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La industria de Pájaro bobo

Zapatero o la demagogia, Rajoy o la dignidad, Rosa Díez o la lealtad


¿De una España de izquierdas a una España unida?


En opinión de Pájaro bobo, Mariano Rajoy ha perdido las elecciones frente al pseudosocialista Zapatero con la dignidad de quien cree en lo que predica y predica con su comportamiento. Coherencia en el ser y en el estar. O, lo que es igual, en el hacer y en el decir. Rajoy ha resistido la prueba del algodón, y es sabido que el algodón no engaña. Él es el que es y es el que era. Ahora habrá que analizar los pormenores de su actuación como clave del resultado. Si ha tocado techo o si, por el contrario, tiene posibilidades, aún no beneficiadas, que, con algunos ajustes táctico-estratégicos, pueden seguir produciendo votos. Pájaro bobo es partidario de que se analice y valore, primero, el esfuerzo del equipo humano en su conjunto y, acto seguido, el programa electoral como mensaje dirigido a la sociedad española.
Ya mediada la campaña electoral, alguien debió de avisar a nuestro pseudosocialista de que estaba descuidando el flanco patriótico-español, y, ni corto ni perezoso, el subsodicho se puso a hablar del gobierno de España y de la nación española como ladino judío converso: con exceso y ostentación, amb escreix! Añagaza de pacotilla, pero, a juzgar por la cosecha, eficaz.
Hoy gracias a esa vasca brava y guerrera llamada Rosa Díez sabemos que en España vuelve a ver una izquierda profundamente leal y patriótica que enlaza con aquella izquierda histórica, no menos leal y patriótica pero infinitamente más doliente, encarnada en Ángel Ganivet, el granadino que sufría  físicamente la invertebración de España.
Pero también sabemos que, tomando como vértice o arista hidrográfica el populismo folclórico y farolero de Bono, nuestra izquierda oficial, y por oficial siempre mayoritaria, se sitúa en una vertiente visceralmente contraria a todo lo que huele a español, desde el Ejército hasta la religión pasando por su historia, porque identifica lo español con la derecha y la derecha con la explotación capitalista. Por eso, Zapatero, a la vez demagógico y maquiavélico, soñaba y sueña con crear una España sin españoles a partir de una historia de España sin España. Para él la República era y es a la vez la refundación y la refundición de España como historia, como presente y como futuro. Miserable, miserable.
Podemos pensar que, de acuerdo con su historia, España es ideológicamente de izquierdas y que, por lo tanto, las elecciones deben de ganarlas siempre los partidos de izquierda, pero también podemos pensar que hoy  los españoles, en su inmensa mayoría (algo así como el noventa y tres por ciento), se sienten españoles y desean seguir siendo españoles. Pájaro bobo quiere creer ingenuamente que el partido que capte ese sentimiento y lo defienda lealmente ganará las próximas elecciones y todas las elecciones futuras,  mientras España sea España.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿tendremos que agradecer la revitalización del sentimiento español a los que no se sienten españoles?
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