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La industria de Pájaro bobo

El cupo catalán y el síndrome de Bucarest


Después de la INSACULACIÓN (de in, en, y sacculus, saco, o sea: acto o acción de meter en el saco)

Parece ser que, si la Virgen del Pilar no lo remedia con otro dos de mayo, Carmen Chacón
(Carme Xacó en el país vecino de las cuatro barras) será menistra de Indefensa de España, cosa que, bien mirada, no debería escandalizar a ningún ultra y a ningún legionario español de Ceuta, Melilla y otras ciudades indefensas y abandonadas a su suerte si recuerda que ya il culatiere Narcis Serra ocupó ese mismo menisterio. Parece ser igualmente que Celestino Corbacho se hará cargo del antiguo ministerio de Trabajo con el nombre de menisterio de Ocios y Descansos. La tal Xacó es una charnegueta, catalanista conversa, que milita, medra e intriga en el PSC, Partido de los Separatistas Catalanes, donde a lo largo de su corta vida pública se ha distinguido por su deslealtad y su desapego al Partido Socialista Obrero Español. Hasta ayer mismo. Evidentemente, a la hora de presidir todo un menisterio de Indefensa los deméritos son méritos. Así, por dos traiciones a España y un acto de cobardía contumaz te conceden ipso facto la creu de Sant Jordi con distintivo morao, amén de una pensión vitalicia de cinco cientos dracmas púnicos. Ese es precisamente el aval curricular de la muy reputada diputada Xacó.
Celestino Corbacho, conocido en las siete comarcas barceloninas como el Celestí del Baix Llobregat, ocupará previsiblemente, y si el tiempo no lo impide, el nuevo o renovado menisterio republicano de Ocios y Descansos, que viene a sustituir al antiguo ministerio de Trabajo de cuño franquista-capitalista. Como la candidata, el candidato ha sido avalado por Josep Montilla, en otro tiempo bolchevique territorial y en la actualidad president interino, sólo interino, pronto emérito, de la generalidad de los catalanes-catalanes, que ha descrito a su subalterno y ahora agente y enlace en los Madriles como hombre de paja y analfabeto integral, carente de principios, de formación y de información; y, por lo tonto
, sumiso e inofensivo. Enterado de que la colega Xacó iba para menistra de Indefensa, el tal Corbacho comentó dolido: «Hombre, en ese caso lo menos que podían haber hecho el Zapatero y el Montilla es ponerme a mí de menistro de Incultura. Hay que tener en cuenta que, si ella es separata practicante, yo no tengo ni siquiera el graduado escolar».
Pregunta ingenua e intempestiva. «¿De qué pueen quejarse esos desgraciaos si dentro de na vamo a tener una menistra de Indefensa y un menistro de Incultura que van a acompañarme en mi próximo viaje a Bucarest?»
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