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La industria de Pájaro bobo

Francia y España frente a frente

No es aventurado decir que estas elecciones francesas son seguidas por los españoles con más interés que otras. El probable resultado, con una victoria de Nicolas Sarkozy, tiene un elevado valor informativo para España en cuanto posible modelo en su futuro inmediato. En opinión de Pájaro bobo, la incógnita no está tanto en qué va a hacer el socialismo francés tras la presumible derrota de su representante, Ségolène Royal, como en cuál será la posición que adopte el partido de François Bayrou, por su condición de tercera fuerza en discordia, a partir del día después. En líneas generales, ese mismo modelo podría darse no sólo en el conjunto de España sino también en Cataluña, con dos grandes partidos tradicionales y un tercero, no tan importante en términos numéricos pero en la práctica decisivo en cuanto a la distribución de fuerzas y la consiguiente conquista del poder.
A medio plazo es muy posible que el partido de los Ciudadanos consiga afianzarse y hacerse con una parcela propia, hasta erigirse en árbitro de la situación como gran defensor de los derechos de los españoles en temas sociales, empezando por la lengua, y territoriales. Podemos pensar asimismo que, desde ese momento, a la nueva y joven formación política se le ofrecerán dos posibilidades: seguir adelante por su propia cuenta y riesgo, buscando la llamada tercera vía, o abanderar una refundación del socialismo español, empezando por la regeneración del socialismo catalán, tras la eliminación de sus enemigos internos más conspicuos y desleales.
En ambos casos parece que los jóvenes Ciudadanos están dispuestos a desarrollar una línea basada en una democracia no meramente representativa sino activamente participativa que iría de la Ilustración a la sociedad del conocimiento gracias a las posibilidades de comunicación que ofrece la red.
El hecho es que, por lo que se refiere a Cataluña, estamos ante un movimiento netamente social que nace, se organiza y se desarrolla desde abajo y, simultáneamente, sabe hacer frente al cerco organizado por los grandes partidos regionales, infinitamente menos democráticos, representativos y, por lo tanto, también menos cívicos. Si en su primera comparecencia electoral ese cerco no fue un handicap sino un acicate, es de esperar que en las próximas elecciones municipales lo sea aún en mayor medida y con mayor motivo. En cualquier caso, ellos han demostrado que puede romperse el cerco, con ribetes de dictadura, y acceder a una sociedad abierta, en la que todos los ciudadanos disfruten de los mismos derechos y desaparezcan tanto los privilegios que la ideología dominante otorga a sus adeptos como las penalizaciones, estigma social incluido, que impone a los elementos insumisos, a los que no duda en llamar indeseables, antisociales y anticatalanes.
Los franceses han elogiado abiertamente logros y aciertos de Zapatero como la salida de Irak, el auge económico y la desactivación, al menos parcial y temporal, del separatismo catalán con la eliminación de Maragall y la ruptura tanto de su cerco dictatorial sobre la población hispanohablante del Principado como su tenaza sobre el Gobierno de la nación.

La lengua de los Ciudadanos

En Barcelona, el partido de los Ciudadanos convoca una concentración para defender el bilingüismo en las relaciones de la Administración Autonómica con la gente. Antes intenta organizar algo así como una rueda de prensa en la que Carmen García, candidata del partido a la alcaldía de Barcelona, se proponía informar del acto, previsto para mañana sábado. La notificación fue remitida a 28 medios de comunicación, pero sólo dos acudieron a la cita: la Cope y El Mundo. Pájaro bobo piensa en los tiempos, ya lejanos, en los que el diario ABC era el defensor, casi siempre el único, de los derechos de los españoles en Cataluña, empezando por su lengua.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿en qué manos está ahora la separata Cataluña del diario ABC?

El carallot Carod miente pero no engaña

«Carod mintió al decir que ignoraba que paga la sede de la Plataforma pro selecciones». El Mundo, 4 de mayo. Pájaro bobo repite:
El carallot (botarate) Carod miente,
los españoles sabemos que miente,
él sabe que nosotros sabemos que miente
y, aun así, el carallot Carod miente.
Primera pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué, aun así, el carallot Carod miente?
Respuesta: pues porque sabe que, aun así, no les va a pasar nada, ni a él ni a los demás de su plataforma.
Segunda pregunta intempestiva: ¿qué infamia es mayor: la del carallot Carod y su plataforma o la de nosotros, los españoles?
Respuesta: la de nosotros, los españoles, por consentir esa y otras muchas infamias.

Escribir bien

Pájaro bobo considera que escribir bien requiere, entre otras condiciones, dos absolutamente esenciales e imprescindibles: pensar con orden y transcribir lo que se ha pensado tal como se ha pensado; en dos palabras: lógica y sinceridad.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cumple alguna de estas dos condiciones Valentí Puig, el Golafre de las Pitiusas?
Lean y opinen:
«La contención emotiva que era en el pasado un elemento del comportamiento público ha sido sustituida por el emocionalismo, el masaje emotivo de los lenguajes corporales y esa suerte de fusión comunitaria que usamos cada vez más para expresar en conjunto más sentimientos que ideas» (ABC, pág. 5, martes, 1-5-2007).

España residual, España infame

El diario La Razón decía ayer, 2 de mayo, que en los últimos quince años han abandonado las Vascongadas unas doscientas mil personas a causa del terrorismo y sus derivados. ¿Cuántas personas han abandonado Cataluña en ese mismo período de tiempo? Sabemos, porque se dijo en su momento, que más de diez mil maestros y profesores abandonaron esta Comunidad Autónoma en los primeros años de la Transición. Ésa fue una de las medidas previas a la inmersión en catalán y a la eliminación del español en todo el ámbito dominado por la Generalidad. Ahora, el partido de los Ciudadanos quiere dar la batalla en ese campo y reclamar el derecho de todo ciudadano español a hablar la lengua oficial de la nación en toda la nación, incluso en Cataluña, incluso en Vascongadas, incluso en Galicia. Pájaro bobo cree que los jóvenes rebeldes e ilustrados han planteado bien la batalla. Delante tienen un enemigo poderoso y sinuoso. Al lado, un Gobierno que ni se entera ni quiere enterarse y, por lo tanto, es cómplice del delito.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿puede consentirse que en ciertas partes de España todo lo español sea perseguido y penalizado y que esa persecución y esa penalización se hagan con la complicidad deliberada y activa del Gobierno español y el dinero de los españoles?

Transición y memoria histórica

En opinión de Pájaro bobo, la última etapa de la historia de España, vista de acuerdo con un plano cartesiano, nos da las siguientes ecuaciones puras:
transición y memoria histórica=transacción y ajuste de cuentas; transacción y ajuste de cuentas=destrucción de España.
La transición=transacción responde a un plano espacial y, en este caso, territorial; y, en este caso, adopta la forma de un reparto del territorio por pacto entre el centro y los diferentes focos periféricos, mientras que la memoria histórica=ajuste de cuentas, propuganada por Zapatero, es una argucia diabólica para eliminar, en el plano vertical o temporal, todo lo que, como soporte histórico, se opone a su proyecto. Así, España, en cuanto realidad ontológica, queda reducida a un residuo histórico y territorial. Miserable, miserable.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿no hay modo de impedir que se consume semejante monstruosidad?

Transición = transacción

Milton Friedman enseña: «El negocio del negocio es negocio». Y Pájaro bobo aprende: «La transacción de la transición es transacción, no transición».

Pasqual Maragall: ¿el enterrador enterrado?

Pájaro bobo conoce, en primera, segunda o tercera persona, las siguientes muertes: muerte espiritual, muerte intelectual, muerte física, muerte política y muerte civil. Algunos de sus amigos, desde Álvaro y Santiago hasta Píndaro, sin olvidar, claro está, a Margarita, saben lo que él piensa y ha pensado siempre de Pasqual Maragall. A Maragall, enterrador de oficio, le ha llegado la muerte política. Enric Juliana, el topo del parque del buen Retiro (el talp del parc del bon Recés), ha dejado aflorar su vena más genuina y ha escrito: «El que ha jugueteado con la corona de espinas debiera [por debería] saber llevarla». De ahí puede inferirse que ningún fenicio va a mover un solo dedo por este fenicio caído en desgracia.
El interfecto político ha confesado haberse visto traicionado por Zapatero, quién no. Lo que no dice nuestro interfecto político es que él tenía un plan para acabar no ya con Zapatero sino con la Constititución española de 1978, con la democracia e incluso con España como nación. En pocas palabras, lo que el interfecto quería y pensaba hacer era convertir a España en Iberia y a Iberia en la colonia fenicia situada a poniente de las tierras de Poniente. La primera parte del proyecto, germen de su proyecto-conjura, le salió bien. Apoderarse de los votos de los trabajadores españoles de Cataluña mediante un partido pseudosocialista y luego vendérselos a los de Madrid como votos separatistas. Veinticinco años son testigos de que lo que Pájaro bobo cuenta no es un cuento sino una infamia, una infamia tan vergonzosa como real. Votos españoles convertidos en votos separatistas y votos separatistas convertidos en la clave para destruir España. Infame, infame.
Aunque la crisis que, previsiblemente, se abre o se avecina dará lugar a muchas cábalas y predicciones, Pájaro bobo se inclina a esperar acontecimientos, al menos en líneas generales. En cualquier caso, quiere señalar, por lo que puede tener de significativo y/o sintomático, el hecho de que Manuela de Madre haya sido designada para presidir provisionalmente el pseudosocialismo catalán y catalanista. El eje charnego Montilla-De Madre puede marcar una nueva orientación y sobre todo romper el cerco catalanoseparatista como árbitro de la política española. Ya nos lo dirá Pujol ben Gurión.
Todo eso está por ver, como también está por ver qué papel va a jugar en el tablero español y concretamente en el flanco catalán el partido de los Ciudadanos. Una cosa está clara: cada vez son más los españoles conscientes de los peligros gravísimos que comporta no sólo para la democracia sino para España como nación dejar la llave de su funcionamiento político en manos de los separatistas. En ese sentido, el partido de los jóvenes rebeldes e ilustrados puede afianzarse como nuestra tercera fuerza política, de acuerdo con el modelo francés, o conducir a una refundación del socialismo de Cataluña, haciendo que responda al sentir de más del ochenta por ciento de sus miembros. En ese caso se acabará con la indignidad, obra de Maragall, de que los votos de los españoles pasen a manos separatistas y luego se utilicen para destruir España. La muerte política de Pasqual Maragall como traidor, estafador y delincuente político puede ser el punto de partida para acabar con esa conjura. Los españoles tienen la palabra.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿son ya plenamente conscientes los españoles del peligro que ha corrido y corre España como nación?

Estatut, kaputt

Después de conjuras, intrigas y traiciones a dos bandas, a tres bandas, a cuatro bandas, a todas las bandas posibles e imaginables, el Estatuto de Cataluña parece que se derrumba por obra de sus propios promotores. La última intervención pública de Maragall, siempre imprevisible y siempre irresponsable, es, a los ojos de Pájaro bobo, ontológica y antológica. «No ha merecido la pena» ha venido a decir con el ánimo de quien, cansado de tanta brega, quiere que llegue el borrón y cuenta nueva liberador. Para eso están los escribanos, copistas y plumillas de la Generalidad.
El cabecilla del separatismo catalán y, a la hora de la verdad, subalterno de Zapatero, que se sirvió del Montilla para clavarle la puntilla, dice que lo deja todo y se va. Lo cierto es que, desde entonces, el manso de Maragall, siempre imprevisible y siempre irresponsable, no ha levantado cabeza. Ni la levantará, aunque en su caso hay que tener en cuenta la posibilidad de que en el momento menos pensado le coja un arrebato (rauxa) y, por ejemplo, se ponga a evocar e invocar la vena más española de sus antepasados.
En opinión de Pájaro bobo, la política de Cataluña se parece mucho a la de Israel: tres millones de cabezas, tres millones de posibles jefes de gobierno. Sólo se unen frente al enemigo exterior. Eso significa que necesitan una guerra fría diaria y un enemigo exterior eterno y eternamente malvado. La conjura, la intriga, la traición son formas de una rara lealtad en la que todos están de acuerdo y en la que todos se entienden, viven y conviven. Cataluña vuelve a ser lo que siempre fue: un alma escindida, una frustración histórica. Y el llamado nacionalismo catalán vuelve a ser lo que siempre fue: un movimiento burgués que se deja tan pronto como no deja.
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Cuál será el próximo desplante de Maragall?
¿Qué hará Pujol ben Gurión sin su rival y aliado Maragall?
¿Qué harán los pseudosocialistas catalanes sin su lider y fundador?

Con ABC en el corazón

Pájaro bobo sigue con el diario ABC en el carazón gracias a César, que tiene temple de español, y eso siempre da confianza frente a traiciones, apaños y adecuaciones al momento. La verdad es que debería leer más a menudo su columna o, por peor decir, su rincón. Pero piensa en él y siente como él en lo que importa, en lo que está en juego. España, su unidad, su pasado, su futuro. En realidad, lo que le ocurre a Pájaro bobo es que se le encabrita la cabeza con suma facilidad, y ya se sabe que en los tiempos actuales no hay espacio para ni para las exaltaciones ni para el patriotismo, sólo para las sonrisitas y la política de la puta i la Ramoneta. Ésta sí que tiene futuro. Lo dijo, días pasados, Enric Juliana, el topo del parque del buen Retiro, que está en el ajo. Hay que barcelonizar Madrid. Y, por supuesto, catalanizar España. A ver si nos enteramos de una vez. Mentir o engañar sonriendo y conservando la compostura es un arte, ¿verdad, Enric? Un arte que requiere cabeza y estómago, estómago y cabeza. Pájaro bobo no llega a tanto. La verdad es que cuando era pequeño y aún no se llamaba Pájaro bobo, su madre, la señora Lucía, solía decir de él: «Parece mentira que tenga un hijo tan listo y tan burro». Y ahí se quedó el pobre. Miguel de Cervantes, a buen seguro bastante más pobre que él en pecunia y enseres, escribió de alguien, que muy probablemente era él mismo: «Tenía todos los talentos menos el talento de saber hacer uso de sus muchos talentos». En ese aspecto, Pájaro bobo ni se lamenta ni tiene motivos para lamentarse; ha resuelto su vida y la de su prole con dignidad, con burguesa dignidad. Gracias a Margarita; por lo tanto, gracias, Margarita.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué hará Pájaro bobo el día en el que su César del alma deje de escribir en ABC, porque no le dejan escribir, y se apodere del diario a diario Valentí Puig, Golafre de las Pitiusas y agente siniestro del separatismo catalán más siniestro?

¿Cuántas embajadas y cuántos embajadores serán en total?

Le colocaron donde, a buen seguro, más daño podía hacer. Dar vueltas al mundo abriendo embajadas de Cataluña fue sin duda el sueño del Carallot (Botarate) durante muchos años. Y ahí está. Imagino que ésa es una de las tantas actividades ilegítimas y contrarias a la Constitución de 1978 que vienen practicando impunemente los separatistas catalanes. Lo más que les puede pasar es que les obliguen a cambiar el nombre, pero seguirán en la jugada. Como los de la ETA. Se llamarán delegaciones, no embajadas, pero guardarán el rótulo, los rótulos para más adelante: Ambaixada de Catalunya. Y los membretes, que ya están hechos.
Retazos de una conversación telefónica. «Jordi, seguro, vamos bien, estos panolis no se enteran». «Ahora lo que hay que hacer es avisar a los vascones para que tiren unos cuantos petardos y distraerlos». «La semana que viene te llamo y te digo algo». «Y a propósito, ¿cómo está lo del Estatuto?» «Mira, que digan lo que quieran, todo lo que hay que hacer es controlar al Tribunal ese, el Constitucional, o como se llame. Sí, la mitad más uno, comprar y vender, y eso ya está hecho; me lo ha asegurado Jordi, sí, el Ben Gurión, que de eso sabe un rato, Acuérdate de Banca Catalana, engañó a todos los jueces y se quedó con el dinero». «Una abraçada molt fort de tu amigo, que te quiere y te traiciona, Jaume Cullereta i Parasols».
Pregunta ingenua e intempestiva: si cada una de las diecisiete Autonomías abre diecisiete embajadas con sus correspondientes embajadores, ¿cuántas embajadas y cuántos embajadores en el extranjero tendrá España?
Nota
Recuerda que al número total de embajadas tendrás que añadir las de España y al número total de embajadores tendrás que añadir los españoles.

El carallot Carod no toca pelota pero viaja con dinero español

Verdugo sañudo y encarnizado del maestro Huguet, el carallot (botarate) Carod sigue viajando por cuenta del erario del Estado español, según leemos en la página 15 del diario ABC, en su edición de hoy, 26 de abril, donde se nos dice literalmente: «Carod gastó. 9.611 euros en visitar el COI e impulsar las selecciones» [catalanas]. Evidentemente, ni esa ni otras muchas andanzas del mencionado botarate, como, por ejemplo, su viaje a Perpiñán para pactar con ETA, son constitutivas de delito alguno. Y eso quiere decir que el subsodicho seguirá viajando con todo su séquito de consejeros, asesores y programadores a cuenta y a costa de los españoles. Triste, muy triste.
Pregunta ingenua e intempestiva: si nada de eso es delito, ¿no pensarán muchos españoles que aquí lo más rentable es hacerse separatista?

Del oasis a la charca ponzoñosa

Las últimas actuaciones y declaraciones de los políticos catalanes, atrapados en la maraña del Estatuto, han puesto de manifiesto que, si Cataluña fue alguna vez un oasis, ahora es una charca ponzoñosa. Agotado el recurso del enemigo exterior, sus dirigentes han tenido que hacer frente a su realidad, una realidad ciertamente desoladora. «Todo ese esfuerzo --ha venido a decir el ex, nunca honorable, Maragall-- no ha merecido la pena, pues el Estatuto no es prácticamennte nada». ¿Para eso tanta conjura, tanta intriga, tanta traición, tanta amenaza? No hace mucho, ese mismo Maragall, incapaz de contenerse por más tiempo, decía más o menos: «Cataluña tiene una Constitución [no un Estatuto]. Ahora sí que es una nación». En opinión de Pájaro bobo, lo peor de todo ello es que, como en el caso de Vascongadas, ahí no hay nada delictivo; ni siquiera como fraude político, ni siquiera como malversación de fondos públicos, ni siquiera como deslealtad a la Constitución española y al pueblo español, ni siquiera como comportamiento antisocial.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿no se debería, al menos, ingresar a Pasqual Maragall en un centro para dementes y impedir así que mañana o pasado mañana nos monte otra trifulca estatutaria y después venga diciendo que no ha pasado nada?

Ciudadanos, partido en alza

Varios referentes con valor informativo nos dicen que el partido de los Ciudadanos está en alza. Uno de ellos es el trato que sus muchachos reciben de los integrantes del establishment político catalán. No quieren verlos ni en pintura. Ni en pintura ni, mucho menos, en televisión. Los han vetado. Por lo visto, los brokers del parqué parlamentario no han aprendido. Pujol ben Gurión ya ha lanzado su aviso. Ojo a la charnegada. Los que más van a sufrir son, a buen seguro, los maragallianos, los amontillados y los de la picadura en la espalda. La primera vez quisieron boicotearlos y les salió el tiro por la culata. Ahora, en la segunda vez, los integrantes del establishment se empeñan en repetir la estrategia. En cualquier caso, puedo decir que los jóvenes no se duermen y no son precisamente tontos.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cónseguirán nuestros jóvenes y avispados ciudadanos romper el cerco mediático montado por los agentes del establishment?

Dinero español para una Cataluña independiente

A estas alturas de nuestra derrota, entendida en la acepción que se quiera, puede y acaso debe decirse que España está financiando simultáneamente su destrucción y la formación de varias naciones-estado independientes. Una de ellas, a mi modo de ver la más peligrosa en atención a sus medios y a la actividad de sus avanzadillas, es Cataluña. Ya ahora, Cataluña cuenta con una Administración propia y blindada, sí, blindada, con dimensiones, presupuestos y competencias propias de una auténtica Admistración estatal. Tanto es así que desde hace tiempo se permite la libertad de malversar dinero español en programas como el destinado a eliminar nuestro idioma no sólo de todo el ámbito escolar y universitario sino también de la Generalidad y su vastísima zona de influencia. En eso llevan trabajando más de treinta años. Aun así, causa horror leer que la Generalidad de los Montillas y los carallots Carods se gastan cada año 1,2 millones de euros en promover las selecciones deportivas catalanas. Y hay que decir de una vez por todas que si es cierto, como dicen algunos, que Cataluña entrega a España más de lo que recibe, infinitamente más cierto es que aquí, en Cataluña, quienes realmente trabajan son los que han llegado de fuera, pues los catalanes de vena y mena son en su inmensa mayoría funcionarios de la Generalidad y sus infinitas ramificaciones. En esto la historia se repite, concretamente la historia del colonialismo europeo en los siglos XIX y XX. Unos, a trabajar; otros, a dirigir.
Tres preguntas ingenuas s e intempestivas
¿Sabe el Gobierno español en qué gasta la Generalidad el dinero que recibe de la Administración central?
¿Es o no es delictivo que una Comunidad Autónoma gaste parte del dinero que recibe de la Administración central en promover sus selecciones deportivas?
¿Y si las diecisiete Comunidades Autónomas decidieran hacer lo mismo?
Hay o no hay causa suficiente para llevar ante los tribunales a la Administración del Estado y a la Generalidad de Cataluña por este hecho, que, a mi modo de ver, constituye una clara y reiterada malversación de caudales públicos?

Se busca dragomán

Valentí Puig, el Golafre de las Pitiusas, titula su portentosa colaboración de hoy, martes, en el ABC de todos los españoles «Cómo asociarse con Zapatero». Y escribe: «Las pasiones políticas a veces se perpetúan más allá de su escenario de origen y se enrocan en los nuevos paisajes». Como Pájaro bobo se ha sentido y se siente atraído por el título, ha intentado leer la mencionada colaboración y, en cierto modo, lo ha conseguido. Lo que no ha conseguido es saber qué se dice en ella y sobre todo cómo puede asociarse uno con Zapatero. Por ese motivo busca ahora un intérprete, hermeneuta o dragomán capaz de traducir textos del polaco al español de la Meseta castellana, pues, dada su experiencia, Pájaro bobo está convencido de que el colaborador colaboracionista de ABC piensa en polaco y no consigue poner sus ideas en un español mínimamente aceptable, aunque sólo sea en lo gramatical.
Además, como Pájaro bobo sigue considerando que semejantes colaboraciones no son beneficiosas ni para la salud económica de un diario español ni para la buena formación e información de sus lectores, sugiere y propone que a tan distinguido publicista se le tribute un homenaje y se le conceda el título de profesor emérito en politología, concretamente en la especialidad de naciones sin lengua propia ni Estado.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿y si, por aquello de comer a dos carrillos, el homenajeando dice que ya le va bien lo del homenaje pero que además quiere seguir disfrutando de todo lo que disfruta ahora?

La música del maestro Huguet

El maestro Huguet, director del coro angelical de Walpurgis, compuso la partitura. Pero, para desgracia suya, esta vez no hubo aquelarre de fantasmas y fantasmones. El numerito se quedó en trampa, y él fue el primero y, de momento, el único en caer en ella. Invitar a la parroquia, ya instruida y adiestrada, a romper/tapar/arrancar todo letrero en español que encuentre a su paso es una jugada sin riesgo, porque nunca se podrá demostrar de dónde salió la orden y siempre se podrá rechazar ventajosamente toda imputación presentándola como una intriga madrileña. Pero invitar/incitar a la parroquia púnica a no pasar ni por la taquilla ni por la cruïlla/carrefour/distribuidor/hub aéreo de los Madriles mediante un aviso colocado en la portada del órgano oficioso de la Generalidad de los catalanes ya es más grave. Deja huella, huella e impronta. Esta vez no les ha dado tiempo ni para montar el numerito de la fobia española a todo lo cataláunico ni para pedir a los integrantes de todos sus lobbies fenicios, aquí llamados casals, que organicen caceroladas y cencerradas en lugares y horas fijados por la Generalidad. Así las cosas, el Topo del Retiro no se ha atrevido ni siquiera a insinuar que los enemigos de Cataluña podrían haber exhibido un poco más de imaginación. A los que queremos una Cataluña democrática y, a ser posible, leal y española nos llaman anticatalanes. ¿Qué menos?
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué puede/debe hacerse con una Administración autonómica que pretende movilizar deslealmente a sus ciudadanos contra la Administración del Estado?

¿Barcelonizar Madrid?

El topo del parque del buen Retiro, el Talp del parc del bon Recés, sigue con su labor, espiar e intrigar. En eso, y en destilar veneno, es todo un artista. Un artista, en definitiva, de la letra menuda y la puñalada envuelta en una sonrisa o en un halago, o en una sonrisa y un halago juntos y a la vez. Del mariposeo al floreo y del floreo a la traición. Para eso está ahí, en la capital de los carpetovetones. Ahora dice que habría que barcelonizar Madrid. Lo otro, lo que piensa, no se atreve a decirlo, de momento, pero lo sabemos todos. Ya lo soltará. Enric Jualiana, padre de la criatura, decía no hace mucho que las cosas había que hacerlas con inteligencia, y no hace falta preguntar qué es la inteligencia para un hijo de la perfidia púnica.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Por qué recurre Enric Juliana, Talp del parc del bon Recés, miembro del lobby fenicio y corresponsal extranjero en los Madriles, a la sinécdoque eufemística «hay que barcelonizar Madrid» cuando lo que piensa, y tarde o temprano dirá, es que hay que catalanizar España?
¿No sería más correcto decir que hay que españolizar España, Cataluña incluida?

Duran i Lleida se dirige al centro

Integrante de la subclase política catalana, ni aceptado ni integrado en ella, Duran i Lleida, hombre de la Franja de Poniente, lucha obstinadamente contra su destino. Quiere un lugar, no el que le han asignado de por vida las Ferrusolas y los Pujoles de la familia de Pujol ben Gurión. El quiere cortar y pinchar como el que más. Pero es un hombre de la Franja. Y los que no se fían de nadie, tampoco se fían de él. Y, como él no renuncia a sus aspiraciones ni abandona la trifulca, ha decidido dirigirse al centro de España, aunque sea sólo como mercader o, más exactamente, como sustituto. Un sustituto con un poco de Pujol, un poco de Piqué y un poco, pero menos, de Maragall. En esta tierra de María Santísima, aquí llamada la Moreneta, todos llevan en el alma prácticamente lo mismo: un mensaje para Cataluña y un mensaje para cada uno de sus enemigos personales que son todos menos él mismo.
Es posible que el tal Duran, en su afán de huir de sus presuntos aliados y acérrimos enemigos personales, se encuentre por el camino con alguno de los ciudadanos del partido de la Ciudadanía. A estas alturas no sería una sorpresa, pues cabe pensar que el subsodicho ya se ha olido que los jóvenes ciudadanos, nacidos de la abstención y las traiciones de pseudosocialistas y pseudopopulares, tienen excelentes posibilidades de llevarse una suculenta tajada en las próximas elecciones de Cataluña. Y eso es justamente lo que él viene persiguiendo: cortar, pinchar y llevarse una buena tajada; a ser posible, la mejor, la más grande, en este caso con sabor, más que de triunfo, de venganza.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Se hará el encontradizo el tal Duran de la Franja, devoto feligrés, con los jóvenes ciudadanos, muchos de ellos hegelianos de izquierdas, marxistas y filomarxistas?
¿Y, si después de tanto mover y remover, de tanto trajinar e intrigar, de tanto andar y desandar, nuestro caballero andante se encontrara, sin darse cuenta, ante la puerta de su casa solariega en las terres de Ponent?