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La industria de Pájaro bobo

Zapatero: más Popper y menos cinismo

Zapatero miente,
todos sabemos que miente,
él sabe que todos sabemos que miente
y, aun así, Zapatero miente.

Como nos enseñó o recordó Karl Popper, en la práctica casi siempre resulta más fácil demostrar que algo no es lo que se pretende que lo contrario: demostrar que algo es lo que se pretende.
Rodríguez Zapatero, nuestro indigno jefe de Gobierno, miente a troche moche. Luego lo niega. Pero va dejando la estela, la huella, el rastro. Él se empeña en negar la mentira, la huella, la estela, el rastro, incluso la existencia de pruebas y su validez. Apela a la dignidad de su cargo, frente a la indignidad de los que presentan las pruebas. Miserable, miserable.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿hay algún antídoto contra la contumacia, contra la falsedad invencible, contra el cinismo irreductible?

El combate Zapatero-Rajoy en blanco y negro

Desde el ringside

A los ojos de Pájaro bobo, gran aficionado al boxeo, Rajoy es un púgil voluntarioso, honrado (ni honesto ni deshonesto) pero torpe o, al menos, con poca intuición y poca garra. Lucha con tesón, con entrega y con lealtad de gong a gong. Desprovisto de un punch demoledor, sólo puede pensar en derribar a su contricante, nunca enemigo, por acumulación de golpes; acaso, en ganarle a los puntos por cansancio. A Rajoy, púgil sin nervio, le falta y, afortundamente, le faltará siempre aquel instinto asesino de que hablaban con admiración los grandes cronistas neoyorquinos en la época dorada del pugilismo americano, el período comprendido entre los años veinte y los años cincuenta del siglo pasado, cuando Norteamérica era la Meca del boxeo y el boxeo significaba gloria, fama y dinero —Hollywood—, cuando los gimnasios se llenaban de jóvenes procedentes de los slums urbanos y de los barcos negreros de la inmigración: puertorriqueños, italianos, irlandeses, polacos y judíos. Rajoy no es púgil taquillero; le faltan recursos y, en opinión de Pájaro bobo, le sobra mesura, la mesura que nace de los escrúpulos de conciencia. De sus dos segundos, Acebes es el malo, hasta el punto de que se le atribuye talante de inquisidor; Zaplana es el relaciones públicas con posturitas de salón y famoseo. Haría pareja con Esperanza Aguirre. ¿Con De la Vega? No, con ésa no. Los dos son hombres de brega, en el cuadrilátero, en el Parlamento/ringside y sobre todo en esos pasillos y esos corrillos en los que se apañan los resultados y se reparten las bolsas o, lo que es igual, donde se ganan y se pierden los combates. Desde las victorias por kao técnico hasta las descalificaciones por golpe en el bajo vientre y/o en la entrepierna. Pero, a diferencia de los musculados volatineros del Wrestling anglomexicano, estos luchadores se juegan la vida a cada tañido de la campana. Un golpe en la cabeza puede convertirse en una trepanación del cerebro.
Enric Juliana hablaba el domingo pasado en La Vanguardia de la «resurrección de Zapatero». Sin duda, una metáfora feliz y certera para definir/escenificar la recuperación de este prestidigitador/funámbulo de las doce cuerdas cuando yacía sobre la lona a merced de los puños de su contrincante. El gran acierto/hallazgo de sus preparadores y estrategas fue, a todas luces, la añagaza-señuelo (léase vale o cupón) de los dos mil quinientos euros para hijo habido o por haber. ¿Parto o aborto? En cualquier caso, golpe de mano efectista y eficaz. Zapatero les hizo caso y ganó holgadamente el asalto. El asalto y tal vez el combate. Pero hay que añadir que si les hizo caso fue porque esa manera de actuar —promesas, promesas— responde a su talante más profundo y desleal. Para las familias con hijos, el argumento del dinero en la cuenta bancaria eclipsa todas las actas. Ahí no hay acta que valga. Pero eso es demagogia y la demagogia es fraude y, a la larga, el fraude se paga. Zapatero va acumulando errores en su haber, pues esas victorias momentáneas y aparentes deben contabilizarse entre los errores de este púgil que pretende ganar todos los asaltos, incluso todos los combates, con golpes de gracia, en su mayoría de dudosa legitimidad/legalidad, aplicados en el último minuto, instantes antes de que suene el gong. Pájaro bobo, que se confiesa tan aficionado al boxeo como conocedor de la naturaleza humana, está convencido de que la gran ventaja/desventaja de Zapatero radica en que carece de conciencia ética. ¿Prueba? El subsodicho puede mentir y sonreír al mismo tiempo sin el mínimo rubor, sin el mínimo estremecimiento de su alma, de sus ojos, de su cuerpo. El hecho es tanto más grave cuanto que quien así se comporta dice profesar una ideología que aboga por una sociedad justa o, para ser precisos, por una sociedad cada vez menos injusta.
En cualquier caso, para conocer el resultado definitivo del combate habrá que esperar a que se emita el veredicto, y aquí el veredicto lo emite la sociedad en las urnas.
Mientras tanto, una pregunta ingenua e intempestiva: ¿es posible que Zapatero pase a la historia del deporte de las doce cuerdas como el púgil-funámbulo de sonrisa de hielo y guante blanco?

¿El Big Bang o la palabra?

A Amos Oz

Leo un pequeño ensayo sobre el instante en el que alguien decide escribir algo. Al autor, Amos Oz, no le falta ingenio; tal vez debería hacer constar con más insistencia que la manera de empezar que describe es una entre otras, acaso la suya, no la única. Podemos imaginar que cada uno tiene una manera de empezar propia, nunca única. Amos Oz dice que, en términos ideales, al iniciar un relato habría que retroceder como mínimo hasta el Big Bang, «ese orgasmo cósmico con el cual empezaron todos los bangs menores». Pájaro bobo está convencido de que, en buena lógica, el punto de partida de todo relato humano, hablado o escrito, es la palabra: la palabra que, al surgir, habla de la palabra. No le parece lógico que precisamente un judío se remita el cataclismo de todos los cataclismos cósmicos como punto de partida. Él diría que en este caso es obligado invocar la palabra en cuanto alumbradora de todos los mundos reales e imaginarios, sobre todo imginarios. Imaginarios e imaginados.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿no debemos pensar que la palabra surgió, necesariamente, antes de que se produjera el Big Bang?
En cualquier caso tenemos derecho a imaginar que sin palabra hoy no habría ni relato (historia) ni relatos humanos para humanos (literatura). Gracias, Amos.

El tercer partido: Vidal-Quadras como solución.

Son muchos y poderosos los que, sobre todo en Cataluña, están empeñados en destruir el Partido de los Ciudadanos. Sometido al fuego cruzado de sus enemigos internos y externos, la joven formación tiene un futuro incierto, que va desde la desnaturalización, a cargo de Bouza-Brey et alii, hasta la extinción práctica, pasando, claro está, por una supervivencia controlada, condicionada e instrumentalizada, a manos de Francesc de Carreras, gente y agente del establishment protector/protegido de la Generalidad. Aun así, la idea del tercer partido sigue en pie y, a juzgar por los comentarios de ciertos políticos catalanoseparatistas, el proyecto cobra o, para ser exactos, recobra más fuerza cada día. Sería el partido de la tercera España, el partido de los que quieren mandar en España y, al mismo tiempo, insisten en que no son españoles. Nadie sabe si les va a salir bien la jugada. No debería. Pájaro bobo aboga por un tercer y primer partido, capitaneado por Vidal-Quadras, que acabe para siempre con todas las traiciones y todas las complicidadades. Una vez más no duda en parafrasear a Heidegger para decir que en estos momentos, acaso como nunca, a España le va el ser en el ser.
Dos pregunta ingenuas e intempestivas: ¿puede existir España sin España? ¿Es lícito que los que no se sienten españoles decidan el futuro de España y los españoles?

La guerra de civilizaciones como principio y fin del futuro

El diario La Razón reproduce hoy, en su página 29, la entrevista que A. Rubio hizo a Douglas Murray, politólogo. He aquí las palabras del entrevistador y el entrevistado.
Usted dice que el neoconservadurismo es necesario. ¿Debe Europa girar hacia él?
Sin duda. La etiqueta «neocon» está tan vilipendiada que casi nadie quiere utilizarla. Pero, en términos históricos, el futuro es suyo. porque describe un mundo real que mucha gente comprende.
¿Cree que Sarkozy es un «neocon»?
No. Está más cerca de Chirac, de la misma forma que la señora Merkel está más cerca de su predecesor.
¿Echa usted de menos a Blair?
Sin ninguna duda.
Por cierto, ¿diría que la guerra en Irak marcha peor de lo previsto?
Es cierto. Pero no podemos abandonar. Si fallamos, los terroristas nos seguirán hasta nuestras casas y daremos una señal que los iraquíes no nos podrán perdonar. La situación es mala, pero puede ser peor.
No le gustó la retirada española...
Zapatero dio el mayor impulso que cualquier democracia ha dado a los terroristas. Y el mensaje que envió fue que, si matas a suficientes personas, conseguirás lo que quieres.
Le pueden rebatir: tres ataques en Gran Bretaña, uno en España.
El número de ataques no es determinante para calibrar algo así. La diferencia está en que España dio a Al Qeida una prueba de lo que puede conseguir también en otros países.Y le haré una predicción: los terroristas no van a parar en España ni en ningún otro sitio. Esto seguirá.
Pinta un futuro poco alentador.
Le diré más: habrá más bombas en España, tanto si gobierna Zapatero o cualquier sucesor de cualquier partido. Los terroristas no pararán incluso si «liberan» las llamadas «tierras del islam». Su guerra es contra Occidente. Y como toda guerra sólo se solucionará con la derrota de una de las partes.

Hasta aquí, la entrevista, una entrevista de contenido aterrador. Habrá que esperar un milagro o, mejor aún, una cadena de milagros, pues el entrevistado, con toda su politología, se ha olvidado de decir que en una guerra de esas proporciones no habría ni vencedores ni vencidos, sólo aniquilados.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿podemos y debemos pensar que el fin de la humanidad está inexorablemente a la vuelta de la esquina y que nosotros somos los agentes inconscientes y fatales de su destrucción?

Política de Estado

Con un escapista como Zapatero, la oposición debería tenerlo muy fácil. Dada la afición de nuestro jefe de Gobierno al juego subterráneo, Rajoy debería aferrarse con todas sus fuerzas, como Ulises, al mástil de la Constitución. La ley y sólo la ley. La ley como norma y referente. El líder popular no tiene por qué entrar ni en el juego de las trapisondas ni en el intercambio de acusaciones ad hominem. Lo único que necesita es visión de Estado, talla de Estadista. Pero, lamentablemente, Rajoy, Acebes y Zaplana son políticos de partido, no estadistas. En opinión de Pájaro bobo, ese es el agujero negro del PP, el agujero que Rato debe llenar, la carencia que la política española debe suplir para alcanzar la dimensión que el momento exige urgentemente.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Cuál será el papel de Rato y quiénes serán los hombres y las mujeres de su equipo?
¿Sabrá inculcar Rato a sus colaboradores y colaboradoras esa visión de Estado?

El pastel y sus repartidores

En La Vanguardia de hoy, concretamente en su contraportada, hay una entrevista a William Ury, experto en negociaciones. Ury dice, por ejemplo, que antes de proceder al reparto del pastel hay que dejar que éste se haga grande. Y también que la negociación es el camino para la supervivencia. Y también que al final siempre o casi siempre llega la negociación. Y que la negociación está hecha de concesiones. En la mayoría de casos, el conflicto como tal no se resuelve, pero se desactiva, se congela, termina extinguiéndose. Ahora en Oriente Medio se trata de cambiar el terrorismo por turismo. El terrorismo es muerte, miseria y ruina; el turismo es intercambio, cultura y riqueza. Ése —dice Ury— es el camino, el camino de Abraham, el patriarca de las tres religiones monoteístas. Santa doctrina. Pero Pájaro bobo conoce un refrán que dice: si uno quiere dos se pelean.

Zapatero-Rajoy: un combate sin historia

A decir verdad, a Pájaro bobo no le sorprendió el debate Zapatero-Rajoy. Tampoco lo siguió de cerca, sólo a ratos, incapaz de liberarse de un persistente dejà vu. El debate fue como un combate de boxeo entre dos púgiles que buscan el cuerpo a cuerpo sin ser fajadores ni tener cualidades para ello. A los dos les falta el punch demoledor de un Joe Louis, la intuición pugilística de un Whitetaker y el «instinto asesino» de aquel Rocky Marciano que encandilaba a los cronistas americanos en la época dorada del pugilismo, las mafias y el gangterismo. Lejos, muy lejos de los años veinte y los años cincuenta del siglo veinte, Rajoy busca el cuerpo a cuerpo porque no sabe hacer otra cosa, pero no tiene instinto asesino; nunca lo ha tenido y es de esperar que nunca lo tenga. Zapatero es el púgil con planta y estampa, sonrisa incluida, de estilista. De entrada se gana a la mitad del auditorio. Empieza con un baile, sigue con un amago/escamoteo en forma de promesa y, gracias a su juego de piernas, termina el asalto con otra sonrisa. Ni siquiera se ha despeinado. Pero el condenado miente como una rata. Acumula deuda sobre deuda. Deudas de palabra, deudas de obra, por escrito y con testigos. Y sigue mintiendo. Y sigue negando que ha dicho lo que ha dicho. Una vez, dos veces, veinte veces. A los ojos de Pájaro bobo, lo del tal Zapatero es un caso patológico.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿miente Zapatero cuando dice que no miente o no es consciente de que mintió y miente?

Objetivo visto, objetivo destruido (II): ¿por la división a la destrucción?

Objetivo visto, objetivo destruido (II): ¿por la división a la destrucción?

El búnker de pladur. Ingo Weber, jefe de medios de comunicación
y relaciones exteriores, delante del muro de papel y letra impresa

Pájaro bobo considera que el establishment catalán, constituido en un frente nacional de carácter totalitario y excluyente, ha conseguido conjurar el peligro y ahogar en su ciénaga el último movimiento disidente o, lo que en este caso es igual, el único movimiento democrático existente a día de hoy en Cataluña. Espías, topos, raposos, confidentes y agentes dobles han agitado las aguas y han movido los hilos hasta crear corrientes de opinión/desunión y truncar los sueños de un pequeño grupo de ilusos convencidos de que aún era posible instaurar un régimen democrático en Cataluña. El ciudadano del Partido de los Ciudadanos ya no está desnudo, está embadurnado con barro fenicio. Él se ha mantenido fiel a sus fieles y sus fieles se han mantenido fieles a él. A eso hay que llamarlo lealtad, coherencia o dignidad. Pero, juntos y solos, él y ellos han tenido que hacer frente a una sublevación protagonizada por su ala izquierdista. Socialistas y amigos de socialistas que nunca fueron socialistas. Los sublevados han fracasado por partida doble en su empeño: han perdido y han hecho mucho daño. Es muy posible que, en el fondo, eso fuera lo que buscaban. En ese caso, como en el de Piqué, podría decirse que su fracaso es su triste y miserable victoria. En opinión de Pájaro bobo el gran error (¿intencionado, no intencionado?) del jefe de los sublevados, y de los que lo eligieron para su joint venture, está en no entender que, a pesar e incluso por encima de su nombre, el Partido de los Ciudadanos es un movimiento cívico de origen y desarrollo transversal. Para bien y para mal lleva el sello del vidal-quadrismo. Ahí hay a la vez un campo inmenso para una futura expansión y un valiosísimo recurso para hacer frente a los ataques y las asechanzas de los sedicentes nacionalistas catalanes. Habrá que esperar a ver qué queda después de la refriega. Algunos ya han tomado partido y posición. Pájaro bobo sigue pensando que es muy difícil que de la cabeza de Francesc de Carreras salgan cuatro frases gramatical y conceptualmente coherentes, y mucho más difícil aún una declaración de principios unívoca y leal. El catedrático ni está donde debe ni escribe lo que debe ni dice lo que debe. Mientras tanto, aunque ni desea ni espera un Untergang, Pájaro bobo, impulsado por su espíritu de supervivencia, seguirá atrincherado en su búnker de pladur, entre muros de papel y letra impresa, a cuatro tiros de piedra de la Barceloneta y vora al mar de la Sargantana, tierra y piélago de fenicios.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuánto tiempo tendrá que esperar para ver cómo un ave alza nuevamente el vuelo con un ramo de olivo en el pico y se mantiene suspendida sobre las aguas de la ciénaga?

España y sus terrorismos

España está sometida de manera permanente a la acción de sus diversos terrorismos: terrorismos internos o endógenos y terrorismos externos o exógenos. Los terrorismos internos son formas radicales e ilegales del separatismo, pero cada uno de nuestros terrorismos internos tiene además su ala «democrática», que, en términos formales, trabaja en el marco de nuestra Constitución. Cada ala «democrática» viste su propia camiseta, una camiseta nacionalista, y su objetivo es acabar con España utilizando los medios legales que ésta les propociona. En ese punto el terrorismo interno coincide por convergencia con el terrorismo externo. Con toda razón, Enric Juliana, el Topo del parque del Buen Retiro madrileño, habla hoy en La Vanguardia, órgano de la burguesía, ahora separatista, de Cataluña, de la pinza ETA-Al Qaeda.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuánto tiempo puede aguantar España esta situación?

Tres preguntas

Primera pregunta:
¿Pueden depender la unidad y la supervivencia de España del Tribunal Constitucional?
Segunda pregunta:
¿Puede estar sometido constantemente el Tribunal Constitucional a las presiones ilegítimas e ilegales de los separatistas catalanes?
Tercera pregunta:
Pueden estar  la unidad y la supervivencia de España en manos de los separatistas catalanes?

Embajadas catalanas

Como Cataluña ya tiene representante oficial en Madrid, capital de España, sólo tiene que elevar el rango de la representación. Eso es justamente lo que va a hacer con su casa-casal de París, próxima embajada de la Generalidad en su camino a Bruselas. Dicen que la inauguración está prevista para el otoño. Esperemos que para entonces ni Zapatero ni Moratinos estén donde están sino donde deben estar.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿estarían dispuestos Zapatero y Moratinos a asistir a la inauguación de la embajada de Cataluña en París al frente de la delegación española y como una de las delegaciones invitadas?

Lecciones de cierta teoría del caos

Al partido de los Ciudadanos

Hoy la teoría del caos se aplica a todo tipo de sistemas dinámicos. El secreto consiste en elaborar modelos que, además de ser aplicables a esos sistemas, permitan predecir su comportamiento en el tiempo y en el espacio. Dónde están ahora y dónde estarán en el futuro. Qué son ahora y qué serán en el futuro. Matemáticas, geometría, física, meteorología, ciencias sociales, recursividad, predecibilidad, impredecibilidad, caoticidad, trayectorias, órbitas, derivas, saltos cuantitativos, saltos cualitativos, el universo como árbol, el conocimiento humano como imagen isomórfica (Bild) de ese árbol, Heráclito, Euclides, Newton, Marx —sí, Marx—, Einstein y sobre todo los padres de la nueva ciencia: Mandelbrot, Feigenbaum, L. Lorenz, M. Libhaber, A. Winfree, M.A. Mandell. Los modelos responden siempre a la misma idea. Esa idea es el fractal. El fractal es la fórmula de las fórmulas, la idea-unidad primigenia. Evidentemente, en cuanto que elabora modelos para predecir comportamientos, la teoría del caos puede ayudar a prever/evitar situaciones no deseadas en campos como la meteorología y la sociología.
Ejemplo
En una sala hay cincuenta personas. Inician un debate y empiezan a hablar diez, que luego pasan a ser veinte, treinta, cuarenta y, por último, cincuenta. Cuando todos los presentes están hablando, tienen que hacerlo progresivamente más fuerte y más alto, pues cada uno de ellos quiere imponerse a los demás. Así lo único que consiguen es aumentar el ruido y el desorden, hasta llegar a una situación de caos en sentido literal. Han quedado presos en la espiral que ellos mismos han ido generando. Lo dicho significa que, cuando en una situación no hay una voz capaz de imponerse a las demás y acallarlas, las voces que intervengan van a contribuir inexorablemente a incrementar el ruido, el desorden y, por lo tanto, el caos. ¿Resultado? Todas las voces sin excepción quedan presas en la espiral que han generado.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuándo comprenderán algunos ciudadanos que lo auténticamente racional es no entrar en esa espiral y que, una vez se ha entrado en ella, la única salida racional es la que lleva al silencio?
Dos observaciones
Primera. En la teoría del caos stricto sensu, el caos es entendido no como antítesis del orden sino como un orden de características impredecibles y, a pesar de ello, susceptibles de ser descritas en términos precisos y concretos. Algo así como un orden de evolución impredecible.
Segunda. En el análisis fractal del modelo económico de Marx alguien ha tomado como unidad la propiedad privada, incluso la mercancía. Aquí, con una perspectiva mucho más amplia, tal vez podríamos tomar como fractal la palabra, que, según está escrito, fue lo primero que existió.

Rodrigo Rato, al servicio de la estrategia de Estado

De acuerdo con las previsiones de Pájaro bobo, el antiguo ministro de Economía ha sido llamado para colaborar en la operación Cambio-recambio («Rato regresa dispuesto a apoyar el proyecto de Rajoy desde la sombra», La Vanguardia, 30-06-2007). Ojo al detalle: desde la sombra. Eso quiere decir que formará parte del cerebro, concretamente de esa parte del cerebro que tiene que ver con la administración del dinero en todas sus variantes. Así, pues, colaborará en la planificación, no coactuará. En cualquier caso, lo más importante de la operación no es el cambio o recambio en sí mismo sino la necesidad ineludible e inaplazable de dejar atrás la política de partidos, con sus continuas disputas, en beneficio de una política de Estado. De eso se trata, pues eso es lo que realmente está en juego. Los responsables de nuestra estrategia han elegido a Rodrigo Rato como estratega en la sombra. Creo que han acertado. España necesita con urgencia estadistas con visión de Estado. Como en el boxeo y el Wrestling: ¡segundos, fuera! Y quien dice segundos dice políticos.
Pregunta ingenua e intempestiva: si Rodrigo Rato es un estratega en funciones de director de escena, ¿quiénes serán los actores designados para representar la obra?
En cualquier caso esperemos que no sea una pantomima.

El diario ABC y sus lectores

El opinión de Pájaro bobo, ABC es, por muchas razones, el periódico de todos los españoles, no sólo de sus lectores. Políticos, militares, economistas e intelectuales, entre otros, buscan en sus páginas la noticia que realmente interesa y por regla general pasa inadvertida o ni siquiera es noticia. Lamentablemente, el periódico de todos los españoles tiene poderosos e influyentes enemigos dentro. Y así, mientras estrategas como Valentí Puig, el Golafre de las Pitiusas, formen parte de su cerebro, los lectores de ABC no sabrán qué ocurre realmente en Cataluña. El subsodicho ni lo dirá ni dejará que se diga mientras él esté donde está y controle lo que controla. La separata Cataluña es un ejemplo no sólo de cómo una separata quiere y puede comerse todo un periódico nacional, el más importante periódico de nuestra patria, sino también de cómo una región separatista quiere y puede comerse toda España. La indolencia de los españoles es la gran aliada de la perfidia de nuestros separatistas y nuestras separatas. Mientras tanto, el Golafre de ABC seguirá guarreando páginas y más páginas, fumándose sus habanos, comiendo a dos carrillos. Y brindando a la salud de los lectores de ABC.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué no se hace una encuesta entre los lectores de ABC en general y otra entre los que han dejado de ser lectores de ABC en Cataluña?

Partido de los Ciudadanos: prueba de fuego

El establishment político-económico de Cataluña, arracimado en torno a los independentistas y su proyecto, está castigando con saña al partido de los Ciudadanos. Fuego cruzado: desde fuera y desde dentro; desde los medios de comunicación monopolizados por los separatistas de diferentes pelajes y desde las corrientes de opinión y desunión apostadas dentro como caballos de Troya. Aun así, Pájaro bobo sigue pensando que los separatistas catalanes tienen la guerra perdida: lo que persiguen es injusto y lo que persiguen lo persiguen con medios injustos. Delincuentes unidos en una conjura con visos de omertà. Es posible que con sus malas artes consigan hundir al joven partido, pero la guerra la tienen perdida. Nadie ha conseguido engañar a toda una sociedad durante todo el tiempo. Infames, infames.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿se les ha dicho alguna vez a los separatistas del Norte y del Nordeste que nos utilizaron para derrocar una dictadura española, sí española, y luego nos impusieron una dictadura antiespañola? Miserables, miserables.

Un judío: un presidente, un profeta y un mesías...

«Cada judío se cree presidente, profeta y mesías». La frase ha sido atribuida a tantos judíos como judíos hay en el mundo. Y así tiene que ser, pues cada judío se cree presidente de su país, profeta de su pueblo y mesías o salvador de todos los judíos de sangre y/o religión que hay en el mundo. Con semejante parroquia debe de ser ciertamente muy difícil gobernar. Lo que Pájaro bobo no entiende es que, aun así, haya quien esté dispuesto a ir a la guerra. Amos Oz es uno de los que no quieren la guerra. Por eso se fue al desierto, y allí vive. Buen sitio para meditar. Y para escribir.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Cuántos judíos de sangre y/o de religión hay en el mundo?
¿Cuántos judíos hay en el mundo que no quieran ser ni presidentes ni profetas ni mesías de su pueblo?

Rajoy se llama a ratos Acebes

Parece que, llegado el veranillo de San Martín, alguien tendrá que hacer el petate y dejar el cargo a pesar de toda su cerrazón y toda su resistencia. Y lo dejará, aunque sólo sea para que le dejen seguir viviendo. La democracia no admite actitudes numantinas por la sencilla razón de que no las reconoce. El pacto ya tiene firma y fecha.
Rodrigo Rato ha dejado la capital del mundo y su billetamen para regresar a provincias. No hace falta preguntar quién le ha llamado. Basta con saber que es una de las piezas clave de la operación en curso. Hay tres o cuatro más. Caras conocidas, reconocidas. Después habrá que organizar el equipo y darle el programa de trabajo, también llamado carné de ruta, para que haga política de Estado, sí, de Estado, sólo de Estado.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué los separatistas están forzando la marcha a riesgo de reventar la máquina y salirse de madre?

¿El Topo del Retiro en funciones de asesor?

Enric Juliana, el Topo del parque el buen Retiro, es cronista hábil, sinuoso y avisé o, más exactamente, enteradillo. Se mueve con cierta gracia y agilidad por la red de alcantarillas (en catalán, clavegueram) de los Madriles, donde cumple funciones de enviado especial de la Generalidad, gobierno supraautónomo de nuestro país más próximo y más vecino. Hoy piensa en voz alta y escribe en La Vanguardia: «Al perder la iniciativa emocional, Zapatero ha propiciado la desorganización política del dolor. Sin discurso a la nación, ha complicado su comparecencia en el inminente debate sobre el Estado de la misma. Ha confirmado que la baraka se fue». Antes reflexiona y pregunta: «...el hombre que dice seguir fielmente los dictados del republicanismo, que invoca como lema máximo de su mandato la realización de la democracia deliberativa, rehúye el dramatismo del discurso a la nación: la interlocución directa con la sociedad cuando la Muerte mueve su manto. ¿Qué paraliza a Zapatero en la hora trágica?» Dos ideas y sendos comentarios.
Baraka. Es posible que efectivamente la estrella de Zapatero haya empezado a palidecer. Pájaro bobo así lo cree, como cree que el subsodicho tiene los días contados. Parece que el Topo del parque del buen Retiro también se lo ha olido. Ya nos lo irá soplando. La traición y la intriga son cosa suya de por vida.
Parálisis/paralización. En opinión de Pájarob bobo, lo que el Topo matritense llama hora trágica es en realidad hora patriótica. Eso es justamente lo que paraliza a Zapatero. No quiere aparecer/comparecer desnudo ante los españoles, porque ni esta patria es su patria ni esta guerra es su guerra. Eso los topos fenicios no lo saben, y, si lo saben, no lo dicen, y, si lo dicen, no lo creen. El tal Zapatero ni lo sabe, ni lo dice, ni lo cree.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué no consulta nuestro jefe de Gobierno en excedencia a Enric Jualiana, el Topo del parque el buen Retiro, qué debe hacer y decir en estas circunstancias para salir del paso? Estamos hablando de escenificaciones, no de actos de lealtad.

Paisaje urbano con pintor

Blacky ladra tres veces seguidas, y Margarita se dirige a la puerta, pero él corre hacia la ventana. Los tres inquilinos —la mestressa, el caniche y Pájaro bobo— se asoman al ojo de buey  de su búnker de pladur. Un pintor de caballete, pinceles y crayón ha instalado su industria en la acera, frente a la Casa misteriosa y el jardín-residencia gatuna El descampao, regentado por el Menesteroso. El pintor no pinta, traza líneas rectas sobre el papel. Visera roja de bolchevique territorial en la cabeza, mirada de soslayo, el artista trabaja su acuarela y al final surge la Casa misteriosa, enmarcada, allí, por un jardín de palmeras y buganvillas; aquí, detrás de la tapia que protege a nuestros superinos (gatitos), por un campo asilvestrado. A la izquierda, alineadas con orden destructivo, yacen las grúas de la deconstrucción como esqueletos de robots. Cityscape o Landscape, paisaje urbano o paisaje rústico, la imagen tiene sello del momento que vivimos. El dibujo/pintura podría ser la última impresión de un impresionista. A Pájaro bobo le gustaría hacer una foto con tres planos: el ojo de buey con sus mirones; el pintor y su industria en la acera; la Casa misteriosa con los superinos y allá, al fondo, las buganvillas del jardín que nunca tuvo.
¿Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué de las paredes del búnker de pladur sólo cuelgan dibujos?