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La industria de Pájaro bobo

política

Ante las próximas elecciones

Del centro híbrido al centro responsable

Desde que la política constituye una especialidad del marketing, y a buen seguro con otro nombre ya antes, el centro político-social es una parcela codiciada a la par por izquierdas y derechas, convencidas de que quien domina el centro domina el juego y termina llevándose los puntos en litigio. En ajedrez, en fútbol y en política. Convencionalmente, el centro ha sido definido como terreno de todos y de nadie. En él se sitúaban los indecisos, los que, por carecer de raíces y de ideología, podían votar movidos por el último soplo de aire. Pero es posible que, al menos en España, las cosas hayan empezado a cambiar en los últimos tiempos. Con dos partido nacionales polarizados en torno a conceptos y posiciones irreconciliables y dos frentes periféricos jugando siempre, y siempre ventajosamente, a la contra, el centro aparece ahora como el espacio reservado a una minoría que, conocedora de la situación y del equilibrio de fuerzas, está dispuesta a marcar la diferencia y hacer que la balanza se incline al lado que ella quiera. Así las cosas, es posible que el centro deje de ser feudo de un voto impreciso y volátil para ceder el sitio a un voto responsable, consciente de que en definitiva de él depende la orientación política del gobierno. Es posible asimismo que, con el tiempo, ese papel corresponda al Partido de los Ciudadanos. Si así fuera, habríamos terminado con las veleidades de políticos como Zapatero y sus continuos flirteos con los partidos separatistas de nuestra periferia, auténticos amos de la situación, una situación que, por eso mismo, tiene muy poco de racional y democrática.
Pregunta ingenua e inempestiva: ¿puede el Partido de los Ciudadanos quedarse con el voto español del PSC y hacer que este partido, abandonado por Zapatero tras las traiciones de Maragall, Montilla y Chacón, pierda el apoyo de los charnegos menos asimilados y más discriminados por los catalanistas?

La hora de Ciudadanos

La ilustración puesta al servicio de la razón nos hace personas individual y socialmente adultas, independientemente de que podamos o no podamos ejercer nuestros derechos

Hoy el Partido de los Ciudadanos es un colectivo joven integrado básicamente por personas en edades comprendidas entre los veinte y los cincuenta años, con formación media o superior. Si muchas de ellas pertenecen al campo de la intelectualidad —discentes y docentes— no es por casualidad, sino por una mayor conciencia del problema que se vive en Cataluña: la usurpación de las señas de identidad a las personas de lengua y sentimiento españoles y la ocultación/destrucción de la comunidad de lengua española, equivalente a más del cincuenta y dos por ciento de su población del Principado. A juicio de Pájaro bobo, el Partido de los Ciudadanos es una formación sólida y bien organizada. La escolaridad de sus miembros se halla claramente por encima de la media de todos los demás partidos políticos de España, incluida Cataluña. Está por ver si la joven formación resiste la primera apuesta electoral a escala nacionaly consigue difundir su mensaje en el sector de la sociedad civil española comprendido entre los veinte y los cincuenta años y equipado con una conciencia cívica debidamente madura, como corresponde a quienes poseen una buena formación intelectual. Sería lamentable que esa circunstancia se convirtiera en un elemento limitador a la hora de buscar seguidores y votantes.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿puede triunfar en España un partido basado esencialmente en la ilustración?

La Monarquía, garantía de la unidad y persistencia de España

Larga vida al Rey

Es posible que los que, en mala hora, planificaron el nefasto y nefando Estado de las Autonomías, ahora llamado por algunos ilustrados letrados Estado autonómico (?), fueran conscientes de los peligros que iba a comportar su puesta en práctica y, precisamente por eso, decidieran colocar en la cima de la pirámide jerárquica una instancia que pudiera mantener a raya a los demonios de la deslealtad y la traición a la patria y, en caso necesario, ponerlos en fuga con su bastón de mando. Desde entonces y cada vez en mayor medida, la Monarquía significa garantía de la unidad y la persistencia de España. El periódico alemán Frankfurter Allgemeine habla hoy de la función cohesionadora del rey Juan Carlos en un «país políticamente polarizado, con fuerzas separatistas centrífugas, con continuadas amenazas terroristas por parte de ETA y con un consenso truncado en cuestiones como los estatutos autonómicos, en el que, incluso cada vez más, se le necesita y aprecia como garante de la unidad nacional». He ahí la Monarquía.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué pasará si las fuerzas que están destruyendo las instituciones fundamentales del Estado, como, por ejemplo, el Tribunal Constitucional, deciden y consiguen destruir también nuestra Monarquía?
Observación
En opinión de Pájaro bobo, el Estado de las Autonomías es contrario a la esencia histórica de España y en la prática se opone al régimen democrático de una nación-Estado en el que todos los ciudadanos deben tener los mismos derechos y en consecuencia el voto de cada uno de ellos debe poseer el mismo valor en todo su territorio.

¿Dónde queda la izquierda?


En memoria del socialismo de nuestros padres

En opinión de Pájaro bobo, nuestra izquierda traiciona a la ideología socialista y se deslegitima como tal en el momento mismo en el que se somete a los dictados de los separatistas catalanes y vascos. En este caso, la traición a la ideología socialista es una traición a España y la traición a España es una traición a la ideología socialista. Esos socialistas acaso harían bien en recordar que, en estos momentos, España es una democracia y que la democracia responde a los deseos de la mayoría. ¿Pero son realmente socialistas si no saben que dividir va contra el primer y principal principio del socialismo y que la división es el recurso básico de todos los sistemas de opresión? Miserables, miserables.
Pregunta ingenua e intempestiva a un socialista honrado: ¿cuál es hoy vuestra ideología y cuál es hoy vuestro ideal?

España: dos guerras de la independencia y una nación

Españoles, la patria está en peligro. Acudamos a defenderla

Pájaro bobo considera que, a lo largo de su historia, España ha librado, victoriosamente, dos guerras de la independencia: la Reconquista, del siglo VIII al siglo XV, y el levantamiento popular contra los franceses, en 1808. Con la Reconquista, empresa colectiva multisecular, España nace como pueblo, nación y Estado moderno. Con el levantamiento del 2 de mayo de 1808 los españoles demuestran que en los momentos en los que está en juego el ser o no ser de España, el pueblo se basta y se sobra para defender la patria. Dos experiencias y una misma lección: España como obra de los españoles.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿habrá un nuevo levantamiento popular? Ahora, además de un Estado, una nación y un pueblo, somos una gran familia.

España, presa de la conjura catalanista y el terror etarra


A la espera de un nuevo y definitivo 2 de mayo

Ahora los españoles podemos ver que con la transición no vino la democracia ni nada parecido, sino un proceso de desintegración nacional. Y ahí estamos. En su derrota fatal, la nave de España avanza hacia el abismo, presa de la conjura catalanista y el terror de ETA. En mi opinión, eso no es democracia, pues no hay ningún pueblo civilizado que quiera su propia destrucción. Cuando se inicia el año 2008 me pregunto angustiado: ¿qué va a ser de España?

Soberanía compartida: táctica y estrategia del separatismo catalán

Cuando otros maquinan nuestro futuro

En esencia, la táctica de los separatistas catalanes consiste en ir apoderándose progresivamente de espacios y resortes de poder (decisión y representación) del conjunto de España, bien directamente, bien mediante aliados y personas interpuestas, sin provocar en ningún momento una reacción activa, coherente y organizada ni por parte de los responsables ni por parte del pueblo español. El objetivo a corto y medio plazo es atenazar la máquina del Estado, de modo que no tenga la mínima posibilidad ni de actuar libremente ni siquiera de reaccionar.
Una vez atenazada enteramente la máquina del Estado mediante el control de sus resortes de poder por vía de los hechos consumados, la estrategia catalanoseparatista tendrá por objeto, de una parte, imponer una Cataluña independiente y blindada a España y los españoles, y, de otra, imponer a España y los españoles un modelo de Estado diseñado y controlado enteramente por los separatistas catalanes y sus aliados. Fin de España y principio de la soberanía compartida.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué, si podemos y debemos impedirlo, no lo impedimos?

Chacón: ¿cambio del recambio?

Piezas de segunda, de tercera mano

Zapatero echó mano de Montilla, charnego reciclado o aconductat, para deshacerse del muy peligroso y muy desleal Maragall. Ahora quiere repetir la operación y servirse de la Carme/Carmen Chacón para deshacerse del ladino e incontrolable Montilla, charnego catalanista con mentalidad de funcionario bolchevique.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿de quién se sirvirá mañana el vil zapatero para deshacerse de la joven y astuta catalanista charnega, utilizada por los burgueses convergentes como mediadora en sus relaciones con Madrid?

Duran se frota las manos: la hora de la soberanía compartida


El buen jugador siempre tiene suerte (Raúl Capablanca, campeón del mundo de ajedrez)

Nuestro miserable zapatero se ha apresurado a echar carnaza a los separatistas burgueses de Cataluña, hic et nunc representados por el aragonés Duran, prometiéndoles barra y bufé libre en la bodeguilla de España para que puedan comer y devorar como golafres (glotones). Ahora están estudiando la carta para hacer la comanda. De este modo, los subsodichos burgueses tienen el poder absoluto de una Cataluña nada plural, nada democrática, nada abierta, y además dictan al jefe del Gobierno de la España democrática y plural lo que debe y lo que no debe hacer.En otras palabras: la parte se queda en exclusiva con su parte y, simultáneamente, dirige la distribución del todo, sabedora de que quien parte y reparte se queda siempre con la mejor parte. Filosofía de la soberanía compartida.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas:
¿Conseguirá engañar una vez más el vil zapatero a españoles y no españoles con promesas y pactos secretos?
¿Y si el aragonés le pide como penyora (prenda), sólo para abrir boca, un ministerio de Asuntos Exteriores propio pero, de momento, financiado por España?

Zapatero: ¿ignorancia o perfidia?

¿Hay alguien más listo que yo?

Dado que tenemos un régimen supuestamente democrático y dados los graves problemas de integración que hoy aquejan a España, parece que lo más racional, leal y democrático sería que el jefe de Gobierno cumpliera rigurosamente lo establecido en nuestra Constitución y, acto seguido, exigiera —sí, exigiera— otro tanto al principal partido de la oposición. Para ello bastaría la firma de un pacto de Estado, vinculante por igual para las dos partes, que abarcara los temas esenciales en tiempo y espacio de nuestra nación y durara, ¡como mínimo!, una legislatura. En opinión de Pájaro bobo, pedir/exigir el apoyo del partido de la oposición a la política del gobierno, como hace Zapatero, es un fraude, pues ese apoyo en temas puntuales y/o coyunturales le permite practicar una Realpolitik de equilibrios y contrapesos en la que, ¡oh vergüenza!, utiliza a los separatistas vascos y catalanes para debilitar al PP y al final quedar libre de todo compromiso y, si le sale bien la jugada, perpetuarse en el poder. En cualquier caso, eso es lo que nuestro indigno jefe de Gobierno ha venido haciendo o, al menos, tratando de hacer hasta ahora. Miserable, miserable.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿dónde termina la ignorancia de ese vil zapatero y dónde empieza su perfidia.
Nota. Pájaro bobo diría que esa táctica es de origen púnico-fenicio y que el subsodicho la ha copiado de los Pujols, los Rocas y los Duran vía Rubalcaba.

La caja de Francisco Caja

No parece lógico que las personas que defienden algo tan esencial como la lengua jueguen al escondite entre ellas

En principio parece que todos los que defendemos el español o, en sentido más amplio, lo español en tierras catalanas deberíamos estar unidos en ese objetivo supremo y, en aras de él, en el método o los métodos de hacerlo. Estrategia y táctica, táctica y estrategia. De acuerdo con lo que puede leerse estos días en los periódicos, Francisco Caja defiende el idioma español en nuestra Comunidad Autónoma, pero acepta de facto el status quo existente como hecho consumado y, por lo tanto, inamovible. Trampa, trampa. Tan grande es la trampa que el catedrático ruega e implora a la Administración catalana que adopte una actitud comprensiva y benevolente ante la situación de más de cuatro millones de españoles que, despojados de varios de sus derechos constitucionales, no reciben formación escolar en español, que es, además de su lengua materna, el idioma oficial de España. Para Pájaro bobo es evidente que aquí hay que exigir taxativamente a la Administración Autonómica, parte integrante de la Administración del Estado, el cumplimiento de la Constitución y el respeto de los derechos democráticos de los ciudadanos de lengua española de Cataluña.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas:
¿Qué sentido tiene pedir una actitud benevolente a la instancia que infringe reiterada, dolosa y gravemente la ley?
¿Qué guarda/esconde Francisco Caja en el doble fondo de su caja?

De un ciudadano a los Ciudadanos


Pensando en ese día en el que todo lo real sea racional y sólo lo racional sea real


En opinión de Pájaro bobo, el Partido de los Ciudadanos debería definirse y presentarse en público como lo que es, no como lo que no es. Definirse como un partido no nacionalista es, entre otras muchas cosas, una formulación negativa y una limitación ideológica; formulaciónn negativa porque está en contra de algo; limitación ideológica porque, de entrada, circunscribe el proyecto del partido a un objetivo. Pájaro bobo considera que el Partido de los Ciudadanos debería estar abierto a todos los españoles y, por lo tanto, ofrecer un mensaje capaz de llegar a todos ellos con proyectos activos y constructivos, no reactivos, limitados y limitadores. Por ejemplo: Partido de los Ciudadanos, un mensaje dirigido a todos los españoles que, más allá de las ideologías, quieren una democracia integradora en una España integrada. La desunión es el camino que conduce al caos, y el caos es la antesala de la autodestrucción, fracaso total de la democracia. Y, por encima de todo, de la razón humana.

Kosovo, Moldavia, Transdniester, Osetia del Sur, Abjazia...

Pregunta ingenua e intempestiva:
¿qué será de Kosovo, Moldavia, Transdniester, Osetia del Sur y Abjazia dentro de diez, veinte y treinta años?

El misterio de la santísima Autonomía

Del Espíritu Absoluto al espíritu autonómico

A Pájaro bobo le enseñaron que Dios es uno y trino. Tres personas y un solo Dios o, mejor aún, un único Dios. Pájaro bobo, creyente patológico y, por lo tanto, con más fe que entendimiento, así lo cree. A pesar de que se trata a todas luces de un misterio, Hegel trató de explicarlo en Fenomenología del Espíritu (Fenomenologie des Geistes), libro memorable y memorando. Para ello se sirvió del concepto de Espíritu Absoluto, que presentó y explicó como resultado de un proceso que se realiza en la historia, o sea, en el tiempo y el espacio.
Ahora, los españoles nos encontramos ante un misterio mucho menos transcendente/transcendental pero, a los ojos de Pájaro bobo, igualmente incomprensible: una nación y diecisiete Autonomías.
Por eso o a pesar de eso, Pájaro bobo se ha decido a formular las siguientes preguntas a los españoles y en especial a los miembros de su Tribunal Constitucional:
¿Es España en cuanto nación igual a la suma de sus Autonomías?
¿Es España en cuanto nación más que la suma de sus Autonomías?
¿Es España en cuanto nación menos que la suma de sus Autonomías?
¿Está sometida España en cuanto nación y Estado constituido por diecisiete Autonomías a un proceso espacio-temporal?
¿A dónde y/o a qué conduce ese proceso espacio-temporal?

El Tribunal Constitucional y el Estatuto de Cataluña

Una vez descubierto un fraude de ley, la instancia competente está obligada a restablecer la última situación legítimamente legal

¿Sabe el Tribunal Constitucional que en Cataluña hay dos comunidades sociolingüísticas: una comunidad de lengua española, equivalente aproximadamente al 52 de su población, y una comunidad de lengua catalana, equivalente aproximadamente el 48 por ciento restante?
¿Sabe el Tribunal Constitucional que el llamado Estatuto de Cataluña fue redactado, elaborado y tramitado exclusivamente por representantes de la comunidad de lengua catalana, que se autodefine como «pueblo de Cataluña», y ha ignorado sistemática y deliberadamente la existencia de una comunidad de lengua española, siendo como es mayoritaria, y ha negado a sus miembros los derechos que les corresponden como ciudadanos españoles, entre ellos el derecho a recibir enseñanza pública en el idioma español, que además es su lengua materna?
¿Sabe el Tribunal Constitucional en qué delito incurriría si, así que ha tenido conocimiento de estos extremos, aprobara el Estatuto de Cataluña?

El Partido de los Ciudadanos como modelo


A la postre sólo lo racional será real

Por lo que Pájaro bobo ve y sabe, el Partido de los Ciudadanos posee una estructura organizativa sólida y eficiente. Tan sólida y tan eficiente que le soprende en un partido español y además primerizo. En su opinión, esta joven formación tiene buenas posibilidades de salir airosa en su empeño de hacer frente a los separatismos periféricos, concretamente al catalán, y afianzarse como el partido de quienes se sienten españoles y han decidido seguir siéndolo, contra viento y marea, en estas tierras. De ahí las intrigas de que está siendo objeto desde dentro y desde fuera de sus filas. Peor suerte les espera, probablemente, a Rosa Díez y su partido, pues cabe imaginar que desde sus mismos orígenes les falta tanto un organigrama debidamente operativo como un cuadro de colaboradores capaces de materializarlo y hacerlo funcionar como una máquina. En ese sentido, Rosa es quien debería mostrarse interesada en la fusión con Ciudadanos, pues es la que debería aprender y poner en práctica lo aprendido. El Partido de los Ciudadanos puede seguir existiendo perfectamente sin Rosa Díez, mientras que ella aún tiene que demostrar que su formación reúne las condiciones necesarias para abrirse paso y, sobre todo, sobrevivir en el ingrato terreno de la política nacional. Los problemas que está teniendo —falta de recursos económicos, deserción de algunos de sus aliados— evidencian una falta de previsión y organización tan habitual como comprensible.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cabe la posibilidad de que el partido de Rosa Díez sea absorbido por Ciudadanos en aras de la viabilidad y la supervivencia?

Gallardón: ¿un hombre para un partido o un partido para un hombre?


El riesgo del juego a tres bandas

Pájaro bobo tiene la impresión de que este joven gallardo sigue sin encontrar su sitio desde que puso pie en la escena pública. Por motivos no siempre confesables y nunca confesados, sus compañeros de partido no le quieren y él tampoco se siente querido. Parece ser que, según ellos y ellas, el muchacho es un aliado incómodo e incluso peligroso. En opinión de Pájaro bobo, no encaja ni en el organigrama jerárquico, con políticos y políticas celosos de sus privilegios, ni con la ideología de una formación que ha recogido la herencia del antiguo régimen. Si las cosas siguen así y él no consigue ni integrarse ni ser integrado, cabe la posibilidad de que intente buscarse la vida por su cuenta y riesgo. Y también de que alguien intente lanzarle como líder de una formación que rompa el esquema dual de nuestra política. Un partido de centro no conviene ni a la derecha convencional ni a la seudoizquierda de Zapatero, pero sí puede convenir a los separatistas catalanes, duchos en el control de los esquemas a tres bandas. Un Gallardón desairado y, por eso mismo, dispuesto a aliarse  con los Pujol, los Duran y los Roca puede complicar el tablero español hasta límites nunca vistos. Siempre en perjuicio de España y los españoles. La atomización de la política española sería, probablemente, el fin definitivo de una era histórica.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿acertarán a ver los españoles los peligros que se ciernen sobre su patria?

El totalitarismo separatista no quiere ciudadanos libres


Esperando a Rosa Díez y a Vidal-Quadras

Después de leer la noticia sobre el Partido de los Ciudadanos publicacada hoy en La Vanguardia, órgano del separatismo catalán institucionalizado, Pájaro bobo ha llegado por su cuenta y riesgo a la conclusión de que el Partido Popular de Cataluña o, más exactamente, lo que queda de él, después de la operación Piqué-Nebrera, ha recibido el encargo de atraerse a esta joven formación para luego arrastrarla en su caída y dejar a los convergentes-divergentes como amos únicos y absolutos del flanco derecho de la sociedad catalana. Cabe pensar que un día en Cataluña habrá un partido español de izquierdas y un partido español de derechas, de modo que los ciudadanos de lengua y sentimientos españoles de esta Comunidad Autónoma puedan elegir libremente a sus representantes, no por persona interpuesta, y éstos defiendan lealmente sus intereses, pero para ello será necesario antes que la corriente de los Bouza y los Robles se abra camino y se imponga en el flanco izquierdo y Albert Rivera y sus seguidores resistan las embestidas y las intrigas de los convergentes, sus agentes y sus aliados en el flanco derecho. Mientras tanto, los españoles en general y los de Cataluña en particular deben entender que defender la unidad de España es defender la democracia y que defender la democracia es defender la unidad de España.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿pueden mantener los separatistas catalanes su opresión sobre la comunidad de lengua española, siendo como es mayoritaria y cuando ya ha denunciado esa opresión y la ha dado a conocer a todos los españoles?

Montilla y Chacón, dos charnegos como amortiguadores

EL PSC, Partido de los Separatistas Catalanes, debe ser el Partido de los Socialistas Españoles de Cataluña

Pájaro bobo esta convencido de que, así que nuestro vil zapatero se deshizo del peligrosísimo e ingobernable Maragall, tras comprobar cuál era la auténtica naturaleza política del PSC (Partido de los Separatistas Catalanes), cayó en la cuenta que le convenía mantenerlo como partido separatista al servicio de su proyecto federal, en vez de proceder a su españolización como habría sido lógico esperar de un socialista español en la línea de Bono o Rodríguez Ibarra, sin hablar ya de Rosa Díez. Esto le llevó a echar mano, primero, de un Josep/José Montilla, híbrido, subalterno y agente doble, y, a continuación, de una Carmen/Carme Chacón, híbrida, subalterna y agente doble. Hoy podemos ver que, en realidad, la medida obedece a dos ideas aparentemente contradictorias, sólo aparentemente, pero en el fondo complementarias, al menos de acuerdo con los planes de nuestro vil zapatero. De una parte, éste quiere tener a su disposición un partido separatista que le permita impulsar el proyecto federal, y, de otra parte, está convencido de que la purga del PSC y su españolización sería el punto de partida de la regeneración del socialismo español, en el que él no tendría nada que hacer y nada que decir. Esa es, en opinión de Pájaro bobo, la jugada de nuestro vil zapatero. Miserable, miserable.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿conseguirá este vil zapatero impedir la españolización del Partido Socialista y su consiguiente pacto de Estado con el PP para cerrar definitivamente la brecha separatista?

¿Tiene solución el separatismo?

Para Vidal-Quadras

En líneas generales está por ver qué quedará cuando, de una u otra manera, se detengan o aboquen a su fin las diversas corrientes centrífugas que hoy fluyen desde dentro de España hacia fuera de ella. Desenlace imprevisible para independentistas y antiindependentistas, máxime si, como teme Pájaro bobo, el destino de España se va a dilucidar, resolver y planificar, una vez más, lejos de su entorno físico y con escasa participación directa de los españoles. Aun así, cualquiera que sea el curso que sigan los acontecimientos y cualquiera que sea su desenlace, he aquí una norma de santo y obligado cumplimiento para quienes tienen responsabilidades de Estado y con ellas la obligación de defender su integridad: no dar facilidades para que territorios, regiones y/o comunidades con aspiraciones separatistas organicen una administración propia y monten una economía suficientemente poderosa como para financiar un proyecto independentista. En este aspecto, el caso de España, con regiones como Cataluña y Vascongadas, es infinitamente más grave y más peligroso que el de Francia, con Bretaña, Córcega, la llamada Cataluña norte y demás focos provinciales y provincianos. Eso sin contar con que el Estado francés es considerablemente más sólido que el Estado español, aunque sólo sea por voluntad de sus ciudadanos respectivos. Cataluña constituye un ejemplo tan singular como aleccionador. Ahora, los separatistas catalanes quieren estar a un mismo dentro y fuera de España mediante lo que ellos llaman soberanía compartida. Dentro de España, para que ellos, los catalanes, tengan acceso a todos los recursos españoles en calidad de ciudadanos de pleno derecho; fuera de España, de modo que los españoles tengan limitado el acceso al espacio geográfico catalán y sobre todo a sus instituciones, con la prohibición expresa de ocupar cargos de importancia estrategica y/o responsabilidad política. (El caso de Montilla, por lo que tiene de excepcional y por producirse en estos momentos, avala lo que decimos.) En definitiva, Pájaro bobo cree que si España quiere acabar con el separatismo vasco y el separatismo catalán debe empezar por entender que se trata en esencia de movimientos burgueses y, por lo tanto, con un fuerte apego a las cuestiones económicas. Cabe pensar que esos separatismos desaparecerán o dejarán de ser un problema político cuando España acierte a invertir la relación de fuerzas, de modo que Vascongadas y Cataluña pasen a depender económicamente de España, del mercado español, del capital español. Esa es, asimismo, la clave de la soberanía compartida o, si se prefiere, de esa variante de la Realpolitik bautilizada por Pájaro bobo con el nombre de política de la puta i la Ramoneta.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿acertarán a comprender algún día los españoles que, siendo el separatismo en esencia una cuestión económica, tiene una solución económica?
Nota. Aunque los autodenominados nacionalistas no lo acepten, su nacionalismo es de raíz burguesa y esa raíz burguesa es la que les permite verse no sólo como diferentes sino también y sobre todo como superiores. Esto es válido referido, por ejemplo, a Arzallus y a Pujol.