A algunos españoles, sobre todo si viven en la España residual, les puede sorprender que sea en Cataluña y Vascongadas donde los militantes del PSOE afirmen con más convicción y energía, de una parte, su condición de españoles y, de otra, su voluntad de no someterse a la respectiva dictadura separatista, con la que Zapatero se empeña en flirtear y contemporizar. Aun así, a Pájaro bobo, residente en la Marca Hispánica, no le sorprende en absoluto. En su opinión, tanto el partido de los Ciudadanos como la nueva corriente auspiciada por Savater y Rosa Díez son movimientos transversales que nacen/han nacido esencialmente como escisiones del PSOE. Y, como cabe pensar que el tal Zapatero se aferrará una vez más a la cerrazón que, con la perfidia y la falsedad, le es propia, cabe pensar asimismo que las escisiones van a proliferar en el seno de un partido cuyo máxime dirigente sigue sin saber, oh vergüenza, qué es una nación y, por lo tanto, qué es España y, por lo tanto, que España es, entre otras muchas cosas, una nación multicentenaria. En opinión de Pájaro bobo, esa visión/falta de visión, con todas sus consecuencias, es causa más que suficiente para destituir y procesar a Zapatero. Y habría que hacerlo: por el bien del socialismo, por el bien de España, por el bien de todos los españoles. Dos pregunta ingenuas e intempestivas ¿Qué se necesita para destituir y procesar a Zapatero? ¿Acaso no es suficiente que pacte secreta y no secretamente con criminales que tienen causas pendientes?
Vascongadas y Cataluña, dos regiones españolas convertidas en nacioncillas por sus respectivas minorías separatistas, son ya reinos del terror para muchos de los españoles que viven en ellas. En Vascongadas, los candidatos y las candidatas del PP son perseguidos, acosados y ultrajados por los trabucaires de ETA . En Cataluña, los ciudadanos integrados en el Partido de la Ciudadanía son igualmente perseguidos, acosados y amenazados en la red y fuera de la red por los agentes del carallot Carod. ¿Qué hacen los representantes de la ley? En muchos casos, proteger a los agresores. Pájaro bobo, residente en Cataluña y víctima de esa misma persecución y esos mismos métodos, optó por bunkerizarse. Y así sobrevive. Una situación difícil, muy difícil, en la que apenas si hace otra cosa que dedicarse a su familia y mantenerla unida, anticipándose a las temibles y temidas intromisiones de los separatistas . Y, a lo que parece, ha acertado. Como procura no respirar y, cuando respira, procura que no lo vean, Pájaro bobo vive sin mayores problemas, pero ha tenido que renunciar a llevar una vida normal en libertad. Su situación podría definirse como propia de una muerte civil por acoso, marginación, persecución y usurpación de los derechos democráticos. Pero sigue vivo. Quizas algún día pueda escribir la historia de su vida, la historia de una supervivencia, la historia de alguien que quiso vivir y morir como español, con dignidad, sólo con dignidad. Dos preguntas ingenuas e intempestivas ¿Qué dirá la historia de los que planificaron la destrucción de España y de los que decidieron llevarla a cabo? ¿Y, si después de tantas intrigas y tantas traiciones, resulta que no resulta?
Pájaro bobo entiende que Zapatero, llevado de esa mezcla extraña e incongruente de perfidia e ignorancia que le es propia, recurre a ideas socialistas o pseudosocialistas para dividir a la sociedad y hacer que ésta retroceda. Dicen que lo hace para conservar el poder. Repito: perfidia e ignorancia. Y traición. La izquierda se legitima en términos éticos cuando busca y promueve la unión de los seres humanos y la superación de barreras de toda índole. Entonces está en su sitio. En estos momentos, enfrentarse sistemáticamente a la derecha, descalificarla y decirle lo que tiene que hacer no parece ni acertado ni inteligente. El socialismo para ser socialista tiene que ser católico, esto es, universal. Seguir su camino y mostrarlo. En política, nadie está facultado para decir a otro lo que debe hacer («usted métase en sus asuntos», «no le consentiré que se meta en mi vida privada» «usted está equivado»). Todo lo que hay que hacer es invocar la ley y remitirse a ella. Uno mismo. El otro que haga lo que quiera. La cita tiene lugar ante los tribunales, con la ley en medio y por delante. En Bolivia, Evo Morales, que al parecer sigue los pasos de Zapatero, está creando problemas donde no los había. O, al menos, agravándolos. En opinión de Pájaro bobo, un proyecto socialista tiene que ser necesariamente utópico, apuntar al futuro, partiendo de la situación actual y aprovechando como plataforma los logros existentes. Por definición, dividir va contra la sociedad y contra el socialismo. El progreso histórico es patrimonio de la humanidad y sus sociedades. A los ojos de Pájaro bobo, ése es el camino; no el mejor pero probablemente el menos malo. Mientras tanto habrá que reconocer que el saber es perjudicial para los tontos. Pregunta ingenua e intempestiva: ¿podría explicarnos algún día Zapatero su visión de España y de la sociedad española: cómo son y cómo quiere que sean?
En opinión de Pájaro bobo no existe ni puede existir una nación de naciones. Él entiende que, en términos semánticos, la palabra que sirve para designar el todo --nación-- no puede servir también para designar cada una de sus partes --naciones--, pues, al hacerlo, se incurre en un contrasentido o sinsentido. Formulado en términos matemáticos, se vería aún más claramente, pues tendríamos, por ejemplo: 1 = 1 + 1 +1 +1 + 1. Cataluña no es una nación, Vascongadas no es una nación, Galicia no es una nación. España es una nación histórica, cultural y lingüísticamente unitaria, pues todos sus habitantes (españoles) hablan una misma lengua, aunque hay minorías (menos del diez por ciento del total de la población) que hablan además una lengua regional. Cataluña es una región con dos comunidades sociolingüísticas: la comunidad de lengua española es mayoritaria y vive en condiciones de opresión; la comunidad catalana es minoritaria y dominante y opresora. Pájaro bobo entiende que lo que hay en Cataluña es un movimiento burgués, no nacionalismo. El movimiento burgués es horizontal, clasista y endogámico; el nacionalismo es un fenómeno social de desarrollo vertical (de abajo arriba y de arriba abajo), abierto e interclasista. Todos los políticos catalanes, casi sin excepción, proceden de la burguesía, las llamadas cien familias catalanas. Las clases bajas urbanas no participan en ese movimiento: ni quieren ni las quieren. Tanto en Cataluña como en Vascongadas si se quiere hablar de nación habrá que empezar por decir que sólo la mitad de la población está dispuesta a asumir esa conciencia. Y eso en las actuales condiciones de terror, opresión y marginación que sufre la otra mitad, la que se siente española y quiere seguir siéndolo. Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué el Gobierno de España ha consentido que los separatistas vascos y catalanes impongan su ley, la ley del terror, en esas dos regiones de España y luego digan que son naciones?
Pájaro bobo desea aclarar que la expresión «política de la puta i la Ramoneta», como versión autóctona de la Realpolitik alemana, tomó forma hace ya bastante años en unas circunstancias que recuerda con cierta precisión y que, llegado el caso, podría concretar y presentar como prueba de paternidad y de autenticidad. En la década de los ochenta, cuando en varios municipios vascos se inició la llamada guerra de las banderas, a él se le ocurrieron estas declaraciones que puso en boca de un político catalán: «Aquí no habrá guerra de las banderas, seguiremos con nuestra política de la puta i la Ramoneta». Y, efectivamente, así fue. Todo lo que hizo Pájaro bobo fue tomar un dicho popular catalán y aplicarlo al ámbito de la vida pública, y ahí está, pues desde entonces lo ha venido utilizando por escrito, y escrito ha quedado. Pregunta ingenua e intempestiva: ¿Resume «la política de la puta i la Ramoneta» el proyecto táctico-estratégico del separatismo catalán?
Todo o casi todo hace pensar que a Israel le esperan tiempos muy difíciles, de manera especial a medio y largo plazo. Crear un miniestado, a modo de oasis arrancado al desierto físico y a la desidia humana, es toda una proeza; mantenerlo indefinidamente en pie, una proeza acaso aún mayor. Y, a los ojos de Pájaro bobo, una proeza imposible. Si Israel no tiene fuerzas ni recursos para mantener una guerra permanente, menos aún las tiene para aguantar una paz indefinida. Agotada la aliya (el retorno de judíos a su patria), Isarael se quedará sin savia. Eso es lo más probable desde un punto de vista actual. Los judíos han enseñado a los árabes a organizarse, a luchar, a aprender del enemigo, a adaptar y adoptar otras formas de pensar y de vivir. Los árabes son, justamente en esa zona, más de mil millones. ¿Los judíos? Unos pocos millones, y cada vez menos. En opinión de Pájaro bobo, Israel se encuentra en un círculo vicioso que, deliberada o no deliberadamente, alimenta, perpetúa y refuerza; un círculo vicioso del que, por eso mismo, no puede salir. Israel considera que, para subsistir, debe emplear la fuerza, pero esa fuerza refuerza el odio y ese odio fortalece a los árabes; los árabes son cada vez más fuertes; los judíos, cada vez más vulnerables. ¿Solución? En teoría, la solución podría consistir en romper la espiral de agresiones y desactivar el odio. Una vez desactivado el odio, podría pensarse en ampliar los programas de colaboración entre Israel y los países árabes. De hecho, ya existen algunos. ¿Utopía? Sí, pero, ¿hay alguna otra solución? En cualquier caso, Pájaro bobo recomienda el texto de Carlos Nadal en La Vanguardia de hoy, domingo, 20 de mayo: «Israel-Palestina, pozo amargo». Pregunta ingenua e intempestiva: ¿ha de oscilar eternamente la historia de Israel entre el mito del pueblo elegido y el mito del pueblo maldito?
Ya ahora puede verse tanto la táctica, el camino o los caminos, como la estrategia, el objetivo último, del separatismo catalán. La destrucción de España, dirigida por ellos y financiada con dinero español. Ya ahora puede ver quien tenga ojos para ver que un español lo tiene mal para vivir como tal en Cataluña y mucho peor aún, prácticamente imposible, para trabajar en esa Administración cuasi estatal que es la Generalidad, núcleo duro del proyecto independentista catalán. Otro tanto puede decirse de su sistema educativo, de su sistema sanitario, de sus medios de comunicación. Todo ello, blindado y reblindado. Basta con mirar los nombres. El que no tiene un nombre catalán, se lo catalaniza para pasar el filtro. Como en Israel, modelo ideal de cierto catalanismo con pretensiones de pueblo elegido. Sin embargo, en el resto de España no se sigue esa política y cada uno puede optar al puesto que quiera, donde quiera. Y los separatistas lo hacen. Y se aprovechan de ello. Así, lo suyo es para ellos, sólo para ellos, y lo de los otros es para todos, también para ellos. Ése es el camino que, si Dios no lo remedia, llevará a la destrucción de España. Es un plan táctico-estratégico que combina el abrazo del oso con el rancho aparte. Ahora ya sólo hay españoles en lo que va quedando de España, pero separatistas... Y los españoles sin enterarse. Y sin reaccionar. Tres preguntas ingenuas e intempestivas ¿Quien dijo que la parte es menos que el todo? ¿Cuánto tiempo aguantará España esa sangría y ese saqueo? ¿Por qué los separatistas tienen mil proyectos para destruir España y los españoles no tenemos ni uno sólo para defenderla e impedirlo?
Los ciudadanos del partido de los Ciudadanos se quejan de que los separatistas no les dejan vivir: los amenazan en la calle, les rompen los carteles electorales, los persiguen, acosan e insultan en la red. Y eso que son la clase dominante y representan la ideología dominante. Y eso que tienen el poder, todo el poder; y eso que, cuando les conviene, hablan de persecución. Miserables, miserables, miserables. Mal tienen que verlo los separatistas para recurrir a prácticas mafiosas con coartadas tan endebles como «se trata de individuos incontrolados sin identidad conocida; nosotros no hacemos eso». Claro, esas cosas se hacen solas: sin nadie que las ejecute, sin nadie que las dirija, sin nadie que las pague, sin nadie que pretenda beneficiarse. Miserables, miserables, miserables. Por otra parte, eso me dice que el partido de los Ciudadanos es un peligro real para la dictadura separatista de Cataluña, en la que hay que incluir todos los partidos del «establishment» autonómico, lamentablemente también a los impopulares populares y a los pseudosocialistas de estas comarcas. Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué pasará si, como es de desear y de prever, los ciudadanos de Ciudadanos consiguen romper la dictadura separatista en Cataluña?
En el proyecto separatista catalán hay que distinguir, lógicamente, entre estrategia y táctica. La estrategia abarca tres objetivos básicos, situados en el tiempo y en el espacio y desarrollados unas veces en paralelo, otras en cadena y siempre convergentes. 1) Independencia de Cataluña; 2) destrucción de España como nación y Estado; 3) colonización del territorio español. La táctica abarca medidas de muy diversa naturaleza, tendentes en su totalidad a invertir la relación Cataluña-España, haciendo que España pase a depender de Cataluña y quede supeditada a ella en todas sus decisiones. Eso es, ni más ni menos, lo que se pretende con el último Estatuto. Un Estatuto blindado como una caja fuerte y una Constitución abierta como un coladero. Continuará, continuará... Tres preguntas ingenuas e intempestivas ¿Saben los españoles cuáles serán las consecuencias de la entrada en vigor del Estatuto catalán? ¿Saben los españoles que la entrada en vigor del Estatuto catalán hace prácticamente imposible una marcha atrás? ¿Saben los españoles que a partir de la entrada en vigor del Estatuto catalán España empezará a estar en una posición de inferioridad y de dependencia con respecto a Cataluña?
A Enric Juliana, el topo del parque del buen Retiro (el talp del parc del bon Recés) Los separatistas catalanes, después de imponer una dictadura abiertamente antiespañola en Cataluña, piden, reclaman y exigen una España plural. Miserables, miserables. Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cabe mayor demostración de perfidia y cinismo?
Con la invasión de Irak, los estrategas israelíes se equivocaron en su valoración no sólo de la situación sino también y sobre todo de sus consecuencias. Israel se equivocó y con su error hizo que se equivocara Estados Unidos. Estados Unidos se equivocó y con su error hizo que se equivocaran sus aliados. «Habrá dinero para todos». La guerra como negocio, el negocio de la guerra. Pero no lo hubo ni dinero ni negocio. La invasión se convirtió en una encerrona. Zapatero, en su ignorancia o en su antimilitarismo, hizo a Aznar el gran favor de sacar a España de la ciénaga irakí. En opinión de Pájaro bobo, eso es algo que los españoles, empezando por Aznar, deberíamos reconocer y agradecer a Zapatero. Muy sencillo. Hay que admitir abiertamente que la intervención española en Irak fue un error y que sacar las tropas de allí y traerlas a España fue un acierto, un acierto de consecuencias visibles pero difícilmente cuantificables. El hecho es que a partir de ese momento se invirtió la relación de fuerzas entre Occidente, con Estados Unidos e Israel, y el mundo árabo-musulmán. Aceptar la realidad y tratar de comprenderla, sobre todo en aquello que nos desagrada o/y nos molesta, es el punto de partida obligado de todo análisis racional. Nadie lo tiene todo: no hay nadie que no tenga algo; la supervivencia es siempre compromiso, y, así, la convivencia es la clave de la supervivencia. Al menos, entre seres racionales. Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué habría sido del Gobierno de España y de los españoles si hubiéramos permanecido en Irak?
En Francia, Sarkozy, al que llaman «Sarko», se impuso a Ségolène, a la que llaman «Sego», o, lo que es igual, la derecha se impuso a la izquierda. Una derecha civilizada, capaz de fagocitar buena parte de los votos de la ultraderecha y al mismo tiempo defender valores tradicionales como la familia, el trabajo y la autoridad sin ser víctima del desprestigio pseudoprogresista. O con recursos suficientes para sacudírselo de encima. En opinión de Pájaro bobo, «Sarko» (en inglés, Shark significa tiburón en sentido literal y figurado) es un pragmático y ha actuado con habilidad. Madera de político con su correspondiente «diócesis» de inteligencia y astucia. Puede llegar a ser un político en el buen y en el mal sentido de la palabra. Útil a la sociedad, pero, ante y sobre todo, a sí mismo. A «Sego» la ve más limitada. Ella no quiso o no supo o no pudo atraerse al centrista Bayrou y, a la postre, ha tenido que conformarse con una derrota digna, casi honrosa, en la que no ha perdido ni la figura ni la compostura. El partido socialista se mantiene y parece ser que no va a cambiar, lo que, según algún comentarista, favorece a Sarkozy en cuanto que da estabilidad a la situación y aleja el fantasma de la revolución. A «Sego» le quedan ahora las banlieues y con ellas el recuerdo de mayo del 68, un recuerdo que puede dar lugar a manifestaciones callejeras y amargar la vida a ese tiburón de agua dulce joven pero curtido. Utilizando el símil futbolístico podríamos decir que en Francia hay dos grandes equipos que se disputan el título cada temporada y dos equipos ascensor que luchan constantemente por su permanencia en la división de honor. En líneas generales ese mismo esquema es válido para España en su conjunto y, en cierta medida, para Cataluña. Al menos hasta la aparición del partido de los Ciudadanos. Que un personaje como Jordi Hereu diga que «la Feria de Abril de Cataluña es el corazón del Partido de los Socialistas Catalanes» es algo que enternece. Como enternece que un representante de Esquerra Republicana afirme que los socialistas y los populares del Principado están españolizando su discurso a causa del efecto Ciudadanos. No es mala noticia. Así, mientras que en Francia la situación se mantiene dentro de los límites previstos, en España y concretamente en Cataluña podemos asistir a un cambio no brusco pero profundo y decisivo del panorama político con la aparición de un partido que obligue a otros a españolizarse. Pregunta ingenua e intempestiva: ¿conseguirán nuestros jóvenes Ciudadanos que los representantes de los grandes partidos nacionales terminen sus actos con el himno nacional?
Despojado de su cargo con mando en plaza por Zapatero, Pasqual Maragall se ha ido a Europa a recabar apoyo para su proyecto. Se vestirá/disfrazará de lo que quiera y pueda, pero lo suyo es y será siempre la independencia de Cataluña. En ese punto coincide plenamente con su pequeño rival y gran aliado Pujol ben Gurión. Por eso, nada más reponerse del soponcio que le produjo la «traición» de su jefe en el socialismo, no fuera del socialismo, Don Pasquale ha dicho lo único que, de momento, podía decir: hay que volver a la línea pujoliana. O sea, en lenguaje de Pájaro bobo, a la política de la puta i la Ramoneta, línea política hecha de dos componentes básicos: intriga permanente y victimismo cíclico o permanentemente reciclado. Ahora, Pujol ben Gurión deberá tender una mano a su rival y aliado para que se recupere, para que recobre su lugar y su dignidad, para que, entre los dos, puedan recomponer el gobierno de los hijos y nietos de las cien familias al servicio de los catalanes de vena y mena. Hay que atajar la jugada del Zapatero traidor de una Generalidad charnega con personajillos como el Montilla y la Manuela de Madre, pues detrás de ellos vendrían subalternos como Bustos y Corbacho. Inconcebible, inadmisible, imperdonable. Pero es necesario cambiar de táctica. Lo que no deja se deja. En opinión de Pájaro bobo, mientras tanto tal vez no estaría de más que tanto Pasqual Maragall como Pujol ben Gurión aprendieran que muy posiblemente ellos no son los más listos de la clase (política) y que su juego está tan visto como desacreditado. Ellos mismos lo han dicho: vamos contra el artículo dos de la Constitución; o sea, contra la unidad de España. Primera y última declaración de principios del separatismo catalán. Ése no es el salto cualitativo de que habla Enric Juliana, el topo del parque del buen Retiro, en su croniquilla de hoy, domingo, en La Vanguardia, pero debería tenerlo en cuenta. Dos preguntas ingenuas e intempestivas ¿Conseguirá Maragall burlar a sus perseguidores y romper el aislamiento en el que se encuentra? ¿Ha pasado la gran hora del independentismo catalán?
No es aventurado decir que estas elecciones francesas son seguidas por los españoles con más interés que otras. El probable resultado, con una victoria de Nicolas Sarkozy, tiene un elevado valor informativo para España en cuanto posible modelo en su futuro inmediato. En opinión de Pájaro bobo, la incógnita no está tanto en qué va a hacer el socialismo francés tras la presumible derrota de su representante, Ségolène Royal, como en cuál será la posición que adopte el partido de François Bayrou, por su condición de tercera fuerza en discordia, a partir del día después. En líneas generales, ese mismo modelo podría darse no sólo en el conjunto de España sino también en Cataluña, con dos grandes partidos tradicionales y un tercero, no tan importante en términos numéricos pero en la práctica decisivo en cuanto a la distribución de fuerzas y la consiguiente conquista del poder. A medio plazo es muy posible que el partido de los Ciudadanos consiga afianzarse y hacerse con una parcela propia, hasta erigirse en árbitro de la situación como gran defensor de los derechos de los españoles en temas sociales, empezando por la lengua, y territoriales. Podemos pensar asimismo que, desde ese momento, a la nueva y joven formación política se le ofrecerán dos posibilidades: seguir adelante por su propia cuenta y riesgo, buscando la llamada tercera vía, o abanderar una refundación del socialismo español, empezando por la regeneración del socialismo catalán, tras la eliminación de sus enemigos internos más conspicuos y desleales. En ambos casos parece que los jóvenes Ciudadanos están dispuestos a desarrollar una línea basada en una democracia no meramente representativa sino activamente participativa que iría de la Ilustración a la sociedad del conocimiento gracias a las posibilidades de comunicación que ofrece la red. El hecho es que, por lo que se refiere a Cataluña, estamos ante un movimiento netamente social que nace, se organiza y se desarrolla desde abajo y, simultáneamente, sabe hacer frente al cerco organizado por los grandes partidos regionales, infinitamente menos democráticos, representativos y, por lo tanto, también menos cívicos. Si en su primera comparecencia electoral ese cerco no fue un handicap sino un acicate, es de esperar que en las próximas elecciones municipales lo sea aún en mayor medida y con mayor motivo. En cualquier caso, ellos han demostrado que puede romperse el cerco, con ribetes de dictadura, y acceder a una sociedad abierta, en la que todos los ciudadanos disfruten de los mismos derechos y desaparezcan tanto los privilegios que la ideología dominante otorga a sus adeptos como las penalizaciones, estigma social incluido, que impone a los elementos insumisos, a los que no duda en llamar indeseables, antisociales y anticatalanes. Los franceses han elogiado abiertamente logros y aciertos de Zapatero como la salida de Irak, el auge económico y la desactivación, al menos parcial y temporal, del separatismo catalán con la eliminación de Maragall y la ruptura tanto de su cerco dictatorial sobre la población hispanohablante del Principado como su tenaza sobre el Gobierno de la nación.
En Barcelona, el partido de los Ciudadanos convoca una concentración para defender el bilingüismo en las relaciones de la Administración Autonómica con la gente. Antes intenta organizar algo así como una rueda de prensa en la que Carmen García, candidata del partido a la alcaldía de Barcelona, se proponía informar del acto, previsto para mañana sábado. La notificación fue remitida a 28 medios de comunicación, pero sólo dos acudieron a la cita: la Cope y El Mundo. Pájaro bobo piensa en los tiempos, ya lejanos, en los que el diario ABC era el defensor, casi siempre el único, de los derechos de los españoles en Cataluña, empezando por su lengua. Pregunta ingenua e intempestiva: ¿en qué manos está ahora la separata Cataluña del diario ABC?
«Carod mintió al decir que ignoraba que paga la sede de la Plataforma pro selecciones». El Mundo, 4 de mayo. Pájaro bobo repite: El carallot (botarate) Carod miente, los españoles sabemos que miente, él sabe que nosotros sabemos que miente y, aun así, el carallot Carod miente. Primera pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué, aun así, el carallot Carod miente? Respuesta: pues porque sabe que, aun así, no les va a pasar nada, ni a él ni a los demás de su plataforma. Segunda pregunta intempestiva: ¿qué infamia es mayor: la del carallot Carod y su plataforma o la de nosotros, los españoles? Respuesta: la de nosotros, los españoles, por consentir esa y otras muchas infamias.
El diario La Razón decía ayer, 2 de mayo, que en los últimos quince años han abandonado las Vascongadas unas doscientas mil personas a causa del terrorismo y sus derivados. ¿Cuántas personas han abandonado Cataluña en ese mismo período de tiempo? Sabemos, porque se dijo en su momento, que más de diez mil maestros y profesores abandonaron esta Comunidad Autónoma en los primeros años de la Transición. Ésa fue una de las medidas previas a la inmersión en catalán y a la eliminación del español en todo el ámbito dominado por la Generalidad. Ahora, el partido de los Ciudadanos quiere dar la batalla en ese campo y reclamar el derecho de todo ciudadano español a hablar la lengua oficial de la nación en toda la nación, incluso en Cataluña, incluso en Vascongadas, incluso en Galicia. Pájaro bobo cree que los jóvenes rebeldes e ilustrados han planteado bien la batalla. Delante tienen un enemigo poderoso y sinuoso. Al lado, un Gobierno que ni se entera ni quiere enterarse y, por lo tanto, es cómplice del delito. Pregunta ingenua e intempestiva: ¿puede consentirse que en ciertas partes de España todo lo español sea perseguido y penalizado y que esa persecución y esa penalización se hagan con la complicidad deliberada y activa del Gobierno español y el dinero de los españoles?
En opinión de Pájaro bobo, la última etapa de la historia de España, vista de acuerdo con un plano cartesiano, nos da las siguientes ecuaciones puras: transición y memoria histórica=transacción y ajuste de cuentas; transacción y ajuste de cuentas=destrucción de España. La transición=transacción responde a un plano espacial y, en este caso, territorial; y, en este caso, adopta la forma de un reparto del territorio por pacto entre el centro y los diferentes focos periféricos, mientras que la memoria histórica=ajuste de cuentas, propuganada por Zapatero, es una argucia diabólica para eliminar, en el plano vertical o temporal, todo lo que, como soporte histórico, se opone a su proyecto. Así, España, en cuanto realidad ontológica, queda reducida a un residuo histórico y territorial. Miserable, miserable. Pregunta ingenua e intempestiva: ¿no hay modo de impedir que se consume semejante monstruosidad?
Pájaro bobo conoce, en primera, segunda o tercera persona, las siguientes muertes: muerte espiritual, muerte intelectual, muerte física, muerte política y muerte civil. Algunos de sus amigos, desde Álvaro y Santiago hasta Píndaro, sin olvidar, claro está, a Margarita, saben lo que él piensa y ha pensado siempre de Pasqual Maragall. A Maragall, enterrador de oficio, le ha llegado la muerte política. Enric Juliana, el topo del parque del buen Retiro (el talp del parc del bon Recés), ha dejado aflorar su vena más genuina y ha escrito: «El que ha jugueteado con la corona de espinas debiera [por debería] saber llevarla». De ahí puede inferirse que ningún fenicio va a mover un solo dedo por este fenicio caído en desgracia. El interfecto político ha confesado haberse visto traicionado por Zapatero, quién no. Lo que no dice nuestro interfecto político es que él tenía un plan para acabar no ya con Zapatero sino con la Constititución española de 1978, con la democracia e incluso con España como nación. En pocas palabras, lo que el interfecto quería y pensaba hacer era convertir a España en Iberia y a Iberia en la colonia fenicia situada a poniente de las tierras de Poniente. La primera parte del proyecto, germen de su proyecto-conjura, le salió bien. Apoderarse de los votos de los trabajadores españoles de Cataluña mediante un partido pseudosocialista y luego vendérselos a los de Madrid como votos separatistas. Veinticinco años son testigos de que lo que Pájaro bobo cuenta no es un cuento sino una infamia, una infamia tan vergonzosa como real. Votos españoles convertidos en votos separatistas y votos separatistas convertidos en la clave para destruir España. Infame, infame. Aunque la crisis que, previsiblemente, se abre o se avecina dará lugar a muchas cábalas y predicciones, Pájaro bobo se inclina a esperar acontecimientos, al menos en líneas generales. En cualquier caso, quiere señalar, por lo que puede tener de significativo y/o sintomático, el hecho de que Manuela de Madre haya sido designada para presidir provisionalmente el pseudosocialismo catalán y catalanista. El eje charnego Montilla-De Madre puede marcar una nueva orientación y sobre todo romper el cerco catalanoseparatista como árbitro de la política española. Ya nos lo dirá Pujol ben Gurión. Todo eso está por ver, como también está por ver qué papel va a jugar en el tablero español y concretamente en el flanco catalán el partido de los Ciudadanos. Una cosa está clara: cada vez son más los españoles conscientes de los peligros gravísimos que comporta no sólo para la democracia sino para España como nación dejar la llave de su funcionamiento político en manos de los separatistas. En ese sentido, el partido de los jóvenes rebeldes e ilustrados puede afianzarse como nuestra tercera fuerza política, de acuerdo con el modelo francés, o conducir a una refundación del socialismo de Cataluña, haciendo que responda al sentir de más del ochenta por ciento de sus miembros. En ese caso se acabará con la indignidad, obra de Maragall, de que los votos de los españoles pasen a manos separatistas y luego se utilicen para destruir España. La muerte política de Pasqual Maragall como traidor, estafador y delincuente político puede ser el punto de partida para acabar con esa conjura. Los españoles tienen la palabra. Pregunta ingenua e intempestiva: ¿son ya plenamente conscientes los españoles del peligro que ha corrido y corre España como nación?
Después de conjuras, intrigas y traiciones a dos bandas, a tres bandas, a cuatro bandas, a todas las bandas posibles e imaginables, el Estatuto de Cataluña parece que se derrumba por obra de sus propios promotores. La última intervención pública de Maragall, siempre imprevisible y siempre irresponsable, es, a los ojos de Pájaro bobo, ontológica y antológica. «No ha merecido la pena» ha venido a decir con el ánimo de quien, cansado de tanta brega, quiere que llegue el borrón y cuenta nueva liberador. Para eso están los escribanos, copistas y plumillas de la Generalidad. El cabecilla del separatismo catalán y, a la hora de la verdad, subalterno de Zapatero, que se sirvió del Montilla para clavarle la puntilla, dice que lo deja todo y se va. Lo cierto es que, desde entonces, el manso de Maragall, siempre imprevisible y siempre irresponsable, no ha levantado cabeza. Ni la levantará, aunque en su caso hay que tener en cuenta la posibilidad de que en el momento menos pensado le coja un arrebato (rauxa) y, por ejemplo, se ponga a evocar e invocar la vena más española de sus antepasados. En opinión de Pájaro bobo, la política de Cataluña se parece mucho a la de Israel: tres millones de cabezas, tres millones de posibles jefes de gobierno. Sólo se unen frente al enemigo exterior. Eso significa que necesitan una guerra fría diaria y un enemigo exterior eterno y eternamente malvado. La conjura, la intriga, la traición son formas de una rara lealtad en la que todos están de acuerdo y en la que todos se entienden, viven y conviven. Cataluña vuelve a ser lo que siempre fue: un alma escindida, una frustración histórica. Y el llamado nacionalismo catalán vuelve a ser lo que siempre fue: un movimiento burgués que se deja tan pronto como no deja. Tres preguntas ingenuas e intempestivas ¿Cuál será el próximo desplante de Maragall? ¿Qué hará Pujol ben Gurión sin su rival y aliado Maragall? ¿Qué harán los pseudosocialistas catalanes sin su lider y fundador?