Cataluña está superando en muchos aspectos a Israel, su modelo en cuanto pueblo elegido que decide cruzar el desierto para llegar a la tierra prometida, tierra prometida que en este caso es un Estado propio. Financiado por los españoles y amueblado por ellos, los catalanes independentistas, el nuevo Estado dispondrá pronto de todas las instancias e instituciones que corresponden a un Estado-nación moderno y eficiente. Cataluña avanza hacia la independencia de acuerdo con el programa elaborado por ellos y el timing fijado por ellos, y sólo por ellos. En estos momentos no está ni fuera ni dentro de España. Es parte de España cuando ellos consideran que les conviene y no es parte de España cuando entienden que es hora de ir sacando el cuerpo y la cabeza. Así el alumbramiento será menos traumático y ellos controlarán la situación en todo momento. Dos pasos adelante y uno atrás, si hace falta, pero sin renunciar a nada. Cultura catalana y cultura en catalán, sólo en catalán, Estatuto de autonomía y Estatut-Constitución, Administración propia, eonomía propia, enseñanza propia, sanidad propia, relaciones internacionales, embajadas, selecciones deportivas, representación en la Unesco, en todos los organismos internacionales posibles. Todo ello, y mucho más, arrancado a traición, siempre financiado con dinero español. Y, después, la soberanía compartida a modo de fidelización y blindaje a perpetuidad. A partir de ese momento, Cataluña no será parte de España; será España la que formará parte de Cataluña y la que dependerá de ella. Los catalanes podrán entrar y salir de España a su antojo, pero los españoles no podrán entrar y mucho menos ocupar cargos de responsabilidad política en Cataluña. Ésa es la jugada, al menos la esencia de la jugada. Pregunta ingenua e intempestiva: ¿lo verá a tiempo y reaccionará a tiempo el gobierno de España?
Parece que, gracias a sus estrategas y especialistas en geopolítica, Israel conseguirá imponer, una vez más, su ley sobre las tierras paupérrimas en agua y ubérrimas en petróleo que se extienden entre el Mediterráneo y el golfo de Omán. Y parece que lo va a conseguir mediante el relanzamiento de su vieja alianza con Estados Unidos. Ahora, el reguero de pólvora y sangre se extiende desde Gaza hasta Afganistán, pasando por Líbano e Irak. Peligrosa táctica e inaceptable estrategia. La supervivencia de Israel y de Estados Unidos asentada en una cadena interminable de guerras fratricidas. Árabes contra árabes. Israel tendrá paz y, a través de la paz, supervivencia; Estados Unidos tendrá conflictos bélicos y, a través de los conflictos bélicos, dominio territorial y, a través del dominio territorial, control de los yacimientos de petróleo. La economía de guerra al servicio de la geopolítica, la geopolítica al servicio de la economía de guerra. Ésa es, más o menos, la historia de las dos próximas décadas escrita sobre el mapa de Oriente Medio por los especialistas/asesores de los dos países. En definitiva, se trata de mantener a los pueblos árabo-musulmanes divididos y enfrentados. Para ello es imprescindible fomentar las rivalidades religiosas y, al mismo tiempo, impedir que un país o una persona se convierta en su cabeza y los una y unifique. Sin cabeza, ese bloque formado por más de mil doscientos millones de seres humanos no será nada más que una masa amorfa, condenada a la servidumbre y la autodestrucción por la ignorancia propia y la perfidia ajena. Eso presupone impedir a toda costa que Irán tenga armas nucleares y se erija en la gran potencia del mundo árabo-musulmán. Para impedirlo hay que permanecer sobre el terreno y actuar tan pronto como se aprecie un peligro inminente. Estados Unidos se mantendrá en Irak y seguirá fomentando los conflictos locales. Está en juego su economía, una economía de guerra, y la supervivencia política de Israel. Veremos qué nos reserva la historia en las próximas décadas. Dos preguntas ingenuas e intempestivas ¿Es justo que la supervivencia y el bienestar de unos se asienten en la miseria y la ruina de otros? ¿Es justo que ganen siempre los mismos y pierdan siempre los mismos?
Una señora escribe un libro sobre los que están empeñados en destruir España. Cien nombres. Pájaro bobo diría que son legión, entre agentes directos, agentes indirectos, cómplices, confidentes y mirones curiosos y oportunistas. Mientras tanto, los separatistas de CIU e IU atacan y zahieren al Defensor del Pueblo por defender a los ciudadanos de este pueblo. Saña con cinismo, cinismo con impunidad. Todo bajo control. Alguien nos recuerda que Zapatero, remendón y embustero, toma decisiones y después niega haberlas tomado. Eso lo viene haciendo desde el primer día de su mandato. Y, a lo que parece, seguirá haciéndolo hasta el último minuto de su vida política. Si la tregua fue un respiro para ETA, es muy probable que la vuelta al ruedo político del pacto antiterrorista sea sólo un respiro para este cínico sin principios ni escrúpulos. Alguien ha dicho que no se puede construir el Estado sobre la coyuntura. En opinión de Pájaro bobo, comentario improcedente; lo del tal Zapatero no es construir un Estado sino destruir un Estado, y justamente la coyuntura permanente sirve para eso. En la tercera de ABC, el profesor Gorriarán afirma hoy, 14 de junio, que «el gobierno ha podido burlar el sentido de las leyes o eludir su aplicación, y todo ello sin incurrir en una ilegalidad flagrante». El autor de esta página considera que esas palabras deberían dejar el sitio a éstas: «El gobierno ha venido burlando reiterada y sistemáticamente el sentido auténtico de las leyes y/o eludiendo su aplicación más legítima y constitucional. Eso significa que el jefe de ese gobierno ha incurrido en una cadena de ilegalidades flagrantes, por las cuales debería y/o debe ser destituido y procesado». Impeachment. Pregunta ingenua e intempestiva: ¿puede afirmarse que el gobierno burla el sentido de las leyes y, al hacerlo, no incurre en una ilegalidad (flagrante)? En cualquier caso, «ilegalidad» es sustantivo; «flagrante», adjetivo; «ilegalidad» denota; «flagrante» connota. ¿Dónde ha leído Pájaro bobo que la justicia, como parcela del bien, se asienta en conceptos puros?
«Jordi, ¿sabes dónde está Yakutsk?» «No». «¿Y Yakutia?» «Ni idea». «Bueno, no te preocupes. Tampoco hace falta. Mira, aquí tienes un mapa. Esto es Rusia y esto es Siberia; en Siberia está Yakutia y en Yakutia está Yakutsk, que es la capital. Te llevas doce jugadores, más el masajista, más la presentadora de la Televisión Nacional de Cataluña, más un corresponsal de La Vanguardia y cuatro subalternos. Ah, y un intérprete, pero ha de ser inglés-ruso, nada de español. Mucho cuidado con eso. El dinero para gastos menores lo tienes en esta bolsa. El avión, el hotel y la manutención ya están pagados, de eso nos cuidamos nosotros. En el aeropuerto os esperará nuestro enlace (en voz baja, el embajador de Cataluña en Rusia). Tenéis que cantar "Els Segadors" al principio, antes del partido. El diskete ya lo tienen los organizadores. Se han reído un poco, pero ellos sólo quieren dinero y promoción turística. Aquí está el banderín para intercambiarlo con el de los españoles». «Y si...». «No te preocupes. Todo eso ya está estudiado y pactado. Hay presupuesto, y unte para que nadie abra la boca. Ya sabes, Jordi. Si surge algún imprevisto, me llamas por el móvil a este número. Es de la Generalidad, pero con otro nombre, Agencia de Viajes Periplo. Acuérdate, tú te llamas Rafael. Yo, Antonio García y telefoneo desde España. De esto, ni una palabra, a nadie, ni a tu mujer». «Tranquilo, jefe». Pregunta ingenua e intempestiva: ¿Sabe Moratinos, nuestro ministro de Asuntos Exteriores, dónde está Yakutia y cómo se llama su capital?
Hay españoles qie ven el peligro y lo denuncian: de palabra y por escrito, cuando pueden, donde pueden y como pueden. El peligro, cada vez más acuciente, es la destrucción de España como nación a manos de los separatistas. España pagará el gasto y se quedará con los escombros. Vidal-Quadras es uno de los españoles que denuncian insistentemente ese peligro, esa conjura, esa traición. Es posible que el símil del plano inclinado para describir la situación actual y su deriva sea acertado. A Pájaro bobo lo que le preocupa es que se vea el peligro y que, por lo que él sabe y entiende, no se haga nada y sobre todo no se haga lo que debe hacerse. Es inconcebible que los separatistas pidan cada vez más y se les dé cada vez más, prácticamente todo lo que piden. Y aún con amenazas y exigencias. «Habrá un movimiento popular de imprevisibles consecuencias». «Cataluña y los catalanes no lo entenderían ni lo perdonarían nunca». La penalización es un componente indispensable de toda ley humana, si se quiere que ésta sea mínimamente eficaz. Los separatistas saben que por infringir la ley, incluso la Constitución, no les va a pasar nada. Basta con montar una burda añagaza. O irse a Yakutia. Las autoridades competentes ya están compradas y dispuestas a hacer la vista gorda para allanar el camino y seguir pendiente abajo por el plano inclinado. Miserables, miserables. Dos preguntas ingenuas e intempestivas ¿No se puede detener ya ahora el proceso que lleva a la destrucción de España? ¿Cuántos españoles hay dispuestos a impedirlo?
De acuerdo con lo que Pájaro bobo ve y entiende, no tiene nada de soprendente y sí mucho de sintomático y aleccionador que los dos movimientos ciudadanos verdaderamente democráticos que hay hoy en España hayan surgido en Vascongadas y Cataluña, regiones en las que la falta de auténtica soberanía nacional como base necesaria con carácter ineludible de una democracia auténtica se deja sentir con tan lacerante intensidad que está a punto de convertirse en una tragedia para el conjunto de España. Allí, los trabucaires de ETA y sus secuaces han implantado una dictadura del terror, con la mitad de la población condenada a vivir en condiciones de humillante sometimiento o de rebeldía suicida. Aquí, los bulldogs del carallot Carod, que lo es a su vez de Pujol ben Gurión, han implantado una dictadura mucho más sutil por su sello púnico, pero no menos nociva y mucho más corrosiva, de acuerdo con la fórmula democracia formal en la superficie y opresión real en el fondo, versión actualizada de la siempre vigente y siempre actual «política de la puta i la Ramoneta». Estamos en la Fenicia de Poniente, que quiso ser cabeza de los Países Catalanes y está a punto de emparejarse con Kosovo, Montenegro, Albania, Transniester y Osetia del Sur. En opinión de Pajaro bobo, el primer movimiento catalán antiseparatista con entidad fue el capitaneado por Vidal-Quadras en tiempos de Aznar. Dada la personalidad de su cabeza visible y el alcance del fenómeno, aquel movimiento social estuvo a punto de dar al traste con la dictadura separatista maquinada e implantada sobre el papel en los albores de la transición democrática. Así que, cuando, en los años noventa, apareció el líder del movimiento transversal español, el pequeño Ben Gurión púnico se olió la quema y ordenó a Aznar: «A éste me lo tenéis que sacar inmediatamente de aquí». Vidal-Quadras salió efectivamente de Cataluña y en su lugar pusieron a un subalterno sumiso, desleal y traidor de mombre Piqué. A la vista de lo que es y de lo que no es, Pájaro bobo se pregunta cómo ese tal Piqué pudo ser un día ministro de Asuntos Exteriores de este país que aún se llama España. En cualquier caso está claro que pertenenece a la subespecie de Narcis Serra, Ernest Lluch y el parisino Raventós. Con Vidal-Quadras desapareció de Cataluña no sólo el vidal-quadrismo sino incluso el Partido Popular. Al menos, de momento. Al menos, hasta la aparición de Ciudadanos. Pero ahora el Partido de los Ciudadanos, formado por disidentes del Partido pseudoSocialista y del Partido pseudoPopular de Cataluña, tiene que encontrar su línea y, sobre todo, su cabeza pensante y dirigente, y, en opinión de Pájaro bobo, esa cabeza no puede ser la de Francesc de Carreras, en quien se aprecia claramente una manera de ser y de actuar próxima o indéntica a la de Piqué, que, como queda apuntado, nunca se distinguió precisamente por su lealtad. Mientras tanto, en Vascongadas ha ido tomando cuerpo un movimiento ciudadano de abierto carácter español, capitaneado por Fernando Savater y dispuesto a dar la batalla, a pecho descubierto, a los trabucaires etarras, sus valedores y sus confidentes. Eso significa estar dispuesto a jugarse la vida a cada momento. Dos preguntas ingenuas e intempestivas ¿Puede hablarse de democracia cuando el gobierno de la nación ha enajenado la soberanía nacional en dos regiones de España y los ciudadanos de esas regiones tienen que organizarse por su cuenta y riesgo para hacer frente al terror y la opresión? ¿No tiene nada en común esta situación política con la que precedió a nuestra guerra civil?
Después de escuchar atentamente a Rodríguez Zapatero en su comparecencia televisiva, Pájaro bobo se pregunta qué clase de asesores tiene este pobre hombre que tantos errores y tanta obcecación acumula. Ni un intento de comprender al otro, de averiguar qué piensa, por qué piensa como piensa, por qué hace lo que hace y, en definitiva, por qué no le apoya. Ni un atisbo de duda. Uno se pregunta qué tiene Zapatero en la cabeza y, sobre todo, qué entiende por democracia. Pájaro bobo siempre ha pensado que la izquierda era más sensible, más elástica, más permeable, más receptiva, en cierto sentido incluso más democrática. No en este caso. A sus ojos, Zapatero personifica la cerrazón en grado de ignorancia invencible. Si al menos se atuviera estricta y rigurosamente a la ley... Zapatero tiene derecho a pedir e incluso a exigir lealtad a Rajoy, al PP y a todos los españoles en asuntos de Estado, pero siempre y cuando él sea leal a la ley, a la Constitución. Y todos, incluso él, sabemos que ni lo ha sido ni lo es. Si ahora pide ayuda es porque la necesita urgentemente. No quiere que los futuros crímenes de ETA recaigan exclusivamente sobre su cabeza. Eso no es lo que pensaba cuando inició —furtiva y deslealmente— las negociaciones con la banda de trabucaires. Lamentablemente sus últimas declaraciones públicas nos dicen que ni ha aprendido ni se propone rectificar. Son los otros los que deben cambiar, son los otros los que me han traicionado a mí, jefe del Gobierno de España, son los otros los que como ETA, «han vuelto a equivocarse». Zapatero necesita urgentemente cambiar de asesores. Pregunta ingenua e intempestiva: ¿sabe Zapatero que la ignorancia invencible es un pecado contra el Espíritu Santo y que como tal no tiene perdón?
Pájaro bobo ha oído y ha escuchado a Rodríguez Zapatero en TV. En el caso de nuestro jefe de Gobierno resulta sumamente difićil discernir dónde termina la ignorancia y dónde empieza la falsedad. Muy probablemente se trata de dos cualidades complementarias e intercambiables. El angelito pide a todos los españoles y muy concretamente a los dirigentes del PP que sean leales al gobierno socialista y por lo tanto a su persona en la lucha contra el terrorismo de ETA. Habida cuenta de que, como saben todos los españoles, él, Rodríguez Zapatero, rompió uniltaralmente el pacto antiterrorista del año 2000 y se puso a dialogar con ETA por su cuenta y riesgo, su petición de ultimísima hora tiene el sello del cinismo e incluso de la provación, máxime si pensamos que se ha vuelto a los populares en demanda de apoyo y lealtad cuando ha visto que el fracaso de las negociaciones caía sobre su cabeza, mientras que su traición inicial nos lleva a pensar con todo derecho que su primera intención era capitalizar en solitario el éxito de la operación. Miserable, miserable. Dos preguntas ingenuas e intempestivas ¿Hay algún remedio para tanta ignorancia y tanta falsedad? ¿Por qué Zapatero no va ahora a pedir ayuda a sus socios catalanes? Una cosa es segura: se la prestarían con mucho y muy alto interés.
A Francesc de Carreras En una sociedad formada por dos comunidades politicolingüísticas, una mayoritaria y otra minoritaria en una proporción, pongamos por caso, del 52 por ciento al 48 por ciento del censo electoral, hay una fórmula largamente acreditada y poco menos que infalible para conseguir que la comunidad minoritaria gane democráticamente todas las elecciones habidas y muchas por haber. La fórmula tiene su referente histórico más clamoroso en la política colonial de los europeos en África y, mejor aún en este caso concreto, en la estrategia puesta en práctica por los judíos en lo que ahora es Israel. La fórmula consiste en llevar la abstención de la comunidad mayoritaria a los límites necesarios y deseables, de modo que, de una parte, la comunidad minoritaria resulte siempre vencedora y, de otra, se mantega la apariencia superficial de un sistema auténticamente democrático. Condición imprescindible para que sea así y la fórmula funcione adecuadamente es que en ningún momento y bajo ningún pretexto se hable y se deje hablar de la existencia de dos comunidades diferenciadas, pues ello pondría al descubierto la jugada de la comunidad minoritaria y opresora y, automáticamente, provocaría el rearme intelectual y social de la comunidad oprimida, lo que, a su vez, traería consigo el descrédito de la fórmula y el fracaso del invento. Summa summarum, eso es justamente lo que se ha venido haciendo en Cataluña desde la llamada Transición democrática. Y ahí estamos. ¿Lo sabe o no lo sabe el profesor De Carreras? De acuerdo con esas premisas, las interpretaciones de la abstención en las últimas elecciones municipales que nos ofrecen ahora los servidores de la comunidad dominante y la ideología dominante en el Principado abundan en argumentos que avalan la acción de los partidos integrados en el establishment políticoeconómico al que sirven y del que se sirven. Que sepamos, hasta el momento presente no se ha alzado ni una sola voz pidiendo que se deje hablar libremente, sí, libremente, a los abstencionistas. A decir verdad, tampoco hace falta; todos sabemos lo que nadie dice. Tranquilos, esto es un atraco. Tres preguntas ingenuas e intempestivas ¿No es la diversidad de opiniones libremente expresadas una de las características identificadoras con carácter necesario de todo orden democrático? ¿Será verdad, como se malicia Pájaro bobo, que los agentes del establishment catalán ya han tomado medidas para reconducir el fenómeno Ciudadanos y llevar de nuevo el agua a su molino como hicieron en su momento con el movimiento de Vidal-Quadras? ¿Cuánto tiempo puede durar, en la Europa del siglo XXI, una situación de opresión de más de la mitad de una sociedad cuyos representantes oficiales (ni representativos ni, por lo tanto, legítimos) alardean de estar al servicio de un régimen político democrático?
El día después fue amargo para la joven formación. Más de lo previsto. En su seno surgen ahora los problemas que, por instinto de supervivencia, todos dejaron momentamente a un lado. Tensión tripolar. Un primer grupo próximo al socialismo del PSOE, un segundo grupo, reducido en número pero influyente, cercano al PP y abiertamente alejado de Piqué, y, por último, un tercer grupo de intelectuales que en su momento actuó como cabeza visible y dignificadora de la formación. En opinión de Pájaro bobo, entre esos intelectuales predominan las posturas filosóficas caras al escepticismo y el agnosticismo. Librepensadores e hijos de la Ilustración, todos ellos se declaran rotundamente partidarios de la sociedad abierta poppereana y, por lo mismo, contrarios tanto a la opresión social como a la cercenación de la libertades individuales, que evidentemente es lo que más les afecta. En un momento u otro decidieron no integrarse en la intelectualidad adicta al catalanismo oficial y desde entonces han intentado sobrevivir en alguna de las pocas parcelas que aún escapan al control dictatorial del régimen imperante en Cataluña. Esos tres grupos, más propios de un movimiento cívico de desarrollo transversal que de un partido político sustentador de una ideología, deben llegar a una integración orgánica y funcional si quieren sobrevivir y desempeñar un papel éticamente digno y socialmente útil en la política catalana y, más tarde, en la política española. Pájaro bobo considera que, toda vez que hasta ahora la parte organizativa del partido ha sido un auténtico modelo de planificación y eficacia, hay que conservarla y reforzarla, prestando apoyo a José Domingo como cerebro en asuntos de gestión y organización. En cuanto al indirizzo ideológico y programático, él entiende que son los afiliados quienes deben decidirlo, siempre teniendo en cuenta la realidad y las posibilidades que esa realidad ofrece.Lo más práctico y racional sería que a partir de ahí se elaboraran tanto la táctica o las tácticas como la estrategia. Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es lógico que en una democracia los oprimidos no consigan unirse para acabar con su opresión?
A Enric Juliana,conocido en esta página como el topo del parque del buen Retiro, se le escapa la risa y escribe en La Vanguardia, otrora nuestro periódico de cada día:«España se instala en las taifas». Risa con amargura, pues el avispado corresponsal de la Fenicia de Poniente, nuestro país vecino,ve alejarse en el horizonte político el sueño imperial de los Países Catalanes.De momento tendrá que contentarse con el pacto del Tinell, que es, en términos comparativos, una miniconjura o, más explícitamente, una alianza, entre la omertà y el frente nacional, de todos los separatistas catalanes contra todo lo español. Ël seguirá espiando desde su madriguera madrileña y, previsiblemente, sus hijas seguirán sin tener clases de catalán en horas lectivas. Madrid fue siempre mucho Madrid. Y ahora, gracias a tanta conjura, tanta intriga y tanta traición, es además un baluarte inexpugnable. Mientras tanto, los subalternos de Pujol ben Gurión continuarán trajinando de cintura para arriba e intrigando en torno al Estatuto catalán, que, como confesó en sueños, entre melopea y melopea, el incombustible e irrecuperable Maragall, es una Constitución en toda regla y, por lo tanto, con mayúscula. A él también se le escapó la risa. Y, probablemente, antes de tiempo. ¿Es posible que la balanza de la justicia consume la traición que lleve a la destrucción de España? A Pájaro bobo está a punto de escapársele la rabia. En la misma Vanguardia, pero ya en un rincón, Francesc de Carreras señala el brutal aumento de la abstención en las elecciones catalanas y concreta que dicho aumento «comenzó cuando los partidos formalizaron pactos contra natura: CIU con el PP y el PSC con ERC».Tres consideraciones. Primera consideración. En opinión de Pájaro bobo, ni los pactos de CIU con el PP ni los pactos del PSC con ERC son pactos contra natura. Los primeros se basan en intereses económicos y, por lo tanto, en intereses de clase; los segundos responden a coincidencias ideológicas tan profundas como visibles y previsibles. A su entender, en ambos casos son pactos secundum naturam. Segunda consideración. Al igual que en los cuerpos orgánicos, en los cuerpos sociales hay que distinguir entre el momento en el que surge una patología y el momento en el que esa patología aflora y, con un poco de suerte, se detecta. En Cataluña la abstención, justamente del cincuenta y uno por ciento del censo electoral, es inherente al sistema, toda vez que nace con el sistema y se mantiene gracias al sistema, que de hecho la fomenta con medidas de clara intención abstencionista y la utiliza en beneficio propio. Consigna: que voten sólo los nuestros. Tercera consideración. En Cataluña hay dos comunidades sociolingüísticas: una comunidad de lengua española y una comunidad de lengua catalana. Como la comunidad de lengua catalana, minoritaria en términos absolutos, copa la casi totalidad de las instituciones y los cargos de la Administración autonómica, además de los medios de comunicación, la enseñanza y la sanidad, Pájaro bobo se considera en el derecho y la obligación de hablar de una situación manifiesta y flagrante de opresión y marginación. La abstención en las elecciones municipales es, en líneas generales y reales, la respuesta de la comunidad de lengua española, que se siente marginada y expresa así su rechazo de un montaje en el que ella no puede participar en condiciones de igualdad, Justamente ahí es donde está llamado a actuar el partido de los Ciudadanos, único partido que ha denunciado el fraude y, por lo tanto, único partido auténticamente democrático de Cataluña en estos momentos. Dos preguntas ingenuas e intempestivas ¿Cómo es que en esta parte de España que es Cataluña se ha implantado una dictadura que priva de sus derechos constitucionales a los miembros de la comunidad de lengua y sentimientos españoles y además los utiliza para acrecentar y reforzar partidos separatistas? ¿Cómo es que la comunidad de lengua española de Cataluña no tiene una representación proporcional y por lo tanto democrática en las instituciones autonómicas, desde la Generalidad hasta los medios de comunicación, siendo como es mayoritaria?
En el curso de su servicio militar, la tradicional mili, Pájaro bobo aprendió algunas cosas interesantes, entre ellas una fórmula que no olvidaría jamás. Aplicable a diferentes tipos de guerra, la fórmula decía y dice: «Objetivo visto, objetivo destruido». Eso significa, verbigracia, que las armas ofensivas son siempre más eficaces que las armas defensivas. De hecho, la acción instantánea, por sorpresa, es la clave del Blitzkrieg o guerra relámpago. (El alemán Krieg, como el griego polemós, es gramaticalmente masculinoy significa guerra.) Pájaro bobo, además de tener presente la fórmula, la ha aplicado en cuantas ocasiones ha podido. Y siempre con resultados positivos. Ahora, los dirigentes del partido de los Ciudadanos se lamentan de sus pobres resultados en las elecciones municipales del pasado día 27 y culpan de ellos a la acción subversiva de las formaciones que, arracimadas en torno a la Generalidad, forman el establishment político-económico de Cataluña. ¿Qué esperaban? Pájaro bobo sigue pensando que, por lo que sabe, la campaña estuvo bien planificada y fue llevada a cabo con método y coherencia. En el primer envite, funcionó el efecto sorpresa; en el segundo, no. ¿Por qué? Eso es lo que hay que analizar, estudiar y averiguar. Pájaro bobo dice siempre que para cambiar hay que reconocer el error y para reconocer el error es necesario que uno mismo asuma la responsabilidad; uno mismo es el que se ha equivocado y, por lo tanto, uno mismo es el que tiene que cambiar. Aún recuerda que Julio Anguita, tras su último y definitivo fracaso como político, declaró: «No han comprendido mi mensaje». Entonces y ahora, el maestro cordobés debería saber que, para que sus seguidores comprendan su mensaje, él debe comprender primero cómo piensan y cómo sienten esos posibles seguidores suyos. El que se equivoca es el tendero, no los clientes. O, en este caso, el político, no los votantes. Los clientes eligen la tienda; el tendero no elige a sus clientes. En una democracia, mínimamenrte aceptable, los votantes eligen a sus representantes; no viceversa. Claro, aquí podríamos y acaso deberíamos hablar de dictaduras con apariencia de democracia. Tiempo habrá. En opinión de Pájaro bobo, el partido de los Ciudadanos ha recogido en un último momento el poso que ha ido formándose en Cataluña a lo largo de treinta años en sectores ilustrados, sobre todo de la enseñanza, descontentos con la política de la Generalidad monopolizada por elementos de un catalanismo abiertamente separatista y totalitario. Esos sectores han venido organizándose en asociaciones «semiclandestinas» que sufrían el acoso constante de los radicales catalanistas, empeñados en cortar de cuajo todo brote de disidencia sociopolítica. El partido de los Ciudadanos es hijo natural, y por lo tanto legítimo, de esos sectores. El hecho de que en un momento dado un grupo de intelectuales del ámbito académico decidiera sumarse al cortejo y asumir la representación de la nueva formación fue sin duda un acierto en términos de dignificación y difusión. El nuevo partido político fue presentado en público con el respeto y los honores que corresponden a quienes se declaran hijos de la Ilustración. Pero también es posible que ahí aparezca uno de los puntos más vulnerables de la nueva formación, de la que siempre se podrá decir, y de hecho ya se ha dicho, que nació en una tertulia de intelectuales con ganas de mariposear en el ámbito de la política. En ellos está demostrar que no fue, no es y no será así. Pájaro bobo se permite recordarles que un colectivo sin cabezas pensantes es una masa amorfa y, como tal, presa fácil y segura de la clase dominante y opresora. Eso es, al menos, lo que nos enseña la historia. Pregunta ingenua e intempestiva: ¿están dispuestos los intelectuales del partido de los Ciudadanos a asumir una postura ética y socialmente responsable?
Para Pájaro bobo el buen camino es aquel que lleva a la unión de España y de los españoles. Para ello hacen falta condiciones que, lamentablemente, entre nosotros todavía no se dan de una manera plena e inequívoca. La desunión y la insolidaridad se venden como libertad y democracia. Y tienen su cota de mercado. Ahí está la abstención en las elecciones, medida en negativo de nuestro sistema democrático, de cualquier sistema democrático. En sus predicciones para estas elecciones Pájaro bobo se ha equivocado en parte y ha acertado en parte. Se ha equivocado en cuanto a los resultados del partido de los Ciudadanos; ha acertado en cuanto a los resultados del PP, al que ve en el buen camino para acceder nuevamente al poder, tras el descalabro provocado por el atentado de 2004. En ese sentido, él considera que el PSOE y el PP no han registrado un empate técnico, pues uno va hacia abajo y otro va hacia arriba. El fracaso del partido de los Ciudadanos en Cataluña le ha afectado profundamente por motivos personales. Él participa en la batalla y una derrota de este joven partido es una derrota de su causa. Pájaro bobo estaba convencido de que sus dirigentes habían organizado bien la campaña e iban a obtener muy buenos resultados. Ahora tendrán que revisar tanto la táctica como la estrategia. Quizás la clave del fracaso radica en que no han sabido motivar a los abstencionistas con su programa. Los abstencionistas siguen siendo la primera fuerza política de Cataluña con una gran ventaja sobre las demás, pues incluso las supera a todas ellas juntas. Un dato en el que habría que meditar a la hora de hablar de democracia. Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es democrático hablar de democracia cuando más de la mitad del censo electoral decide no votar en unas elecciones municipales, que son precisamente aquellas en las que se debaten los asuntos de interés directo y personal de los ciudadanos?
En Cataluña, las elecciones de mañana, 27, pueden constituir el punto de inflexión que marque el fin de una época y el comienzo de otra: el fin de la dictadura catalanoseparatista como secuestro de la libertad y la democracia; el comienzo de una vía abierta a la esperanza democrática. Dicen que los integrantes del establishment político-autonómico tienen miedo a la abstención. Pájaro bobo entiende que deberían tener más miedo a la participación, pues no parece probable que quienes dejen de ser abstecionistas vayan a votar a un partido al que deliberadamente no votaron hasta ahora. Aquí, en la margen izquierda del Ebro, el secreto de las elecciones está en la Red, y la Red es el lugar de encuentro de la juventud. Pájarobo bobo hace suyo el mensaje que ha recibido a través de la Red y grita: «¡Mañana, la libertad!»
Hace algo así como veinticinco años, Pájaro bobo acertó a ver en toda su extensión y profundidad la conjura urdida por los separatistas catalanes para hacerse con el poder o, lo que es igual, para copar todas las instituciones de esta Autonomía y excluir de ella, de entrada y para siempre, a los representantes de la comunidad de lengua y sentimientos españoles y, al mismo tiempo, impedir por todos los medios disponibles que ésta tuviera entidad y presencia propias. Los líderes de todos los partidos de Cataluña, con sus respectivos equipos, tenían que ser catalanes y catalanistas. A partir de ahí, los dirigentes de los partidos de izquierda, en el especial los del Partido Socialista, se cuidarían de eliminar todo lo que oliera a español, de modo que en Cataluña la política la hicieran sólo los catalanes, sólo para los catalanes y sólo en catalán. Cerrar el paso a la charnegada era una condición imprescindible para ello. De eso se encargaron directamente personajes como Narcís Serra, Raimon Obiols, Raventós, Ernest Lluc y Maragall. Mientras tanto, la derecha de Pujol ben Gurión se centraría en la tarea de llevar adelante el proyecto independentista. Y así fue. En Cataluña se instauró una dictadura monocatalanista a través de una conjura. Ya entonces, Pájaro bobo se atrevió a escribir lo que había visto como en sueños, y alguien le comunicó que, si lo publicaba, tendría que abandonar el país (Cataluña). Pájaro bobo lo publicó y no abandonó el país, pero fue condenado a muerte civil. Y así ha vivido desde entonces: veinticinco años; siempre en Cataluña. Es muy probable que en las elecciones municipales del domingo, 27, los representantes del partido de los Ciudadanos, en estos momentos el único partido democrático existente en Cataluña, accedan a los ayuntamientos y, al menos simbólicamente, pongan fin a la dictadura catalanista. Después habrá que desmontarla. Y después habrá que establecer la democracia. Una democracia en la que ningún español se sienta extranjero en ninguna parte de España, una democracia en la que ningún español sea condenado a muerte civil por denunciar una conjura contra su patria, una democracia que restablezca la soberanía nacional en todo el territorio español. Dos preguntas ingenuas e intempestivas ¿Entenderán por fin los españoles que la dictadura catalanoseparatista constituye de hecho un secuestro de las instituciones democráticas y, a través de él, de la democracia misma? ¿Entenderán por fin los españoles que la conjura catalonaseparatista se propone acabar con la democracia española y con España como nación?
Cabe la posibilidad de que gracias a Sarkozy Israel vaya despegándose poco a poco de Estados Unidos o, más concretamente, de su economía de guerra y busque el apoyo de Europa. A partir de aquí, podría pensarse en un cambio de orientación de la táctica israelí, basada en la represión inmediata y contundente de los actos de terrorismo perpetrados por los árabes-musulmanes, hasta llegar a una situación de no agresión para las dos partes. Estados Unidos está ligada a su economía de guerra. ¿Israel? ¿Pregunta ingenua e intempestiva: ¿Ha acertado a ver Sarkozy que Israel es la frontera oriental de Occidente y la primera y la única barrera contra la expansión musulmana?
Siempre me he resistido a definir como nacionalismo el fenómeno sociopolítico surgido o resurgido en Cataluña a partir de la Transición, pues para mí ha sido y sigue siendo, en esencia, un movimiento burgués. Para entenderlo, verlo y comprobarlo bastaría con prestar atención a su genealogía sociohistórica o, lo que es igual, al origen y la pertenencia de sus líderes, sus notables y sus feligreses. Para esos ciudadanos unidos por el culto al dinero, la ideología es pura tramoya. Y de hecho, en su inmensa mayoría ayer eran franquistas, hoy son nacionalistas catalanes y mañana serán lo que convenga. Su norma es: lo que no deja se deja; y en sentido inverso: lo que deja no se deja mientras deja. En definitiva se trata de las cien familias que han protagonizado la historia de Cataluña desde la Revolución industrial hasta nuestros días, pasando por el franquismo como etapa de consolidación de su poder y su influencia tanto en el Principado como en el conjunto de España. Pregunta ingenua e intempestiva: ¿puede construirse una nación independiente con semejante tropa?
Llevado de su afición a observar y contemplar los acontecimientos humanos desde lo alto de su montaña, Pájaro bobo se aventura a declarar, a cuatro días de las elecciones, que en el horizonte nacional se dibujan, entre otras varias, estas tres novedades: 1) Presencia de la red en la política como factor vertebrador de la propaganda, las campañas electorales y los programas de los partidos políticos. 2) Presencia de la juventud, que vuelve a la actividad pública como fuerza con entidad propia y muy probablemente como protagonista. 3) Presencia de la democracia participativa y directa, en detrimento de la democracia representativa de carácter ideológico y clientelar. Dos preguntas ingenuas e intempestivas ¿Qué les pasará a los partidos políticos que están fuera de la red? ¿Saben los partidos políticos que están fuera de la red que no es posible una actualización programática sin dar paso a la juventud?
De acuerdo con la visión de España que tiene Pájaro bobo, los partidos que, en forma de disidencias, han empezado a aflorar en el bando socialista constituyen otras tantas respuestas ciudadanas al gran problema que viene pesando, desde el inicio de la llamada Transición, sobre nuestra patria: su supervivencia como nación. Desoída y desatendida la llamada a una gran alianza de los dos partidos nacionales como cúpula integradora y vertebradora, continuó el proceso destructor y separatista desde los diversos focos periféricos, con algunas llamadas de alarma por parte de ciudadanos acongojados por el cariz que iba tomando el panorama. El Gobierno de Zapatero, fiel a un programa basado en la infidelidad y la traición, ha venido colaborando de buen grado en ese proceso, ahora ya más que visible. Las disidencias dentro del socialismo pueden ser un aviso para sus dirigentes, pero no son una solución para el problema de España en estos momentos; si acaso, un punto de partida. En opinión de Pájaro bobo, la solución es la integración de todos los españoles leales a España en un programa colectivo y unitario de regeneración nacional. Hay que evitar a toda costa el fracaso de la democracia y la destrucción de España —que, a diferencia de 1936, en este caso son una misma y sola cosa—a manos de las fuerzas destructoras y desintegradoras, y, por lo tanto, antidemocráticas. Pájaro bobo entiende que es un derecho y una obligación. Dos preguntas ingenuas e intempestivas ¿Por qué en España, patria de los españoles, mandan los que no se sienten españoles, siendo como son una minoría? ¿Por qué en España los que no se sienten españoles mandan en ellos y en los que se sienten españoles?
Israel sigue adelante con su política de castigo y represión. Las amenazas que se ciernen sobre el pequeño y vulnerable país son tantas y tan graves que no parece haber otra salida. Y, sin embargo, debe de haberla. Israel debe buscarla y encontrarla, pues el camino que lleva y ha llevado hasta ahora conduce, con toda seguridad, a su destrucción, pasando, claro está, por la bomba atómica de Irán. Dos preguntas ingenuas e intempestivas ¿Qué pasará cuando los dos bandos —judíos y musulmanes— tengan armas nucleares? ¿Y si los musulmanes se anticipan al plan de Israel para acabar con el programa nuclear iraní?