estaría de más que tanto Pasqual Maragall como Pujol ben Gurión aprendieran que muy posiblemente ellos no son los más listos de la clase (política) y que su juego está tan visto como desacreditado. Ellos mismos lo han dicho: vamos contra el artículo dos de la Constitución; o sea, contra la unidad de España. Primera y última declaración de principios del separatismo catalán. Ése no es el salto cualitativo de que habla Enric Juliana, el topo del parque del buen Retiro, en su croniquilla de hoy, domingo, en La Vanguardia, pero debería tenerlo en cuenta.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Conseguirá Maragall burlar a sus perseguidores y romper el aislamiento en el que se encuentra?
¿Ha pasado la gran hora del independentismo catalán?